– ¿Él? – inquirió Sigma, manteniendo la compostura aunque claramente no se había anticipado a que llegara tan rápido. – ¿Cuándo?
– No hace ni media hora, señor. – replicó el Maverick frente al monitor y el mapa digital. – Ya ha llegado al segundo piso, y si mi corazonada resulta cierta, planea ir directo hacia el elevador.
Sigma guardó silencio por un momento o dos, contemplando lo que esto podría significar, y mejor aún, si tal vez podía usarlo a su favor. – ¿Está solo?
– Sí. – respondió el reploide frente a los controles. – Ni Zero ni ningún otro aliado se encuentra presente en este momento. Tampoco hay comunicaciones del exterior que puedan entrar ni salir.
Hubo otro pequeño silencio, pero esta vez, parecía que Sigma finalmente pensó en algo, y dio su orden. – Monitoréalo. Supervisa sus movimientos. Ponlo a prueba un poco si deseas, pero al mismo tiempo, asegúrate que no esté totalmente muerto durante la adquisición. – enfatizó.
– Entendido, señor. – asintió el subordinado. – Lo mantendré vigilado todo el tiempo.
– Bien. Y cuando llegue a tu locación, ¿puedo confiar en que estarás preparado?
El Maverick con forma de insecto asintió de nuevo, chasqueando sus tenazas. – Con todo respeto, señor, no es lo bastante rápido para seguirme el paso. – le informó a su comandante.
– Técnicamente, no necesita ser inferior en una sola habilidad para acabar contigo. – le advirtió Sigma. – No te vuelvas arrogante.
– Sólo enfatizaba la ventaja clara de mi lado, señor. – respondió el otro reploide. – Pero tendré en mente sus palabras.
– Más te vale que lo hagas. – ordenó Sigma. – Cuatro de nuestros ocho capitanes ya han caído, así que no me decepciones convirtiéndote en el quinto.
– Ah, pero debe recordar, señor. – respondió la máquina insectoide, curvando sus tenazas como si estuviese tratando de sonreír sin labios. – Sus armas no podrán dañar lo que no pueden capturar.
– Entonces asegúrate que no lo haga. Ya sabes qué hacer, Sigma fuera.
La imagen del monitor desapareció, dejando a solas a reploide, y el punto azul en el esquema lentamente seguía moviéndose hacia adelante. Y luego, giró los ojos hacia una de las varias ventanas que delineaban la porción superior de la torre de comunicaciones, específicamente en la dirección donde estaba la planta de manufacturación abandonada en los límites de la ciudad.
– Ese bruto paquidermo podría servir como un buen ejecutor. – murmuró en voz alta, chasqueando sus tenazas de nuevo casi con anticipación. – Pero serán sus secuaces los que se asegurarán que ningún humano salga de esta isla con vida.
Segundo piso...
La imagen del elevador no podría haber venido en un mejor o peor momento. Mejor, porque indicaba que había un medio para llegar más arriba en la torre, pero también peor, ya que X sospechaba que un golpe de suerte nunca venía sin al menos un minúsculo hilo atado a él.
– ¿X? – preguntó Roll, con evidente perplejidad en su voz. –¿Qué sucede? ¿Por qué no entras?
X no respondió al principio, sus ojos verdes seguían escaneando el área frente a él y a su alrededor. – Es demasiado fácil. – señaló en voz alta. – No hay forma de que simplemente me dejen seguir adelante sin ningún problema. – Fijó los ojos en las paredes que le rodeaban y las baldosas del piso bajo sus botas. – De hecho, este lugar parece estar lleno de trampas. – Aunque no tenía intención de detenerse, una pregunta que le ardía por dentro cuando escuchó la voz de su hermana ahora se había vuelto insoportable e imposible de guardársela. Esperaba que esto no la pusiera en peligro sin querer. – Roll, ¿en dónde estás? ¿Cómo lograste encontrar una forma de contactarme? ¿Mucho menos en un lugar como éste?
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Potencial Ilimitado
FanfictionRetelling/AU Mega Man X. Primero en la serie "Variables". Cien años han transcurrido desde los días del Bombardero Azul, y el legado del Dr. Light se ha convertido en leyenda. Durante una excavación, el Dr. Cain se encuentra la última de las creacio...
