Capítulo sesenta (final): Un nuevo mañana

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5 meses más tarde...

En cinco meses, la situación de la B.S.A.A cambió drásticamente. La que una vez fue la organización que juro proteger al mundo de una gran amenaza, ahora se hallaba en serios aprietos, ya que, desde la filtración de cierta información altamente perjudicial, las cosas no han hecho más que empeorar.

Y si bien se quería recuperar la confianza ante el público global y el resto de la comunidad internacional, claramente eso se veía muy obstaculizado, debido a que el rechazo era muy enorme, lo que de cierta manera podría ser beneficioso para una cierta pareja que estaba intentando pasar desapercibida, como también para algunos agentes que ya eran buscados por las fuerzas de la organización

Y a pesar de todo eso, las cosas no podrían ser mejor para la pareja y sus amigos, pues desde que los ojos del mundo se posaron en la organización en la que solían trabajar, ellos finalmente podían tener un nuevo comienzo, y esta vez, uno más relajado.

Finalmente un nuevo comienzo daba por iniciado, y una nueva oportunidad de estar en paz era aprovechada. Aunque para asegurarse que nada malo sucediera en el lapso de paz, los agentes confiaron su seguridad en las dos inteligencias artificiales que decidieron ayudarlos en cada una de sus misiones, y que ahora, eran más listas, astutas y con un gran alcance mundial, pues su evolución fue impresionante.

Aunque como efecto secundario y no previsto por los programadores y eventuales creadores de ambas inteligencias, es que ahora ellas podían literalmente controlar muchos aspectos del mundo entero, ya sea para mantener la paz y la seguridad de todas o algunas naciones, sin que nadie pudiera hacer algo al respecto, pues su sistema de defensa era, por mucho, de lo más avanzado.

Aunque como efecto secundario y no previsto por los programadores y eventuales creadores de ambas inteligencias, es que ahora ellas podían literalmente controlar muchos aspectos del mundo entero, ya sea para mantener la paz y la seguridad de todas...

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Mientras tanto en el bello pueblo suizo, los agentes estaban reunidos en la casa donde habitaban Piers, Chris y las niñas, mismas que se preparaban para disfrutar de su fin de semana en las refrescantes y frías aguas del gran lago.

- ¡Niñas, bajen! ¡Que el lago nos espera! - Anuncio Piers, quien había hecho algo de comida para las pequeñas.

De inmediato, las pequeñas bajaron con prisa las escaleras, vistiendo dos trajes de baños enterizos y de color violeta y rosado, además de estar cubiertas por dos toallas de color azul y estampado de delfines.

- Ya estamos listas - Dijo en voz alta Lisa, dándole un lindo abrazo a Piers.

Él por su parte acarició el pelo lacio y suave de la pequeña, causando que ella de una pequeña sonrisa.

- Quien llegue de último al lago es huevo podrido - Dijo de pronto la pequeña Rosé, quien salió corriendo de la cocina en dirección al lago.

- ¡No es justo Rosie! - Exclamó no muy contenta la pequeña Lisa, quien procedió a correr detrás de su hermana.

- Pequeñas traviesas - Mencionó al aire el teniente, teniendo que agarrar los platos de comida e ir al exterior.

- ¿Quiere que lo ayude, señor Nivans Redfield? - Mencionó Chris, quien abrazo por detrás al castaño, quien sonrió una vez sintió los húmedos y cálidos labios de su novio chocar con su cuello.

MÁS QUE AMIGOS (NIVANFIELD) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora