Desapareciendo

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Se la habían llevado.

No, era mucho más que eso; estaba atrapada en las garras de aquellos que albergaban un profundo odio hacia él, aquellos que no dudarían en eliminarlo por la supuestamente gloriosa causa de Sigma. Si él era una presa justa, armado con equipamiento avanzado y la capacidad de tomar represalias, ¿entonces cómo iban a contenerse cuando se trataba de ella? Un vacío sofocante le envolvía, una presión implacable que hacía que cada aliento se sintiera como si respirase a través de una pesada niebla. Él no tenía idea del paradero de ella, pero una certeza gélida se asentó en su estómago: sabía exactamente quién tenía el destino de ella en sus despiadadas manos.

X se sentó, encorvado en una pequeña y fría silla plegable, cuya superficie metálica se sentía dura y firme debajo de él. La silla traqueteaba suavemente mientras él movía su peso, y el sonido hacía eco en la sala blanca donde yacía Firefly, golpeado y herido. Desesperadamente recibiendo cuidado urgente por sus heridas, la atmósfera zumbaba con una tensión perturbadora. Unas intensas luces fluorescentes parpadeaban sobre él, proyectando un brillo estéril que se sentía como un pequeño reflector en medio del terror que colgaba en el aire. El Hunter verde fue llevado de urgencias a la bahía médica en el instante que volvieron al cuartel general, con un torbellino de caos e incertidumbre arremolinándose alrededor de él como una tormenta oscura.

Aunque su preocupación por el precario estado de Firefly le carcomía, otro asunto urgente le desgarraba la mente: el destino de Ray B. (Blues), y de la humana que le trajeron a Zero junto con Firefly. El pensamiento le retorcía las entrañas, amplificando su ansiedad, una mezcla de miedo y actitud protectora feroz.

Justo entonces, sintió una mano gentil pero con autoridad posarse sobre su hombro. X se giró para ver a Ai, con expresión insondable, pero sus ojos azul hielo revelaban una inesperada mezcla de trepidación y preocupación. Inicialmente, X creyó que su preocupación vendría por la severidad de las heridas Firefly, pero las palabras que habló destrozaron esa suposición en un instante.

– El personal que está atendiendo a la hija de Fujiwara solicita tu presencia. – dijo la reploide rubia, con voz calmada pero cargada de urgencia. – Desean discutir un problema en particular relacionado a su condición actual.

Ubicación desconocida...

– ¡TARADO!

*¡SLAM!*

El atronador clamor de un gran poder golpeando contra un metal frío la despertó, urgiéndole a abrir sus ojos. Mientras parpadeaba contra la cegadora luz, el mundo alrededor de ella permaneció como un borrón confuso, envuelto en confusión, dejándola desorientada y buscando algo de claridad en medio de la cacofonía.

Sus sentidos parpadeaban como una bombilla defectuosa, yendo de ida y vuelta, atrapada en los reinos efímeros de la conciencia y la sofocante oscuridad de la perdición. Tenía problemas para mantener un pie en el mundo de los vivos, sintiendo el peso opresivo de la desorientación, pero el conocimiento de un mundo más allá permanecía fuera de su alcance.

Roll se balanceaba en el precipicio de la conciencia, con sus sistemas oscilando entre breves momentos de claridad y el abismo de la estasis. Cada agonizante segundo era una batalla, un esfuerzo por discernir sus alrededores a través de la niebla del dolor. Su espalda, retorcida en una formación grotesca, gritaba con cada latino, un recordatorio implacable del daño que le fue infligido.

– ¡SE SUPONÍA QUE DEBÍAS INCAPACITARLA, NO DAÑARLA AL PUNTO DE NO REPARACIÓN! – La voz, cargada de furia y arrepentimiento, cortaba a través de la estática de su procesador dañado. Era un eco escalofriante de la realidad a la que se enfrentaba, una realidad donde el extremo de sus heridas se había ido más allá de las intenciones de cualquiera. La tensión colgaba pesadamente en el aire, con una fuerza que amenazaba con sofocarla, mientras Roll luchaba contra la dura realidad de su estado inamovible y agonizante. – ¡POR LO QUE SABEMOS, BIEN PODRÍAS YA HABERLA MATADO! ¡¿Y DESPUÉS QUÉ?! ¡TODO LO QUE HICISTE PARA TRAERLA AQUÍ NO HABRÍA VALIDO DE NADA!

Potencial IlimitadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora