El primer reploide

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30 de septiembre, 21XX...

Aunque técnicamente seguían en problemas con la ley, al menos ya ninguno de ellos se encontraba encerrado en una celda en este momento. Desde el juicio y la presentación de ambos robots, el consejo había decidido que le asignarían a Cain y Fujiwara una tarea muy particular. Debían construir otra máquina y presentar el producto terminado en una fecha específica. La única condición era que los dos hombres debían tener a otros científicos, elegidos por los miembros del consejo, supervisando el proceso.

Actualmente, el científico japonés y el anciano paleobotánico se encontraban revisando los datos y registros del desarrollo de los sistemas de X, mientras los otros científicos se ocupaban de ensamblar la máquina pieza por pieza. Un endoesqueleto básico estándar yacía sobre la enorme losa en el laboratorio de Fujiwara; la figura desnuda se encontraba cubierta con una capa de metal para proteger los circuitos y cables vulnerables por todo su cuerpo. Ni a Cain ni a Fujiwara les agradaba estar siendo observados constantemente, pero dado que la alternativa era ir a prisión, sabían que esta sería la mejor opción. Y además, al menos en la mente de Fujiwara, estas personas verían hasta dónde llegaba realmente su genio.

Mientras los dos hombres que iniciaron este proyecto observaban las notas, algo más aparte de la construcción ocupaba la mente del mayor de los dos. – ¿Quién crees que lo haya hecho?

- ¿Hacer qué? – preguntó Fujiwara, pero sin quitar la vista de la pantalla de la computadora. – ¿Decirle a las autoridades? – Cain asintió. – Bueno, estese tranquilo, ya nos encargaremos de eso.

- Si acaso fueron Chiyo o su amiga, entonces por favor, solo son niñas...

- Niñas muy afortunadas. – interrumpió Fujiwara. – Al principio también pensé que ellas eran responsables, pero durante el tiempo que estuve prisionero pude pensar en ello y juntar las piezas. – continuó, mientras observaba los escaneos de X. – Sé lo del incidente con los rollos de huevo, pero Chiyo jura que ese niño Tatsuya no dijo nada. Incluso lo trajo a casa para decírselo en persona. – Luego suspiró. – Ahora todos en su escuela estarán tocando a mi puerta, suplicando ver a Roll. – Se ajustó las gafas. – De nuevo, cuando el consejo vea este robot, confío en que los niños de todas partes querrán uno para ellos.

Cain no dijo ni una palabra, pero dejaba claro que estaba muy frustrado. Era muy obvio cuál era la motivación detrás de todo eso. El hecho de que tenían a otros trabajando con el consejo y observándolos lo confirmaba. Cada parte de este proceso sería supervisada, y el consejo había dejado claro que, si había un conflicto de intereses, sus científicos tendrían el poder de retirarles todo el apoyo para esta operación. Pero, por el bien de X y Roll, y del robot que estaba siendo construido en ese momento, Cain sabía que tenían que seguirles el juego. Al menos se merecían esta oportunidad.

Pero aun así, no podía evitar sentirse intranquilo con todas estas regulaciones, esta obsesión con cada detalle que ponían en la máquina. No pudo evitar pensar en si esto afectaría o no el desarrollo del proyecto.

10 de octubre, 21XX...

Aunque habían estado en la misma posición antes, ambos robots podían estar de acuerdo que estar confinados en un laboratorio era mejor que una celda. Ya que toda esta "asignación" era lo que determinaría su futuro dependiendo del éxito, se preguntaban si deberían tener sus esperanzas tan altas.

- ¿Qué crees que estén haciendo? – le preguntó Roll a X. Los dos habían decidido hablar en el cuarto de ella.

Comparado con el de X, el espacio personal de la chica androide era mucho más organizado y con todo en su lugar, sin mencionar decorado de rojo. Y aunque el robot azul insistía en que estaba siendo dramática, ver la habitación siempre le recordaba que tenía que ponerse a organizar el suyo propio. Pero los dos habían venido aquí para discutir cosas más importantes que comparar las áreas donde vivían.

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