Sus ojos se encontraban fijos en el orbe de luz brillante, y los rayos de la gran estrella acariciaban su carcasa de metal mientras el amanecer comenzaba la transición gradual hacia el día.
Otro día. Otro día más cerca del final de toda esta odisea.
El Thunder Slimer desvió la mirada hacia las dos máquinas como él, y luego hacia la única forma de vida orgánica entre ellos. – ¿En serio eres la hija de Fujiwara? – le preguntó. – ¿En serio te engendró?
Chiyo asintió como respuesta, aunque estaba algo perpleja. – Hasta donde yo sé. – le respondió. – ¿Por qué?
El mecaniloide desvió sus receptores ópticos de la humana hacia el sol, todavía procesando el hecho de que debido a las acciones de quienes estaban frente a él, esta humana, que le permitió lograr una cosa muy simple que siempre le había sido denegada. Y con eso, también se dio cuenta de otro aspecto en el que se había equivocado. – No, no es sólo tu padre. – le dijo. – Sino los humanos en general.
– ¿Qué pasa con ellos? – le preguntó Chiyo. Ray B. y X permanecieron atentos en caso de que necesitaran intervenir.
– Desde el momento de mi concepción hasta el final de mi construcción, lo único que conocía era el interior de cualquier lugar donde los humanos confinaban. – respondió el Thunder Slimer. – Ya fuera un edificio, una unidad de contención, o cualquier lugar de almacenamiento para máquinas desechadas que luego serían desmanteladas, dondequiera que estuviera, siempre me encontraba lejos de la fuente de vida de la cual dependen las criaturas orgánicas.
El reploide y el robot se quedaron de pie, observando la expresión del otro. Aunque X podía simpatizar con el deseo de ver el mundo exterior, ya que pasó los primeros meses de su existencia siendo confinado a un laboratorio, Ray B. parecía poseer conocimiento y experiencia que le permitía relacionarse más con las palabras del Thunder Slimer. Aun así, cualquiera que fuese esa experiencia compartida, no la articuló en palabras, resignándose a mantenerla en secreto.
– Es cierto, los seres orgánicos dependemos mucho del sol y su relación general con el planeta. – confirmó Chiyo. – Pero, aunque no es que sea exactamente vital para los que son como tú, no veo razón por la cual se te deba negar ese placer tan simple. El sol es gratis, después de todo. No le pertenece a nadie en este mundo.
El Thunder Slimer miró hacia afuera, mientras los rayos matutinos caían sobre su coraza de metal, y sus ojos se giraron hacia las calles abajo. Ahora mismo estaban vacías, pero recordaba que normalmente estaban inundadas de gente y máquinas por igual, con el sol cayéndoles encima mientras viajaban juntos, en armonía con la simple meta de lograr sus objetivos diarios.
– Sigma me dijo que deseaba que pudiéramos caminar libres, sin miedo de ser encerrados o confinados por los humanos. – relató el masivo mecaniloide. – Y aun así, sólo estoy aquí gracias a aquellos a quien él dijo que eran mis enemigos.
Ray B. cruzó los brazos. – No sería la primera vez que a alguien le hacen falsas promesas aquellos que dicen preocuparse. – señaló con algo de amargura. – Incluso más cuando te das cuenta que aquellos que eran tus enemigos sólo lo eran por circunstancias fuera de tu control.
X se mordió el labio. Seguía sin entender totalmente el contexto de lo que hablaba Ray B. pero claramente hablaba como alguien con experiencia de primera mano en esas cosas.
El Thunder Slimer miró hacia el sol de nuevo, y luego a Chiyo. – Una humana... de todas las cosas, una humana... – murmuró en voz alta. – Chiyo, ¿ese es tu nombre? – preguntó, a lo cual la joven de cabello oscuro asintió. – Un nombre tradicional, que significa mil años o mil generaciones... generaciones que quizás no tendrías si las cosas continuaran como están.
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Potencial Ilimitado
Fiksyen PeminatRetelling/AU Mega Man X. Primero en la serie "Variables". Cien años han transcurrido desde los días del Bombardero Azul, y el legado del Dr. Light se ha convertido en leyenda. Durante una excavación, el Dr. Cain se encuentra la última de las creacio...
