Ecos del pasado

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– ¿Ya lo tienes?

– Casi. – respondió X. Roll se encontraba situada junto al estacionario Proto Man, con el topacio agrietado en su posesión. Su hermano seguía buscando por el cuerpo desmantelado del antes intacto Sting Chameleon. – Usualmente, el chip del arma se localiza en los brazos. Este sujeto parece haberlo puesto en otro lugar o lo escondió muy bien.

La reploide rubia sólo resopló con disgusto. No estaba dispuesta a mirarle los restos a la lagartija verde por más de unos momentos. – Una cosa tan vil como él probablemente tenga una veta diabólica en todos sus componentes. – dijo. – ¿Seguro que lo necesitas?

– Mejor llevármelo que no hacerlo. Especialmente considerando quién podría quedar. – respondió X, finalmente encontrando un indicio de algo en el pecho del lagarto. Al fin, lo encontró, sacando el chip del arma del núcleo mismo de Chameleon, colocando el intrínsecamente armado pero pequeño circuito en la ranura de su brazo, uniéndose a las otras armas que había tomado de sus antiguos camaradas.

Proto Man comenzó a sacudirse cuando Roll colocó la gema en su pecho, aunque no inmediatamente; primero hubo algunos sacudones y espasmos antes que se pusiera de pie de golpe, aparentemente en medio de una pesadilla donde, si fuera humano, definitivamente estaría sudando frío.

– ¿Blues? – le dijo su hermana. – ¿Te encuentras bien?

Al principio no le respondió, parecía estar perdido en sus pensamientos. Para sorpresa de ella, se quitó el topacio del pecho, pero aun así no se desplomó. Más bien, parecía estudiar intensamente el objeto, acercándolo a su rostro tanto que prácticamente podría besarlo si elegía hacerlo. Luego, lo colocó suavemente de vuelta, como si estuviera manejando un trozo de porcelana fina, y su hermana notó que su labio temblaba al hacerlo.

Antes que ella o X pudieran cuestionar sobre qué significaba esto, los DLNs presentes oyeron la puerta abrirse, y un Hunter de armadura roja ingresó, evaluando el daño tanto de sus compatriotas como del Maverick al que estaban cazando.

– Usaste su propia lengua para estrangularlo, ¿eh? – señaló Zero, alzando la ceja. – Es un método creativo de defensa, te lo concedo.

– En realidad, eso fue idea de Roll. – confesó X, y luego miró su buster dañado. – Pero al parecer, el arma de Kuwanger resultó muy útil. Y no pudo venir en un mejor momento.

Abel City...

– Entonces, ¿está bien si yo...? – inquirió Roll. Su hermano todavía estaba de espaldas a ella, mientras buscaba por la basura y metal desechado en el depósito de chatarra donde ambos habían ido. Blues acababa de usar un trozo de metal para cubrir el agujero que quedó en su pecho.

– Me imagino que no tendrás un soldador en ese brazo, ¿o sí? – preguntó el DLN de armadura roja y gris.

– Hm, déjame ver... – Roll examinó su nuevo brazo utilitario, cambiando del electrodo a un soplete. – ¿Esto funcionará? – preguntó, y Blues se giró para examinar la llama.

– Hm... supongo que sí. – concluyó él, y luego se quedó callado. De pronto, su voz se llenó de vergüenza. – Siento mucho no haber podido llegar antes. No te lastimaron, ¿verdad?

– No. – respondió Roll, regulando la llama a la temperatura correcta para comenzar su trabajo. – Pero aun así, no lo entiendo.

– ¿Entender qué?

La rubia se mordió el labio. – ¿Por qué no simplemente me mataron para empezar? Mejor aún, ¿por qué se molestaron en cambiarme todo el cuerpo a esto en absoluto?

Proto Man se quedó callado unos momentos, dejando que su hermana terminara su trabajo antes de hablar de nuevo. – Tengo algunas ideas, ninguna de las cuales es buena. – confesó. – Pero tienen sentido, desde la perspectiva del enemigo.

Potencial IlimitadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora