Aquel que saltó entre el tiempo y el espacio

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– ¿Ha habido suerte con alguna señal?

– Negativo, señor. – le respondió Trinity a Zero, cuya sien le dolía ligeramente por la corriente eléctrica. – El sistema de seguridad de toda la torre de comunicaciones sigue sin registrar nuestros códigos de acceso o contraseñas.

– ¿Y no ha habido progreso con el hackeo?

– Afuera de causarle a alguien un dolor insoportable, no. – respondió Ai, cortés y directo al punto, algo inusual. – Por lo que nos dijiste, nadie excepto por X y quienquiera que esté controlando la torre puede entrar o salir. – Entrecerró los ojos mirando la estructura. – A menos que tenga alguna guía secreta adentro, en esencia está solo allí.

Zero no respondió, pero era claro que las noticias estaban muy lejos de ser lo que quería escuchar, aunque ya sospechaba que ese era el caso. Desde su posición, incluso como líder de los Maverick Hunters, los pocos que quedaban, no podía hacer otra cosa que observar. Y esperar.

Girándose hacia el pequeño grupo de navegadores disponibles que monitoreaban tanto la torre como el resto de la ciudad, el Hunter de cabello rubio y largo salió de la pequeña cámara, dirigiéndose hacia una sala situada cerca del área de almacenamiento.

– Me pregunto qué está tratando de hacer realmente. – se dijo Zero abiertamente, viendo que nadie estaba cerca. – ¿Se va a construir un brazo nuevo?

En la torre...

Con las manos posicionadas en cada lado de la puerta de acero, X forzó los paneles a abrirse, permitiéndole ingresar a la porción superior de la torre de comunicaciones. Y justo encima, se encontraba el centro de comunicaciones propiamente dicho.

El área cerrada era un contraste marcado con el entorno de abajo, donde las paredes estaban compuestas de metal pulido y ventanas de vidrio desde arriba que permitían que la luz del sol brillara sobre la superficie. Si no fuese por la multitud de cañones rotatorios apuntándole desde las plataformas flotantes, junto con algunos Dodge Blasters vigilando la escalera de mano que llevaba hacia el piso superior, X podría haber considerado esta área bastante tranquila. Hasta se atrevería a decir que agradable.

Sin perder tiempo, X congeló los rotores en una de las plataformas para hacerla caer a nivel del suelo, y la superficie compacta y redonda del cañón rotatorio le sirvió para permitirle saltar hacia arriba y agarrarse de la escalera, aunque apenas alcanzó el último escalón. Un Dodge Blaster se deslizó rápidamente hacia abajo por el lado de X, forzando al Hunter azul a cambiar de posiciones antes que el mecaniloides bajara a su nivel, permitiéndole destruir a la máquina de un disparo cargado a medias.

Ahora seguro en la escalera, X disparó hacia arriba, destruyendo los dos Dodge Blasters restantes, las máquinas rojas explotaron y cayeron al suelo en piezas astilladas. Los cañones rotatorios entonces dirigieron su línea de fuego hacia él, y X tuvo que ajustar su posición en la escalera casi cada segundo antes de deshacerse de ellos uno por uno.

Pronto, cada uno de ellos había quedado eliminado, permitiéndole a X subir de manera segura por la escalera, hacia un estrecho corredor que al parecer llevaba a una puerta plateada sellada, con el símbolo de Sigma grabado en la superficie.

X, ten cuidado. – le advirtió Roll, habiendo escuchado del corte que ocurrió en cada una de las otras locaciones donde el Hunter azul había estado antes. – Puede que no sea capaz de contactarte allí dentro, pero mantente en guardia. – Giró los ojos turquesas hacia el esquema de la torre. – Hay una fuente de energía localizada en el centro de esa sala.

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