Mientras X recordaba cuando vio por primera vez el resto del edificio, no pudoe vitar notar que ese habitante en particular encarnaba todos los rasgos que él había visto mientras exploraba este extraño palacio. La distintiva silueta que vio bajo las olas al borde de Abel City era una señal delatora por sí sola, especialmente al emparejarla con el reporte de identificación del cuartel general. Dadas estas pistas, el Hunter azul debería haberse anticipado a este momento. Aun así, una sensación de curiosidad se apoderaba de él.
– Launch Octopus. – declaró X. El nombre fluía de sus labios con una facilidad que ocultaba la decepción que sentía en su voz.
– El primero y único. – respondió el cefalópodo de color rojo rubí vibrante, deteniéndose momentáneamente para ejecutar una reverencia teatral, desenrollando sus tentáculos con gracilidad. Luego preguntó burlonamente: – ¿Cómo puedo ayudarte hoy? Aunque, tal vez no debería darte tal cortesía ya que irrumpiste tan rudamente en este lugar. Dicho eso, estás aquí por una razón, ¿verdad?
– Ambos sabemos que no es una sola instancia. – espetó X, frunciendo el cejo en frustración. – ¿Acaso consideraste que había humanos en esa embarcación de rescate que destruiste?
– ¿De verdad crees honestamente que ellos pondrían en riesgo sus propias vidas por esa misión? – replicó Octopus, descansando dos de sus tentáculos en las caderas. – Tu preocupación por ese detalle, más allá de las trágicas pérdidas de vidas en este conflicto, claramente revela tu verdadera posición.
– ¡Pérdidas que tú causaste! – espetó X.
Octopus permaneció impasible. – Lamentablemente, sí, pero en última instancia era inevitable. – dijo, moviendo un tentáculo para restarle importancia, como si estuviera espantando una mosca que lo molestaba. – Este es simplemente el precio de la guerra. Seguro que no te has olvidado de eso, con todos los amigos a los que has matado, ¿verdad?
El predominantemente azul Maverick Hunter sintió una subida de frustración, deseando poder replicar y presentar un argumento válido que invalidara las declaraciones del reploide sobre él. Sin embargo, tuvo problemas para formular una respuesta que tuviera algún peso. A pesar de eso, una pregunta seguía en su mente, molestándole debido a su impotencia. – ¿Cómo pudiste hacer algo como esto? – inquirió.
El cefalópodo carmesí exhaló un suave suspiro de aire. Su protector bucal habría formado una sonrisa de satisfacción si sus rasgos lo permitieran. – Como probablemente sabes, antes que nuestro estimado Comandante iniciara esta nueva era, yo serví en la Sexta Unidad Naval de Abel City. – le explicó, totalmente consciente de que X finalmente ya estaba familiarizado con su trasfondo. Aun así, este era su palacio después, de todo, ¿por qué no iba a tener derecho de fanfarronear un poco? – Aunque mi valor era medido por mis habilidades de combate y mi rol en la unidad, siempre he albergado dentro de mí más deseos que ser simplemente una herramienta para la guerra.
X levantó una ceja, mordiéndose momentáneamente el labio. – ¿Y eso sería? – cuestionó.
– Déjame ser claro, X. Yo soy, en cada sentido de la palabra, un artista. – declaró Octopus. – Un artista no sólo dentro del reino de lo que la humanidad considera arte tradicional, sino también en el reino de la guerra submarina. – elaboró. – El desafío se encuentra en el hecho de que ninguno de estos talentos ha recibido el reconocimiento que merece. – Luego de continuar, se puso a reflexionar. – Es decir, hasta este momento, de parte de aquel que no me anticipé que lo entendería.
Los ojos verdes de X se entrecerraron mientras observaba momentáneamente el piso pulido. – Considerando que siempre ha sido un hombre muy de seguir estrictamente el manual, no esperaba que Sigma tuviese apreciación por el arte de clase alta.
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Potencial Ilimitado
FanficRetelling/AU Mega Man X. Primero en la serie "Variables". Cien años han transcurrido desde los días del Bombardero Azul, y el legado del Dr. Light se ha convertido en leyenda. Durante una excavación, el Dr. Cain se encuentra la última de las creacio...
