Percepciones fracturadas

29 3 0
                                        


Al ver al Hunter aproximarse, los mecaniloides Sea Attackers se transformaron en esferas compactas, abandonando sus formas de caballos de mar y lanzándose hacia X con una increíble velocidad. Con su buster preparado, soltó un poderoso disparo hacia la horda agresora, destruyendo a la mayoría de ellos en una explosión brillante. Sin embargo, un puñado de sobrevivientes muy determinados siguieron adelante, canalizando sus últimas reservas de energía para asaltar a su objetivo designado.

Ante la amenaza inminente, los disparos que resultaron en su destrucción provocaron una reacción en cadena de chaos, enviando al reploide dando vueltas hacia atrás, sin superficie estable para agarrarse o apoyarse. Cuando el polvo se asentó y los restos destruidos de los Sea Attackers descendieron sobre las profundidades arenosas, Marty descubrió que su guardián estaba en una posición precaria, con problemas para enderezarse.

– Huh, qué gracioso. – se rio la sirena, cuya voz hacía eco en el agua cristalina mientras se deslizaba con gracia hacia el Hunter que había quedado de cabeza. – Parece que sabes manejar muy bien esa arma, pero en lo que a coordinación se refiere, bueno, eso necesita algo de trabajo.

A pesar del vívido tono azur de su armadura, que brillaba como una joya en la luz solar que se filtraba por la superficie, el rostro de X se volvió de un intenso tono rojo. – Los viajes submarinos no eran exactamente lo que el Dr. Light visualizaba para mí. – admitió, haciendo un esfuerzo por enderezarse, aunque sus movimientos eran torpes en el elemento líquido.

– ¿Necesitas ayuda? – sugirió Marty, levantando una ceja algo juguetona y mostrando una sonrisa dentuda y divertida que iluminaba sus rasgos delicados.

– No, no, estoy bien, yo puedo... – empezó a decir X, pero falló, soltando un gruñido frustrado que burbujeaba en el agua. – ... hacer esto... ¡yo mismo...!

– ¿Sí? No te voy a mentir, niño, he visto anémonas que se mueven con más gracia y agilidad que tú en este momento. – respondió la sirena, cuya risa burbujeaba en las olas que los rodeaban. Había algo bastante enternecedor en el reploide, a pesar de su aparente falta de fineza; una peculiar ingenuidad que lo hacía verse casi encantador durante su forcejeo.

No era un mal tipo, pensaba ella, observándolo con una mezcla de diversión y curiosidad.

– Bueno, ¡por desgracia no estoy tan acostumbrado a nadar como ellos! – replicó X, todavía tratando desesperadamente de reposicionarse en el agua, agitando sus extremidades sin control.

Al ver que probablemente quedaría sujeto a entretenerla por un rato más, Marty decidió tomar el asunto en su propia mano. Con un movimiento rápido, nadó detrás del reploide bípedo, sujetándolo con sus dedos por la cintura para enderezarlo. La sensación de su toque envió una pequeña oleada por el agua, y al encararse para mirarla, tuvo que luchar por desaparecer esa expresión nerviosa que se apoderó de su rostro.

– ¿Mejor? – inquirió Marty, cuyos ojos chispeaban de picardía mientras lo soltaba y flotaba con cierta gracia frente a él.

– ...sí. Gracias. – replicó X, aunque una parte de él deseaba que le hubiese dado algo más detiempo. Podía sentir que ya estaba casi logrando dominar esto.

Sin embargo, la ligereza del momento se disipó rápidamente cuando los ojos violetas de Marty se endurecieron, y la preocupación se apoderó de su rostro. Giró su cabeza lentamente, escaneando las profundidades distantes del océano con cautela que iba en aumento, y su semblante juguetón había sido reemplazado por una sensación de urgencia.

– ¿Qué pasa? – preguntó X.

La voz de ella se llenó de preocupación al sentir una tensión palpable en el aire. Su cuerpo sintético se tensó, y cada uno de sus sensores se puso en alerta al escanear las aguas cristalinas que los rodeaban, buscando la fuente de su intranquilidad. Tras unos momentos agonizantes de observación enfocada, una silueta distorsionada comenzó a materializarse a través de las corrientes, y la realización la golpeó con una claridad perturbadora.

Potencial IlimitadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora