Capitulo 5

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La pelirroja comía malhumorada. Lo que era malo pues el hambre se le alborotaba más. Ya había comido todo lo que le había pedido a Zoé y aún continua con hambre. Miraba de vez en cuando a la mesa donde Tabitha bebía agua, pues era lo único comestible que se le veía ingerir. No entendía la necesidad de querer parecerse o ser complaciente con ella. ¿Qué tenía de bueno ser Tabitha Williams?. Era una engreída y Zoé en ocasiones le daba la impresión que se estaba convirtiendo en ella y no solo actuando como aseguraba, sí era así que magnífica actuación, pensó, mientras volvía a sobar esa sección de su cabello que jalo la rubia.

La pelirroja resopló justo cuando su estómago volvió a reclamar por más comida, cuando mágicamente apareció frente a ella una rebanada de tarta de arándanos. Amaba todo lo que tuviera arándanos adentro o afuera.

—Vaya, no sabía que las rubias eran lentas. Debe ser culpa del peróxido —dijo Sofíe clavando el tenedor en la tarta, soltando un suspiro de satisfacción al probarla.

—Y yo creí que las cabezas de zanahoria tenían buena vista, con tantas zanahorias que comen para mantener el color, pero tú usas lentes... ¡Eh vivido una mentira —dijo Zoé con dramatismo.

—Que chiste tan malo. ¿De dónde los sacas?.

—Del libro que tienes bajó tu almohada —respondió Zoé arriesgándose a perder un dedo por hundirlo en el postre de su amiga.

—¡Ah no!. El libro mil y un insultos malos para rubias, no habla de pelirojas.

—Rubias, castañas, pelirojas... da igual nunca estamos conformes con lo que tenemos —. Las dos rieron— ¿Me perdonas por ser mala contigo?, Actuar como Tabi en ocasiones saca lo peor de mi —dijo Zoé encogiéndose de hombros.

—No hay problema te perdono —y le jalo el cabello para estar a mano, Zoé gimió pero no dijo nada, se lo merecía, inclusive el punta pie estaba loca al ofrecerle una manicura gratis a Tabi con Lin-Lin, ¿De dónde iba a sacar el dinero? Una manicura como la de ella costaba unos cien dólares y otro tanto por tener servicio a domicilio, suspiro estaba en un aprieto su papá con trabajos se acordaba que tenía que depositarle algo de dinero al mes, desde que se casó con Chandra y junto con Kenia se mudaron a su apartamento, sus gastos se habían dividido y a ella ya casi no le tocaba nada.

—No te pongas triste rubia.

—Como no voy a estar triste, le prometí una manicura a Tabi con Lin-Lin. No se por que en ocasiones hablo por impulso.

—Un muy estúpido impulso.  De verdad que no entiendo a todas las chicas de esta escuela, ¿Que le ven a Tabitha?, en lo particular me parece la típica cabeza hueca con aires de abeja reina que salen en las películas de adolescentes. Una Regina George de la vida real, lastima que la parte donde un autobús la golpea no sucede.

Zoé sonrió de lado, pensando que las situaciones mas convenientes de la televisión y el cine era la verdadera ficción.

—Si te sirve puedo prestarte dinero, cuando seas la gran actriz qué tanto sueñas me lo puedes pagar —Zoé estaba feliz de tener a Sofíe pero no le complacía tener que abusar de su amistad para agradar a personas que no les simpatizaba con la pelirroja— No quisiera Sofíe. Además, nada garantiza que me pueda convertir en una gran actriz.

—¿Enserio?. Zoé, tu tienes medios para cumplir tu sueño de ser actriz, tienes mucho talento.

—Pero nunca e estudiado actuación, no creo estar a la altura de un gran papel...que tal si no tengo lo que se necesita —Zoé bajo la cabeza deprimida por eso estaba poniendo todas sus esperanzas en ese casting, la convocatoria había sido anunciada en el periódico matutino, no estaban buscando actores profesionales solo jóvenes que supieran un poco de baile y canto.

ZoéDonde viven las historias. Descúbrelo ahora