Capítulo 29.

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—No confío en esa policía, algo oculta —Angela muestra su desagrado hacia la agente que lleva el caso de su hija.

—Mamá, ella solo hace su trabajo, todos los policías son así —su hija la reprende tecleando su dirección en el teléfono y mandándola a Alma.

—Lo sé, Amanda, pero ello no quita mi desconfianza, no me gusta cómo te mira, como si fueras un objetivo, uno que tiene que cumplir por encima de todo.

—Tus conclusiones, mamá, son extraordinarias, no tienes que preocuparte.

—Algún día me darás la razón, yo la veo muy enfrascada en culpar a Carla, obviando que hay un culpable libre por las calles.

—Carla es la principal sospechosa, mamá, eso está más que demostrado y tú misma eres testigo de ello.

—Si, tienes razón, hija, pero has confirmado que ha dormido a tu lado, toda una noche y no te tocó un pelo, no con maldad, al menos.

—Mamá —Amanda suspira agotada. Se siente impotente al no recordar en totalidad lo que sucedió esa noche, es algo frustrante desear algo y no poder tenerlo.

—¿Cuánto tiempo hace que no ves a esa chica, Amanda?

—Más de un mes, no la había visto hasta hoy, eso confirma más mis sospechas.

Ángela no dice nada, su hija puede llegar a ser cansina cuando algo se le mete en la cabeza, puede llegar a ser incapaz de reaccionar y pensar claramente las cosas.

—Lo que tu creas hija, eso es algo que te compete solamente a ti. Solo te pido que no descartes que esa policía se trae un juego entre sus manos y bueno no es, sabes que pocas veces me he equivocado cuando pienso o sospecho algo.

—Está bien mamá, cambiemos de tema, ¿Adriana te ha escrito? No he sabido de ella hoy.

—No, lo último que escuché que dijo, es que iba a ver a una mujer que está conociendo, la veo bastante entusiasmada, se merece a alguien que la valore.

—Gabriela, se llama la chica, por lo que cuenta de ella, parece que es buena, está bastante enamorada mi amiga —la periodista ríe.

—Pídele que la traiga, así la conocemos.

—Mamá, tengo que pasar desapercibida, no creo que sea buena idea traer a alguien que no conocemos a casa, aunque sea la casa de Adriana, eso fue lo que se habló y ella lo está respetando.

—Tienes razón, pero ya le informaste a la policía dónde estás, qué más da.

—Mamá, ellos deben saber. Igual le pediré que la traiga, así conocemos la mujer que la trae loca.

Amanda toma su teléfono y le llama. Su vida debe continuar, no debe de detenerse por unas estúpidas amenazas, por mucho que Carla la quiera joder, ella no lo va a permitir.

—Dime —contesta Adriana alejándose del grupo de chicas que la acompaña, en aquella impoluta oficina donde están, hasta un susurro se puede escuchar.

—Dime algo tú, llevo horas sin saber de ti.

—Estoy bien. ¿Cómo salió todo?

—Bien, no como quería, pero aceptable.

—Insisto, debes pensar mejor las cosas antes de hacerlas, puede que te estés equivocando.

—Dudo que me esté equivocando con Carla, Adri, pero no quiero hablar de ello. ¿Cuándo vas a traer a tu novia?

—Aún no es mi novia, Amanda —Carla levanta la cabeza y la mira al escucharla decir ese nombre, Adriana la ignora.

—Quiero conocerla, bueno, queremos conocerla, mi mamá se une al club.

—Está bien, le diré, pero no prometo nada, con Gabriela quiero hacer las cosas bien.

—Siii —el grito de la periodista le hace separar el teléfono, Gabi la mira sonriendo.

—Estás loca.

—Pero me amas, tráela cuando desees, estaremos esperando.

—Hablamos luego. Ah, Amanda, escucha cuando digo que deberías de plantearte bien las cosas.

—Lo haré.

Adriana cuelga y se acerca a Gabriela sonriendo, entrelaza sus manos y besa sus labios, Leticia y Carla las observan en silencio.

—Mi amiga te quiere conocer —Gabi levanta las cejas, sorprendida. Adriana le ha comentado de esta persona y sabe que es muy importante para su compañera.

—¿Cuándo?

—Cuando tu desees. Creo que ha llegado la hora de ponerle nombre a esto que tenemos, ¿no crees?

—¿Mes estás pidiendo que sea tu novia?

Leti aplaude emocionada, distrayendo a las chicas.

—Siii que lindoooo.

—Leti —la regaña Carla sonriendo.

—Si —Adriana sonríe embobada con la castaña.

—Y mi respuesta es sí.

Adriana la besa, dando inicio a una relación más que deseada.

—¿Cómo se llama tu amiga? —pregunta Carla rompiendo la burbuja que envolvía a las jóvenes.

—Amanda —Adriana responde omitiendo el apellido.

—Que pequeño es el planeta, es como si las Amandas me siguieran —la motorista no disimula su degradado.

—Carla —Gabi mira mal a su amiga, Carla a veces no tiene tacto al decir las cosas.

—Mientras no sea Amanda Gutiérrez, será más que bienvenida.

—No todas las Amandas llevan el apellido Gutiérrez en esta ciudad, pero puede que te sorprendas —replicó Adriana, mostrando enfado en la voz, algo que no pasó desapercibido por Gabriela.

—¿Por qué lo dices? —Carla la mira fijamente, Adriana sonríe y no dice nada, la mano de Gabi en su hombro lo impide.

La joven empresaria continúa mirándola sin importarle que Gabi la fulmine a ella también con la mirada, tiene el oído agudo, solo espera que la voz que escuchó detrás de esa llamada, no sea la de Amanda, aunque está más que segura, porque las cosas podrían cambiar mucho y no es que la mujer que está sentada al lado de su amiga, lo haya negado totalmente.

TATUAJES. (Editando).Donde viven las historias. Descúbrelo ahora