Revisitando secretos

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– Entonces... ¿no es una bomba?

Noelle LaLinde negó con su cabeza, mientras Blues se incorporaba y se cerraba la placa del pecho. – No, pero eventualmente cesará de funcionar. En vez de un explosivo, puedes considerarlo más como una vela encendida que eventualmente terminará por extinguirse.

La máquina con aspecto de niño de cabello castaño asintió. – Ya veo.

Wily le había mentido. Kalinka seguía en peligro, y él acababa de entregársela directo en las manos a su propio atormentador. Lo que había que hacer era claro. Se levantó de su mesa, caminando hacia la puerta, pero no sin antes tomar su casco.

– Whoa, ¿a dónde crees que vas, guapo? – le preguntó Vesper Woman. – ¿No escuchaste lo que acaba de decir mamá? Tu núcleo va a...

– Ya lo sé. – respondió Blues, cogiendo el casco que ocultaba su rostro por completo. El casco de Break Man. – Pero... todavía no. Hay... algo que tengo que hacer primero.

– ¿Qué quieres decir? – inquirió la Dra. LaLinde. – Blues... – le puso una mano suavemente en el hombro. – ¿Qué ha pasado durante tu ausencia?

– Mejor aún. – Una figura se aproximó desde atrás. – ¿Por qué tienes tanta prisa? Técnicamente ahora deberías estar en cirugía.

Tanto Blues como LaLinde observaron para ver a Quake Woman echándole una mirada a la castaña, luego al brazo de su madre, como si estuviese esperando a que el otro robot intentase algo. No podía articularlo, pero la suspicacia en sus ojos le trajo a su núcleo un cierto dolor que no había experimentado antes, pero aun así le seguía punzando.

– Hay... algo que debo hacer. – respondió él. – Después de eso, les explicaré, lo prometo.

– Blues... – dijo la Dra. LaLinde, pero el niño robótico se había ido. – ¡Espera!

La máquina desapareció en un borrón de luz roja, y la mujer española-filipina corrió en un vano intento de atraparlo, pero fue demasiado tarde. Su dedo no atrapó más que unas luces de colores que se evaporaron en nada

...

De pie sobre la torre parcialmente dañada, Ray B. observaba hacia afuera, viendo su destino a larga distancia. A pesar de todo, tenía toda la intención de llegar a la planta de energía, luego de recibir los detalles de la fábrica abandonada que posiblemente eran su única pista sobre lo que Sigma estaba tramando. Aun así, por lo que le informó uno de los Hunters (Signas, creía que era su nombre), posiblemente tendría que hacer algo de trabajo extra para conseguir la información que necesitaba.

– Por una vez, espero que no hayas golpeado demasiado a alguien. – se dijo en voz alta, iniciando su viaje hacia la planta de energía. Su energía estaba bajando, y necesitaría descansar las próximas horas, pero hasta entonces tenía que al menos tratar de conseguir esto, si no por el bien de los que estaban en la ciudad, quizás por sí mismo y aquellos como él que todavía seguían aquí.

Por escasos que fueran.

...

– ¿Advertencia? – cuestionó Chiyo, luego recordando que, efectivamente, aunque no la había escuchado directamente, sí había oído de vez en cuando sobre ella entre el personal del laboratorio de su padre cuando el reploide azul fue desenterrado por primera vez. – Oh, sí. Eso. – asintió. Aunque todavía no entendía del todo. – ¿Qué con ella? ¿No es su mayor contribución el hecho de que has vivido más que tu propio creador?

Potencial IlimitadoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora