Tres semanas habían pasado desde la fecha del accidente, todo parecía retomar la calma, la rutina diaria hacia fuerza en quererse plantar en la vida de Carla, todo volvía a la normalidad, menos los pasos de su alocada convivencia. Todo en su vida ha dado un cambio de 360 grados y precisamente no para bien, todo lo bueno que un día llegó a tener y a experimentar dentro de su ser, ha desaparecido tras la muerte de su hermana.
La positividad que siempre la rodeaba fue sustituida por una negatividad aplastante, cubriendo todo rastro de esa joven alocada pero decidida a caminar siempre con la mirada al frente sin importar los obstáculos. Todo lo que un día temió que pasara, acaba de suceder, sus razones para no adentrarse en un mundo lleno de oscuridad, sus motivos para mantenerse firme, le han sido arrebatados en una noche fría, en una noche que, en vez de mostrar calma, arrasaba con cualquier rastro de esperanzas, la muerte de su hermana ha hecho que hasta la forma de recibir aire sus pulmones hayan cambiado de frecuencia, ella era el único rayo de luz que evitaba su descarrilamiento.
Sentada tras las barras de aquel desconocido bar, deja que sus pensamientos la guíen hasta las penumbras más sensibles de su corazón, que la conduzca a la nostalgia, que quiebren todo lo bueno que queda en ella. Siente que sus ojos se humedecen, los cierra fuertemente, evitando que las lágrimas se escapen sin su autorización.
—Hola guapa.
Saluda un chico que se coloca al lado de ella, respetando su espacio personal, pero eso no impide que Carla se ponga a la defensiva, no tolera soportar borrachos que se creen con derecho a abordar contra su dulce soledad sin miramientos.
—Hola —responde de mala gana al saludo del joven.
— Si no fuera por el color de tu pelo, juraría que eres la novia de Joel, un amigo mío.
Su cuerpo se crispa al escuchar ese nombre, vaya coincidencia, aunque no cree mucho en ellas. Se limita a sonreír, fingiendo que presta más atención de la que merece el chico, este le sonríe con una pizca de esperanzas.
—No conozco ningún Joel, debes de estar confundido.
—Si, ya me he dado cuenta de eso.
—Y dime, ¿te acompaña tu amigo y su novia? Porque de ser así, aprovecho para conocer a mi doble, nunca se sabe que beneficio se puede llegar a sacar de ello.
—No, es una pena que no me acompañen, hace más de tres semanas que no sé de él —Dice el chico un poco cohibido, como si le afectara hablar de ello.
Exactamente el tiempo que ha pasado de la muerte de su hermana, piensa Carla, se remueve inquieta en su puesto y sonríe al chico forzosamente.
—Qué lástima.
Mira fijamente al joven, sus ojos son marrones y su cabello de un castaño claro, es un hombre que no llega a pasar desapercibido ante de cualquier mujer heterosexual, pero no es lo de ella, sus caminos son muy diferentes a los que transita este chico.
—Si una lástima, mi amigo es un tipo genial.
¿En serio? Tener que escuchar a alguien hablar bien del patán y misógino del que fue novio de su hermana, es lo más surrealista que ha pasado en muchos días.
—Tendría que conocerlo para dar mi opinión sobre él, la tuya no me convence.
—Desconfiada la chica —dice el chico con una sonrisa en sus labios y acercándose más a ella.
—¿Me vas a invitar a un trago, o te vas a pasar toda la noche ahí parado?
—Mi nombre es Javier —el joven sonríe y se sienta en la banca que hay vacía al lado de la chica, la escasez de personas que hay en el lugar, le facilita encontrar puestos libres para escoger.
—El mío Viviana.
Si Leti la escucha se parte de la risa, menos mal que la rubia loca de su amiga aún no ha hecho acto de presencia, si no todo sería diferente. Coge su teléfono y teclea un mensaje a la misma para que no eche a perder sus planes, saber dónde está Joel, sabe que el joven miente, oculta algo y no duda que el muy hijo de puta esté en una esquina mirando como se desenvuelve su amigo al entablar conversación con ella. Tal vez se le haga difícil, pero ella necesita de una manera u otra saber dónde está el muy hijo de perra, para buscar las cosas de su hermana, ese mediocre no merece quedarse con nade de ella, ni siquiera merece sus recuerdos.
Esta al corriente de las verdaderas intenciones del joven que dice llamarse Javier -cosa que no cree-, pero ella ha estado con hombres una sola vez, suficiente para saber que el género masculino no es lo suyo. Prefiere al femenino, limpio, delicado, adictivo.
Sonríe al joven que no ha despegado sus ojos de ella un segundo, cosa que empieza a incomodarla. Empiezan una conversación modernizada, donde ambos reflejan altos conocimientos sobre libros, incluidos géneros literarios y grandes lustres de la escritura moderna y antigua. La pintura y sus autores también salen a reflejar en aquella entretenida conversación, algo que agradece Carla, no todos los humanos son tan superficiales.
Después de todo no es tan aburrido, pero su inteligencia no es algo que le ilusione, como para continuar la charla, en cuanto ve a su amiga aparecer por la entrada del local, le dice las cosas claras al chico y lo invita a quedarse sin ir más allá de una simple noche en agradables compañías, aunque ella lo que desee es que se marche de una vez.
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TATUAJES. (Editando).
Storie d'amoreSu hermana Keila sufre un accidente tras el cual fallece en el hospital, ese mismo día una periodista famosa corre con la misma mala suerte, siendo la causante de la muerte de la joven y de su amada hija. Carla la hermana de la fallecida buscará v...
