Encajando

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Una semana antes, lo habían llamado un "renegado sediento de sangre" que era un peligro para todos a su alrededor: humanos y reploides por igual. Ahora aquí estaba, como parte de la misma organización que había tratado de acabar con él.

Zero el Maverick Hunter. Incluso ahora, sonaba muy irreal. Sin mencionar inapropiado. No era que él hubiese elegido estar aquí, pero dado su predicamento actual, tal vez debería sentirse algo agradecido. Por ahora, parecía que los Hunters harían uso de sus habilidades.

El reploide contra el que había peleado, Andrey, según recordaba, fue arrestado por los brotes de Mavericks y sentenciado. Ni idea de lo que pasaría con él a partir de ahora, pero eso significaba que Zero ya no era un sospechoso. Aun así, no podía evitar sentir que el consejo (que se hacían llamar la autoridad sobre Arcadia) sólo quería utilizar el arresto para aplacar los nervios de todos. Con el encarcelamiento de Andrey, todos parecían responder más fácilmente.

Ese reploide azul, X, se sentía aliviado, diciéndole a Zero directamente que sabía que algo no encajaba, así que él no podría haber sido responsable por los incidentes. Pero, por otro lado, su hermana no se le acercaba en absoluto. Ni siquiera le dirigía la palabra, pero Zero no le daba importancia. Poco le interesaba la interacción con ella de todos modos, mucho menos con su hermano (a quien últimamente había estado siguiendo como una sombra).

Aparte del ambiente poco familiar y opresivo en el que se encontraba ahora, con los ojos de todo mundo observando cada uno de sus movimientos, parecía que el problema se había terminado, al menos hasta unos días después del arresto de Andrey. Cierto, a diferencia de antes, solo hubo un puñado de reploides afectados, pero no hubo reportes de signos o síntomas de infección.

Sus procesadores se habían vuelto contra ellos.

Así, siendo los Mavericks una amenaza muy real, Zero fue puesto a trabajar. Y al decir "puesto a trabajar", se referían a que debía ser el conejillo de Indias de Fujiwara por quién sabría cuánto tiempo. En este momento, Zero seguía quedándose en el laboratorio del hombre al menos de manera temporal, principalmente porque no tenía otro lugar a donde ir. Además, todos dudaban que se sentiría bienvenido en el cuartel general.

Así que por ahora tenía que quedarse aquí. Encerrado en una habitación donde tenía que dispararles a múltiples objetivos mientras Fujiwara miraba desde arriba y tomaba notas.

Oh, y por alguna razón, ese sujeto llamado X seguía aquí todavía.

El hombre asiático de cabello oscuro y el reploide azul supervisaban a Zero desde la cubierta de observación mientras le disparaba a todo lo que tenía una marca de diana. A diferencia de X, sin embargo, sus objetivos no eran mecaniloides antiguos. Considerando que, a pesar de la existencia de los reploides, los mecaniloide todavía serían requeridos para llevar a cabo las tareas que se consideraran demasiado riesgosas para sus parientes más avanzados. Por lo tanto, el entrenamiento, o en el caso de Zero, las pruebas, tenían que hacerse de otra manera.

Un invento reciente de Fujiwara, la esfera de espejismos, era una bola magnética con la habilidad de manipular la luz y el color, y de proyectar ilusiones. Luego se podían enlazar entre sí gracias sus propiedades magnéticas y crear proyecciones de varias formas y tamaños. Actualmente, las esferas habían tomado la apariencia de varios mecaniloides, algunos humanoides y otros no, mientras Zero le disparaba a cualquiera que su buster le estuviera apuntando a continuación. Más todavía, las esferas habían sido construidas con alta resistencia a temperaturas extremas y excelente durabilidad, así que no había preocupación por que se fueran a romper.

Eso era algo bueno, ya que X estaba preocupado de que su sugerencia de utilizar las esferas sería ignorada. – Está teniendo un buen desempeño. – comentó el reploide azul.

Potencial IlimitadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora