Amanda siente las gotas de sudor adornando su espalda, floreciendo en su piel. La lengua de Carla hace estragos en su cuerpo y no le da tregua, no se sabía tan multiorgásmica, las manos de la joven han descubierto en ella, una nueva mujer, una mujer capaz de sobrepasar los límites de su capacidad sexual, de sus deseos carnales.
Posicionada de rodillas, lame entre las piernas de la empresaria que la insta a seguir, la joven se siente poderosa al tenerla de esta manera tan entregada y sumisa, ejerciendo movimientos con su lengua en la parte más caliente de su cuerpo. Carla la detiene y tira de ella hacia arriba, ataca sus labios con un beso hambriento y sus niveles de excitación suben al ponerla de espalda y ver toda su anatomía en esa perfecta posición.
Amanda siente como la lengua traviesa que tantos estragos causa en su mente, recorre su espalda y se sumerge en su vagina lo más que puede. Su cuerpo tiembla, tiene que morder la almohada para no gritar cuando la boca de la joven lame con fuerza su clítoris mandando descarga eléctrica por todo su cuerpo. Teme que su madre la pueda escuchar en la habitación de enfrente teniendo sexo como una salvaje con la persona que es o era su enemiga. Habían pasado dos días desde que la señora está en casa y no pudo escapar de Carla mucho tiempo, su necesidad sexual se mostraba a simple vista y su cuerpo odiaba tanta lejanía del placer. La insistencia de la empresaria en poseer su cuerpo ganó a su autocontrol, dejándose llevar por su instinto carnal.
Carla la sabe guiar, le hace maravillas y todo su cuerpo le responde como nunca respondió a nadie. La boca de la joven sube por su sudada espalda nuevamente, muerde, lame, la gloria de esos roces se expresa fuertemente entre sus piernas y gime ante la necesidad de liberar sus fluidos más profundos. Muerde sus labios fuertemente y gime para dentro al sentir la humedad de Carla chorrear entre sus nalgas al unir su sexo a ella.
—Carla —susurra su nombre, como si con ello pudiera calmar el calor en sus entrañas.
La ojiverde toma su rostro y la voltea, sus miradas se conectan. Tantos sueños encontrados, tantos miedos derrotados, sus ojos hablan por sí solos, ambas necesitan de la presencia de la otra y eso no entra en discusión. Carla lleva dos de sus dedos a la entrepierna de la periodista y los introduce lentamente en su interior, Amanda abre sus piernas y deja que haga con ella lo que se le antoje.
—Me encanta cuando te abres así, toda para mí.
—¡Ah!
Amanda deja salir un grito al sentir el embiste con fuerza llegando a lo más profundo de ella, los dedos de Carla son largos, perfectos para recorrer su interior. Con ágiles movimientos entra y sale de ella con una precisión envidiosa, tocando exactamente en su punto más necesitado y excitado de su sexo. Un calor sofocante recorre su piel y sabe que está cerca de concederle otro orgasmo. Sus paredes internas se contraen, gime y ahoga una exclamación en el cuello de la joven.
Carla une sus cuerpos y busca desesperadamente su boca, comenzando un diálogo de salivas y movimientos extremadamente sensuales. Sus dedos continúan en el interior de la ojiazul y sus acometidas son cada vez más furiosas, llevándola a un nivel intenso de éxtasis que la ojiverde es incapaz de procesar. Libera sus labios de la humedad de la boca de Amanda y los lleva hasta donde trabajan sus dedos, los reemplaza, por fin tendrá lo que tanto desea, todos los fluidos de la periodista a merced de su lengua.
Amanda empieza a gemir sin importarle nada, la entrega merece perderse del mundo y su cuerpo solo se hecha a volar. Se mueve al ritmo de la lengua lujuriosa que goza entre los labios carnosos de su vulva y se empieza a sentirse más mujer que nunca. Carla moja dos dedos con sus propios fluidos y los lleva a la boca de la pelinegra, para que se entretenga y no siga gritando, por muy adictivos que sean esos sonidos, no es conveniente que las escuchen y no soportaría las burlas de sus amigas.
Siente que la ojiazul se pone rígida y se estremece, ahoga su grito con una mano y saborea los pálpitos de su sexo entregando todos sus frutos en sus labios. Restriega toda su cara en esa vulva apetitosa y gime ante el embriagante olor de su excitación. Las uñas de la periodista siguen clavadas en sus hombros y sonríe, quiere tener esas marcas por el resto de su vida.
—Eres deliciosa, Amanda. Estás marcando mi piel para siempre y eso implica que nunca te deje marchar.
Amanda tira de ella y la besa bruscamente, invirtiendo las posiciones.
—Me pones tan caliente que, haces que me pierda.
Amanda une sus sexos y se mueve, Carla cierra los ojos y gime. Es perfecto ser sometida de esa manera. Es perfecto dejarse ir en esa piel suave y auténtica. Su cuerpo es llevado a una entrega entre caricias y besos, que le haces desfallecer de deseos
—Quédate a dormir —Amanda acaricia la espalda de la joven con delicadeza deteniéndose en sus aruñazos varios segundos—. Me gusta tu piel.
—¿Estás segura que quieres que me quede? A mí también me gusta tu piel, pero no te la aruño.
—Perdona, no me doy cuenta cuando lo hago —Carla la mira y besa sus labios, vuelve a recostar su cabeza en el pecho de su amante—. Si no estuviera segura, no te pediría que te quedaras.
—Vas muy de prisa, aún no conozco tu color favorito.
Amanda ríe ante la respuesta, le ha regresado sus propias palabras.
—Verde —Carla abre sus ojos—, y no es por tus ojos, no empieces a sacar el narcisismo, por favor.
—No he dicho nada —se defiende la joven.
—Solo mírate, toda creída.
—Me quedo, con una condición.
—Tampoco estoy tan necesitada de tu compañía. ¿Cuál condición? —Carla ríe, no hay quien la entienda.
—Que me regales un delicioso mañanero.
—Pensé que te lo robarías.
Unen sus labios y sonríen. Carla se coloca boca arriba y Amanda se acomoda entre sus brazos, aferrándose a ella como si fuera lo más importante de su vida y ese gesto no pasa desapercibido para la más joven que la acerca más a ella.
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TATUAJES. (Editando).
RomanceSu hermana Keila sufre un accidente tras el cual fallece en el hospital, ese mismo día una periodista famosa corre con la misma mala suerte, siendo la causante de la muerte de la joven y de su amada hija. Carla la hermana de la fallecida buscará v...
