Me despierto bajo las sábanas calientes por la calefacción, no recuerdo haberlo encendido, me pongo sobre mi costado, aun con mis ojos cerrados en vuelta, froto mis ojos, mirando hacia la ciudad, la ventana deja ver un panorama hermoso de la cuidad, si aún no amanece entonces aun no debo ir a trabajar. Pongo la sabana sobre mi cabeza cerrando los ojos de nuevo. La puerta de mi baño se abre, pero se escucha del lado equivocado, que extraño.
-Buenos días Srta. Gallagher no quería despertarla.
Me siento en la cama rápidamente de un salto quitando la sabana de mi cara. Veo al ama de llaves de Theo en la puerta, me cubro con la sabana ya que se supone que estoy desnuda, pero me encuentro con una bata de baño blanca y suave. La Sra. Jacobs deja mi ropa y zapatos sobre una silla frente la cama.
-La dejare para que se vista, el desayuno estará en seguida- sale de la habitación.
Sin pensarlo dos veces me levanto de la cama y me visto tan rápido como puedo, carajo ¿Cuándo me quede dormida? ¿Quién me puso la bata y me puso entre las sábanas? ¿acaso Theo...? No. Al abotonar mis pantalones tomo mi abrigo y salgo del cuarto. Me dirijo al elevador, no sé cómo funciona pero es mejor que estar aquí.
-El desayuno, señorita- llama la Sra. Jacobs.
-En realidad yo...- levanto mi mano para ver mi reloj pero mi mano llama mi atención, mi mano vacía, sin mi anillo, sin el anillo de mi abuela, ¿Cuándo me lo quite? Llevo años sin quitármelo, como pude simplemente... empiezo a buscar bajo las mesas, los sofás, el pánico empieza tomar el control sigo buscando entre el sofá donde estuve anoche como una idiota.
- ¿Buscas algo? - se perfectamente quien está detrás de mí, es su casa después de todo.
-Nada de tu interés- contesto de mala gana.
- ¿Buscas esto? – me giro hacia él, levantando su dedo dejando verlo, dejando ver mi anillo. Este hombre puede hacer tantas cosas, como hacerme hervir la sangre a las seis de la mañana.
- ¿Qué haces con eso? ¿Tú me lo quitaste? - digo alzando la voz.
- ¿Cuál es la gran cosa? No es la octava maravilla.
- ¿Y tú qué sabes? - le arrebato el anillo y me lo pongo- ¿Qué rayos haces con mis cosas?
Theo pone sus manos en los bolsillos de sus pantalones, paso de él y voy directamente al elevador.
-Se cayo cuando te puse la bata - me detengo en seco, así que si fue el quien me puso la bata.
- ¿Fuiste tu? - Theo asiente, mi corazón da un vuelco ante su declaración pero al mismo tiempo un peso en mi estomago me invade al recordarme todo lo que me ha dicho sobre que por la pereza de no querer conseguir a otra compañera.
-No quería que se perdiera así que lo puse con mis cosas- en vez de calmarme me enfurece más.
- No tenías ningún derecho– Alzo mi voz.
- ¿No te enseñaron modales? - La rabia llena mi ser- Deberías agradecer porque te permití quedarte.
- ¿Por qué no me despertaste? ¡Hubieras mandado a tu puta a casa y ya está! – su mirada se vuelve intensa y oscura. Un musculo de su mandíbula tiembla cuando me llamo de esa manera.
Da dos pasos largos hacia mí.
- ¡Eres tan testaruda! - no digo nada solo me cruzo de brazos- ¡lo eres! ¡Una persona civilizada diría gracias por lo que hice! - sigue gritando.
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FALLEN [SAGA CAIDOS #1]
RomanceLa verdad siempre termina saliendo a la luz. Alissa, es una exitosa y muy reconocida editora alcanza la cúspide de su carrera después de tanto trabajo y sacrificio, pero su pasado resurge devolviéndola a sus peores pesadillas al reencontrarse con un...