Capítulo Cuatro: Entre las llamas.

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Los minutos pasaron rápido, al igual que las llamas que empezaban a consumir rápidamente el pueblo, o mejor dicho, los hogares de los alrededores, lo que empezaba a preocupar bastante al equipo, pues gracias a que el fuego se extendía más rápido de lo esperado, el equipo sabía que al pobre pueblo no le quedaba más que unos cuantos minutos antes de que el lugar se volviera un infierno total del que no todos podrían salir con vida. Y para desgracia de todos los agentes, podrían ser testigo de como lentamente la gente moría gracias a las llamas que deboraban todo a su paso.

Debido a la creciente necesidad de no sólo tener que ayudar a Woods y Antonov, el propio capitán Redfield decidió apresurar a todos para que puedan asistir a sus compañeros, que por lo que el pudo notar, ellos no se encontraban para nada bien, además que se podían escuchar los gritos y amenazas de un gran montón de personas, por lo que no tenía que ser un verdadero genio como para no darse cuenta que la situación se había vuelto crítica para aquella pareja que estaba a tan solo unos pasos de abandonar el mundo si no se daban prisa; por lo que de inmediato ordenó que todos corran hacia la iglesia que a lo lejos se podía ver que se incendiaba, siendo una clara mala vista que atemorizo a todos, pues jamás creyeron que el incendio había llegado tan rápido al recinto, además que este mismo se quemara con gran rapidez.

— Agh, mierda, mierda — Expreso la joven Sara, que aún no podía creer en la delicada y deplorable situación fuera más caótica de lo que una vez pudo haber pensado o cuando mucho imaginado. Mientras tanto y para el resto del equipo, la situación no sería un impedimento de salvar la vida de quienes estaban en el interior del recinto, por lo que de inmediato todos corrieron a la entrada de la puerta, siendo detenidos con la aparición de de dos bestias imponentes de al menos dos metros y medio de alto con una tonalidad grisáceo, casi verdosa en la piel, y con unas manos que terminaban en garras; y claramente su aspecto no era de lo más agradable, por lo que a la vista de cualquiera esas cosas hubieran sido el motivo suficiente de sus peores pesadilla, salvo con la excepción de que el recién formado equipo Delta no se dejaría intimidar por el aspecto espantoso de aquellos monstruos que eran obra de una organización bio-terrorista que al fin daba indicios de su existencia.

— ¡Formación de defensa ahora mismo! — Exclamó el propio Chris, quien una vez vio a todos a sus costados para atacar a las bestias, dio la orden de abrir fuego, lo que activo de cierta manera el modo ataque y asesino aquellos seres que sin duda se aproximaron a todos ellos para darles una muerte definitiva, obteniendo por supuesto una respuesta contraria a la esperada, porque al final todos los agentes esquivaron cada golpe, cada feroz embestida que ellos le daban a sus propios contrincantes que no se inmutaban en vaciar sus cargadores en los cuerpos bastante resistentes de esas bestias que sólo debían matar a quienes se convertirán en sus próximas víctimas.

Con el pasar de los minutos la feroz lucha se encontraba en un punto crítico, pues los monstruos no parecían retroceder o cuando mucho verse agotados, lo que sin dudas dejaban más que enfadados y estresados a todos los miembros de Delta que se vieron forzados a alejarse de la iglesia, ocasionando que la molestia de todos aumentara gradualmente. Por lo que al llegar a una casa que por suerte aún no era alcanzada por las llamas, la joven Rogers expuso de inmediato su plan para ayudar a sus compañeros atrapados en el recinto religioso, y del cómo podrán evadir a las bestias que custodian el susodicho lugar. — Bien, bien. Todos pongan atención en lo que voy a decir — Alzó un poco la voz la joven castaña para luego hacer que todos se reunieran en un mediano círculo, y de una vez dar a conocer lo que tramaba — Bueno, como sabrán el paso a la iglesia está obstruido por los dos hijos de perra que la custodian, así que mi plan para que esos cabrones se alejen es usarme como una carnada, mientras ustedes ingresan al recinto y salvan a nuestros amigos — Hubo un momento de silencio hasta que el capitán, levantándose de la silla donde estaba sentado expuso su punto de vista ante el plan planteado — No iras sola, alguien irá contigo y es todo — Dicho eso, el capitán tomó su arma y camino hasta la puerta, para antes de salir, sentir a alguien posar su mano en su hombro izquierdo. Por lo que al ver por encima de su hombro vería a Sara con una mirada sería, quien le diría al instante — Usted vendrá conmigo, es el más apto y quien tiene más experiencia con estas cosas. Además nosotros llamaremos la atención de los BOW para que nos sigan — Una vez supo eso tomó el pomo de la puerta para después girarlo y así abrirla, y de una vez poder irse junto a la joven Sara Rogers.

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