—¡Carla! —Gabriela por fin se decide a hablar.
—¿Qué sucede? —la joven empresaria se aleja de la mayor, no le gusta que la vean vulnerable.
—Necesitamos que llames a Pedro, las cosas se han salido de control y ya estoy nerviosa.
—Cálmate —Carla se acerca a ella.
—¿Qué es lo que pasa? —Angela que observaba en silencio decide intervenir al ver a su hija aparecer detrás de la joven morena.
—Saben que estoy aquí —Amanda habla mirando a su madre—. Alma ha rastreado mi celular y ahora viene a por Carla. Te dije que no era buena idea venir a esta casa, no sabiendo como están las cosas —la ojiazul mira a Gabriela.
—Cálmense, esa mujer no es quien para ponerme un dedo encima, no tiene el suficiente poder para hacerlo.
—Es policía —recuerda Amanda.
—Puede ser la presidente, no tiene motivos para que me arreste. No, si tú dices que estás aquí por voluntad propia.
—Hija —Angela se acerca a ella.
—Estoy aquí por voluntad propia, esa es la verdad. Mamá, ha enviado mensajes y un sin números de leyes que dice he violado. Realmente no entiendo a esta mujer.
—Eso es amenaza —dice Carla que va hasta la periodista y arrebata el celular de sus manos para leer —, y esto es una prueba más, de muchas que tenemos.
—¿De qué prueba hablas? —Amanda recupera su teléfono mirándola de mala manera, observa el golpe en su nariz y aparta la mirada.
—La policía tiene algún tipo de relación con Joel, ya lo hemos comprobado. Solo falta ultimar algunos detalles para dar el golpe final.
—¿Quién es Joel? —pregunta Angela demostrando nervios en su voz.
—El novio de mi hermana. El que era antes de su muerte.
—¿Recuerdas cuando te pregunté si reconocerías a la persona que empujó a Keila? —Gabriela pregunta a Amanda.
—Si.
—Te voy a enseñar una foto, Amanda. Si tu respuesta es positiva, podremos ir a por Alma, de lo contrario, habrá que seguir resumiendo pruebas, hasta dar con la verdad.
Gabriela entiende su teléfono a la periodista y las presentes la miran ansiosas. Amanda observa detenidamente la foto. Alto, pelo castaño, con ligera barba pronunciada. Lo reconocería donde sea que lo viera, está claro que ese joven fue el que provocó el trágico accidente donde perdió la vida su hija.
—¡Es él! El que la empujó y yo no tuve oportunidad para evitarlo. Por su culpa Lía está muerta y tu hermana —Amanda se derrumba mirando a Carla.
La periodista solloza, varias lágrimas humedecen su rostro. No le da vergüenza mostrar su dolor, se vuelve vulnerable cuando se trata de su hija, tan inocente y pura que nunca podrá aceptar su muerte. Da la vuelta y camina a la habitación, Carla la va a seguir, pero Angela la detiene.
—Voy yo, ustedes tienen cosas que hacer. Gracias.
—La muerte de su hija es algo de lo que nunca va a recuperarse —Carla observa a la señora que se marcha en busca de su hija—, ni ella tampoco.
—Llama a Pedro —Gabriela insiste.
—Ya viene hacia acá, le he enviado un mensaje. Llama tú a Leticia y a Adriana, las necesitamos como testigo. Esto va a ser más duro de lo que pensamos. Esa policía empieza a incomodarme, no quiero tener que recurrir a otros métodos para hacer justicia.
—Me asustas cuando hablas así.
—A veces no te dejan más opción, o eres tú o son ellos y yo me elijo a mí por encima de todos.
—Amanda está destrozada.
—Eso es algo que sé.
—Si, pero no debe ser fácil sentirte culpable por algo de lo que no eres más que una víctima.
Carla hace silencio. Ella estuvo en primera fila, experimentando todo lo que sufría y sufrió la periodista, de sus llantos y quebrantamientos a largas horas de la noche. Ella veía a Amanda como una guerrera, una mujer fuerte, capaz de soportar todas las cosas oscuras que le pusiera la vida en su camino y no quería equivocarse en ello, estaba segura que esa mujer estaba forjada de hierro, en acero.
El interlocutor de la casa suena y las chicas sonríen, Alma no ha demorado en aparecer.
—Allá vamos.
Observa por la cámara y efectivamente, Alma con tres policías más esperan su autorización para poder acceder a uno de los ascensores privados. Sin dudarlo lo hace y prepara su mejor sonrisa para darle la bienvenida.
—Espera aquí por Pedro, el entrará por el interno, no quiero sorpresas con estos idiotas.
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TATUAJES. (Editando).
RomantizmSu hermana Keila sufre un accidente tras el cual fallece en el hospital, ese mismo día una periodista famosa corre con la misma mala suerte, siendo la causante de la muerte de la joven y de su amada hija. Carla la hermana de la fallecida buscará v...
