La historia del Rojo

12 2 0
                                        

¿Tempo? ¿Es decir que...?

Roll se mordió el labio, entendiendo lo que esto probablemente significaba. – Entonces... tú también te has ido. – murmuró entre dientes. Blues hizo una pausa momentánea, con los ojos aún fijos en la imagen proyectada que reemplazó la del Dr. Light.

– ... ¿en serio es así? – cuestionó Blues tras un breve período de silencio, y el holograma con coletas permaneció en su lugar, con expresión facial neutral y reservada. Y luego, vio que los labios se le curvaban ligeramente hacia arriba, no por mucho, pero sí lo suficiente. Y entonces, la imagen alargó la mano, posando la mano en la mejilla del androide gris con bufanda, reconociendo su presencia.

Reconociéndolos a ambos, a él y ella.

– Asimov. – expresó Roll, que apenas lograba creer lo que estaba viendo. Aun así, incluso aunque lo sospechaba, no pudo evitar preguntarse: ¿cuándo fue que Quake Woman pereció comparada con los otros? Mejor aún, ¿quién más que había sido aniquilado durante el tiempo que ella estuvo ausente del mundo? ¿Cuántos más habían caído a manos de los humanos antes que X fuese descubierto?

– Qué gracioso, te estás volviendo loca por una chica muerta. – habló de repente una voz familiar, cuya forma estaba oculta de la vista por el denso follaje que los rodeaba. – Pero ni siquiera te has molestado en decirle quién solía ser el tipo sepultado bajo las rocas.

Blues dio un paso atrás, girándose rápidamente para agarrar a Roll por la cintura y echarlos a ambos al suelo, cuando un destello llegó desde arriba, seguido de una explosión bastante grande que les provocó un escalofrío a ambos DLNs.

Mirando atrás, ambos hijos de Light vieron que la cápsula había sido destruida, quedando como poco más que un montón de trozos de chatarra decorativa prendidos en llamas, y algunas de las rocas que cubrían al antes derrotado RT-55J, Roll inmediatamente notó la cubierta verde del metal, y también la forma redondeada del pecho del mecaniloide.

– ...No... – dijo tartamudeando. – No... no puede ser...

– Oh, pero sí lo es. – Desde arriba, una silueta saltó hacia el suelo, aterrizando frente a la cápsula en llamas y el obstáculo caído que X había enfrentado antes, mirando a ambos DLNs con unos ojos rubí ocultos tras ese casco oscuro. – Tu creador no quería hacerlo, ¿sabes? Directamente protestó al principio. – Vile se volteó hacia el cadáver de la máquina verde que una vez fue un asistente de laboratorio con quien la reploide rubia estaba muy bien familiarizada. – Mayormente porque sabía que esto tenía que suceder.

Roll se quedó sin habla, Proto Man se puso de pie mientras observaba los restos de la cápsula ardiendo, amenazando con propagarse al follaje que los rodeaba, pero también por el hecho de que acaban de robarle algo importante. – Yo... la sentí. – dijo tartamudeando, y su tono se fue volviendo rápidamente del shock a una rabia pura y calmada. – Por primera vez en ciento nueve años... finalmente la sentí. Y tú...

Vile cruzó los brazos, sin perturbarse por la rabia presente en la otra máquina por la destrucción de los últimos remanentes del trabajo de Dr. Light. – Sabes, al principio, cuando escuché sobre ti, creí que eras genial. – señaló el violento ex Hunter violeta. – Pero honestamente no eres mucho más que un niño de papá berrinchudo que parece soñar con una... – Y de repente, una ráfaga de viento se apoderó del área, apagando el fuego y revelando a otra figura que acababa de entrar en escena, para frustración y molestia de Vile. – Oh, eres tú.

Los ojos turquesas de Roll se ensancharon. – ¿Storm Eagle? – preguntó, pero Blues la detuvo, levantando su escudo en caso que necesitara defenderla.

Eagle por su parte sólo miró a los dos DLN, con ojos penetrantes y directos. Pero se guardó sus palabras para su actual camarada. – No tenemos tiempo para ponernos a jugar aquí. – regañó a Vile. – Tenemos trabajo por hacer.

Potencial IlimitadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora