Complicaciones

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– ¡¿Qué?! – exclamó Zero, sin procesar del todo lo que la otra rubia de coleta acababa de decir. Sin darle tiempo a Roll para elaborar, empezó a pedir detalles sobre lo que sucedió. – ¿Cuándo sucedió esto? ¿Cómo pasó? ¡Creí que Lifesaver y los otros asistentes alertaron al personal de que no había fuente de poder disponible para cargar su cuerpo!

– ¡N-no lo sé! – replicó Roll apresuradamente, más dando un grito a la defensiva que una respuesta a la pregunta del Comandante. – ¡Yo no arranqué sus sistemas ni nada de eso!

Intentaba explicar, aunque más para desviar sospechas de sí misma de que sus acciones podrían potencialmente haber invocado una reacción como esa. De nuevo, considerando el aspecto que tenía la máquina durmiente y la mirada que le dio, tal vez ese fuera el caso.

Nada de esto tenía sentido, y la multitud de preguntas que colgaba en el aire lo tenía todavía al filo, más que el hecho de que quedaba todavía el problema de que Launch Octopus había llegado a las puertas de Abel City a causar problemas. Sin embargo, en ese momento, saltar de cabeza a la primera señal de cualquier cosa con agresión tal vez no fuera la mejor opción, se dio cuenta el Comandante.

– Nos haremos cargo de eso. – le aseguró Zero a Roll, con la voz suave y reconfortante, una cualidad muy similar a la de un hermano mayor tratando de calmar a uno menor. La calidez en su tono inmediatamente captó la atención Roll, haciéndole sentir un subidón de tranquilidad en medio del caos. – ¿En qué dirección se fue? – añadió Zero, escaneando los alrededores en busca de cualquier señal de movimiento.

– No lastimó a nadie ni dañó nada, si es lo que preguntas. – dijo Roll firmemente, aclarando la situación rápidamente en defensa de Ray B. Había un deje de tensión en su voz, como si entendiera la gravedad del momento, pero también sabía la verdad de lo que sucedía. – Aunque no puedo garantizar que no haya asustado a algunos durante su escape.

– ¿Oh, de verdad? – cuestionó el Hunter rojo.

– Fue un poco... caótico cuando una de las unidades enfermeras se dio cuenta que estaba activo.

Zero levantó una ceja, con su expresión siendo una mezcla de escepticismo e intriga. – Un pequeño chispazo en los sistemas nunca le hizo daño a nadie. – replicó, con una sonrisa seca apareciendo en su rostro, mientras se giraba para dirigirse hacia la salida del ala médica. La atmósfera estéril estaba llena con el ligero zumbido de las máquinas, un recordatorio de lo frágil que podía ser la seguridad. – Pero tendremos eso en mente para la próxima ronda de evaluaciones.

Al llegar a la puerta, se detuvo, mirando a Roll. – Entretanto, necesito recordarle algo al equipo de vigilancia. No podemos permitirnos otro incidente, por menor que sea, que se les escape de la vista. – Su tono se volvió serio, enfatizando la importancia de la vigilancia en su línea de trabajo.

– ¿Cuál incidente? – preguntó X, con la voz cargada de curiosidad, aunque el momento en que las palabras salieron de sus labios, una oleada de vergüenza de apoderó de él. ¿Cuál incidente? Era una pregunta que se sentía casi absurda; su mente recorrió una serie de momentos caóticos que habían ocurrido, como si los incidentes fuesen una parte inescapable de su existencia. La respuesta se sentía obvia: podría haberse ahorrado tiempo simplemente listando las veces que las cosas habían resultado bien en lugar de eso.

Honestamente, como reflexionó, era un misterio que Zero continuara tolerando sus acciones. El pensamiento lo dejó preocupado, aunque con un deje de gratitud junto a sus dudas.

– Sólo digamos que ha habido actividad extraña ocurriendo en los límites de la ciudad. – respondió el comandante rubio. – Por lo cual quisiera ver si su amigo que acaba de escaparse puede ser rastreado.

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