Espíritu francotirador del bosque tenebroso

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– ¿Virus...?

Los Armored Soldiers volvieron a mirarse entre ellos, como si no entendieran lo que el otro reploide estaba diciendo.

– Virus...no... – habló otro. – Virus sentir mal. Esto... esto sentir bien...

– Pero tú... – El anterior Soldier se dirigió a X directamente. – Tú ser el enemigo... tú querer quitarnos sensación agradable...

X se quedó dónde estaba, tanto por el shock al ver cuánto había consumido el virus sus mentes, como para servir como barrera entre ellos y la pantera. Los Armored Soldiers comenzaron a acercarse, y el Hunter azul y el felino comenzaron a sentirse atrapados, hasta que de repente, la pantera levantó la cabeza y miró en dirección este. Sus oscuras orejas se sacudieron antes de salir corriendo, usando la distracción que X había creado para escaparse cuando tuvo la oportunidad.

– De nada... – murmuró X, aunque no le guardaba rencor al animal, pero ¿ahora qué iba a hacer?

– ¡Al suelo!

Esa voz... inmediatamente al registrarla junto con sus instrucciones, X se agachó, y un repentino disparo desde arriba acabó con uno de los Armored Soldiers al instante, derribando la Ride Armor y obligando al piloto a soltar los controles. Emergiendo desde el arbusto y al lado de X, Zero le ofreció una mano al otro reploide, que la aceptó, levantándose hasta estar en posición de pie.

– Yo me ocuparé de estos sujetos. – le informó el comandante de cabello largo a su compañero. – Tú ve a dónde está Chameleon.

– ¿Seguro? – le preguntó X, pensando si debería dejar solo al Hunter rojo.

– Yo estaré bien, pero tu familia no lo estará si no llegas allí a tiempo. – señaló Zero, y X asintió estando de acuerdo. – ¡Ahora vete! ¡Es una orden!

– ¡Sí, señor! – X hizo un saludo militar antes de correr hacia un árbol cercano y saltar del tronco sobre el Armored Soldier que le bloqueaba el camino, permitiéndole usar su aceleración hacia la entrada lejana hacia la cámara del Maverick, mientras ignoraba las constantes llamadas de Ai.

Por desgracia, tendría que explicarle todo más tarde, ya que tuvo que dejar por fuera algunos detalles.

En la cámara de Chameleon...

– ¡Thunder Shock! – gritó Proto Man, más o menos para alertar a su hermana que ya estaba aquí, pero la ráfaga de gruñidos y golpes de metal contra metal ya la habían alertado de su presencia.

Aun así, ¿dónde rayos estaba? ¡No la veía por ninguna parte! La habían tenido prisionera aquí junto a él antes; ¿dónde estaba ahora?

– ¿Dónde está ella? – exigió el robot más pequeño, bloqueando un golpe del enorme lagarto con su escudo. – ¡¿Dónde?!

– ¿Dónde está quién? – inquirió Sting Chameleon, claramente sabiendo a qué se refería su oponente, o más bien, a quién. – Si hablas de la otra prisionera, ella está aquí. – respondió, echándose atrás para observar el estado de la máquina más pequeña, e hizo una mueca de desdén. – Pero si me permites ser honesto, ella está en un estado mucho mejor que tú. No has podido tener un momento para recargarte desde hace tiempo, ¿verdad?

Blues entrecerró los ojos bajo su visor, sin atreverse a darle al Maverick un ápice de satisfacción. – Tengo energía más que suficiente para encargarme de ti. – siseó. – Y a diferencia de ti, yo puedo recuperarme, ya sea que las leyes lo permitan o no.

Chameleon chasqueó la lengua, claramente nada impresionado, o al menos pretendiendo no estarlo. – Muy bien, chico, ¿qué tal si ponemos a prueba esa teoría? – Miró hacia arriba, notando el gancho que colgaba desde el techo con forma de domo sobre ellos. Dicho techo estaba lleno por todos lados de espinas y picos de metal. – ¡Cuánto te haya despedazado!

Potencial IlimitadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora