– ¡¿Qué diablos fue eso?! – exclamó Yoshida, con una voz mezcla de shock e incredulidad mientras se levantaba de golpe del suelo, al igual que otros pocos humanos que se habían caído tras ese repentino y violento temblor. Éste cesó tan rápido como comenzó, dejando un tenso y escalofriante silencio. – ¡¿Alguien más lo sintió?!
Kenichi, todavía sintiendo la fuerza del sacudón, se habría caído al suelo de no ser por los reflejos rápidos de Roll. Su agarre mecánico logró estabilizarlo, y sus ojos se ensancharon al procesar la proximidad y poder de la explosión. Se dio cuenta, con una sensación de que algo malo estaba pasando, que la fuente de la explosión estaba increíblemente cerca, un hecho de que le provocó un escalofrío recorriéndole toda su espina mecánica.
– ¿Qué fue eso? – inquirió uno de los humanos, con la voz tensa mientras se movía hacia la entrada, con su lenguaje corporal mezcla de curiosidad y precaución. Roll, con un movimiento rápido y silencioso, se deslizó por un lado de la pared, manteniendo a Kenichi cerca de ella, asegurándose de permanecer bien escondida fuera de la vista del hombre. – ¿Vino de afuera?
– Tuvo que venir de afuera. – insistió otro hombre, con una voz baja y gruñona antes de unirse al primero, cuyas formas formaban siluetas contra la luz que se filtraba por la entrada. – Nada aquí abajo podría haber causado un temblor como ése.
Un tercer hombre, cuyo rostro era un mapa de arrugas de preocupación, intervino también: – Tenemos que averiguar lo que sucede, pero no quiero subir allá si no es absolutamente necesario. ¿Quién sabe lo que podría estarnos esperando en la superficie?
El primero asintió, con expresión sombría. – Concuerdo. Pero no podemos quedarnos aquí en la oscuridad. Tenemos que encontrar una forma de tener ojos en la situación de afuera sin exponernos.
– ¿Qué tal si usamos los viejos pasajes de ventilación? – sugirió el segundo. – Abarcan todo el perímetro del edificio y tienen puntos de acceso en la azotea. Podríamos enviar a alguien a echar un vistazo sin exponernos totalmente.
– Demasiado riesgoso. – El tercer hombre negó con la cabeza. – Si hay problemas allá arriba, verán a cualquiera que salga de esos pasajes. Necesitamos algo más discreto.
– ¡Los drones! – El primer hombre chasqueó los dedos, con determinación en los ojos. – Aún tenemos algunos de esos viejos mecaniloides de reconocimiento en el almacén. Si podemos mandar a uno de ellos al aire, podemos vigilar la situación sin poner a nadie en peligro directo.
Los otros asintieron estando de acuerdo, con una sensación de alivio apoderándose de ellos mientras formulaban un plan. – De acuerdo, hagámoslo. – dijo el segundo, con la voz firme y resuelta. – Pero tengamos cuidado. No sabemos con qué estaremos lidiando allá afuera.
– Y si alguien llega a ver el dron, activen la secuencia de autodestrucción. – agregó otro hombre, con la voz cargada de la seriedad sombría que no dejaba lugar para argumentos. – Sin excepciones. No podemos arriesgarnos a que Sigma le ponga las manos encima.
Uno de los otros protestó, con la expresión mezcla de preocupación y frustración. – ¡Pero esos drones son de los pocos mecaniloides a los que Sigma todavía no ha tocado! ¡Son nuestros únicos ojos al mundo exterior! ¡Si los perdemos, estaremos ciegos!
El hombre que dio la orden se giró hacia él, con los ojos duros y sin amilanarse. – ¿Y dejar que se conviertan en ojos para Sigma? Imagina que le reporten cada movimiento que estamos haciendo. No, no podemos arriesgarnos. Autodestrucción si lo ven. Sin excepciones, punto.
Roll contuvo el aliento, con sus sistemas internos zumbando con una mezcla de tensión y alivio mientras los humanos salían de la habitación, haciendo eco con sus pisadas en el corredor en la dirección opuesta. No tenían idea de que ella y Kenichi habían estado allí, ocultas en las sombras. Por un momento, se permitió dar un suspiro mental de alivio, apretando su agarre en Kenichi ligeramente mientras se aseguraba que el niño permaneciera en silencio e inmóvil.
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Potencial Ilimitado
FanfictionRetelling/AU Mega Man X. Primero en la serie "Variables". Cien años han transcurrido desde los días del Bombardero Azul, y el legado del Dr. Light se ha convertido en leyenda. Durante una excavación, el Dr. Cain se encuentra la última de las creacio...
