Para cuando X finalmente recuperó la conciencia, revisó su reloj interno para ver qué hora era. Apenas eran un par de minutos pasados del medio día, así que él y Zero se encontraron en este lugar toda la noche. Los ojos verdes de X se abrieron de terror, en busca de cualquier señal del Hunter rojo.
– ¡¿Zero?! – llamó, pero no recibió respuesta. – ¡¿ZERO?!
– Está justo a tu lado. – dijo una voz familiar. – Probablemente ya haya despertado con tus gritos.
X miró a su alrededor y vio que se encontraba en una pequeña celda, con los brazos bien asegurados tras su espalda con un par de esposas de estasis. El Comandante Sigma entonces se colocó frente a un enorme monitor que desplegaba una vista aérea de Abel City.
– ¡Comandante! – dijo X aliviado, pero al ponerse de pie sus bancos de memoria comenzaron a procesar todo de nuevo, y el último remanente del encerramiento en estasis se disipó. Los eventos que sucedieron la noche pasada finalmente retornaron al reploide azul, y se dio cuenta con horror que él y Zero estaban ahora a merced de su comandante, que estaba infectado y fuera de control.
Al menos, eso era lo que X quería creer.
– Quédate tranquilo, no tengo intenciones de lastimar a ninguno de los dos. – explicó Sigma. – No, los necesito a ambos con vida.
– ¡Entonces déjenos salir! – suplicó X. – ¡Déjenos salir para que podamos ayudarle!
– No gastes aliento, X. – De pronto escuchó la voz de Zero, en la celda de al lado. El Hunter de cabello largo se encontraba sentado en el suelo, lanzando miradas de odio a Sigma. – Ya había planeado todo esto desde el principio.
X quiso sorprenderse; quería poder protestar y decirle a Zero que se equivocaba, pero en última instancia, no pudo ignorar lo que había sucedido. No sólo lo que había ocurrido para encerrarlos a él y a Zero, sino cuando los primeros mecaniloides se volvieron Mavericks.
– C-Comandante, – tartamudeó X. Aunque no podía negar la realidad frente a él, todavía sacudió su cabeza de incredulidad. – ¿Por qué?
No era la mejor pregunta, y la respuesta de Sigma probablemente no haría sus razones obvias, pero X no sabía qué más decir. Entretanto, Sigma parecía haberse anticipado a esta pregunta, ya que mostró una sonrisa en su rostro.
– Supongo que te debo una explicación. – dijo el reploide más alto. – Pero vendrá después que el siguiente paso se encuentre completado.
– ¿Qué paso? – preguntó X confuso. Sigma se giró hacia la pantalla, fijando los ojos en la imagen de la ciudad que no sospechaba nada. Ya era una tarde de fin de semana, una receta perfecta para atraer tanta gente como fuera posible.
– El único paso que hay que tomar. El que nos llevará a la nueva era de la historia. – dijo Sigma, antes de voltear hacia X. – Seguro habrás oído del "Día de la Independencia", ¿verdad?
Arcadia, 12:15 pm...
Chiyo se retorcía, revolviendo sus sábanas, moviendo sus extremidades mientras intentaba recuperar la sensibilidad en ellas. Al abrir sus ojos, se frotó para remover cualquier rastro de lagañas, pero se despertó de un sobresalto al ver la hora en el reloj.
¡Era más de mediodía, y se había quedado dormida sin oír su alarma!
– ¡Maldición! – La joven saltó fuera de la cama, llamando a Fumiko para ver dónde estaba. Había planeado entregarle su invento ya terminado a primera hora de la mañana, pero tras una noche entera y parte de la madrugada de trabajo, al parecer tuvo más que sólo dos horas de sueño.
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Potencial Ilimitado
FanfictionRetelling/AU Mega Man X. Primero en la serie "Variables". Cien años han transcurrido desde los días del Bombardero Azul, y el legado del Dr. Light se ha convertido en leyenda. Durante una excavación, el Dr. Cain se encuentra la última de las creacio...
