Horas antes el día anterior. 15:44 horas.
— Bien agente, vaya a la plaza del pueblo y espere ahí hasta que lleguemos, ¿entendido? — Mencionó el capitán Redfield al agente rumani, quien asintió con la cabeza ante lo dicho por aquel imponente hombre para luego poner en marcha la furgoneta hasta llegar al centro del pueblo, donde eventualmente yacía la plaza, en la que debería esperar al resto del equipo hasta que terminaran de evaluar el lugar, y con ello determinar el nivel de amenaza que podría haber en el pueblo cercano a Bucarest, además de poder incluso determinar si había necesidad de una posible intervención y/o ayuda de la B.S.A.A en el territorio de Rumania.
El agente para evitar caer en el posible temor de que el país donde vive podría tener una verdadera crisis, decidió no darle mucha importancia a la situación para poder estar más calmado. Así que para entretenerse, decidió sacar de la guantera una carpeta que uno de sus superiores le había entregado para que este supiera sobre la situación a la que se estaba enfrentado.
Una vez teniendo la carpeta en sus manos, el agente la abrió para después leerla con detenimiento, pues lo que aquel hombre quería hacer era saltarse algo que pudo haber pasado desapercibido cuando inicialmente le fue entregado aquel expediente de la situación.
Pasaron unos cuantos minutos hasta que él comenzó a escuchar pasos que provenían del exterior. Quizás no les hubiese dado importancia cuando notó que los pasos eran de una gran multitud de personas, por lo que decidió guardar en cuestión de segundos la carpeta para luego ver al exterior y poder ver a una gran multitud de personas caminar por la calle principal hasta una iglesia que estaba a varios metros al norte de la posición del hombre. Esto al ser raro para él, decidió bajar del vehículo y acercarse a una señora mayor de un aspecto muy descuidado – sin mencionar que tenía la mirada totalmente perdida – para poder preguntarle sobre lo que estaba sucediendo en el pueblo; pero al momento de realizada su pregunta, la señora lo miró con aquellos ojos cafés oscuros que parecían ser negros, y que posiblemente no daban señal alguna de vida, para luego está decirle con una suave voz — Tenemos que acudir al lugar donde Él escuchará a quienes le sean fieles — Esa respuesta fue de lo más inusual, pero también bastante inquietante.
Aquella mujer volteo su cabeza para mirar al frente y caminar, mientras recitaba algunas oraciones extrañas, cuyo significado era desconocido para aquel hombre.
Debido al presentimiento del pelinegro sobre que algo malo sucedería, este decidió volver a la furgoneta para seguir a la espera del equipo, además de poder aclarar mejor sus pensamientos ante lo que él consideró, un raro comentario por parte de una mujer que parecía estar desorientada o que parecía estar bajo el efecto de algún estupefaciente que le impedía estar consciente y apegada a su realidad. La cabeza del hombre empezaba a ser bombardeada por sus propias preguntas, las cuales no sabía cómo resolver; por lo que decidió subirse al vehículo y recostarse sobre el asiento del conductor y dejar que su mente fluyera ante lo que sucedía.
«¿será una droga la causante de lo que ocurre en este sitio?, ¿a quién se refería aquella extraña mujer con: aquel que escuchara a quienes le sean fieles? Está mierda no tiene nada de sentido en lo absoluto». Los pensamiento del agente eran claros y precisos ante los acontecimientos de aquel lugar, pero más comenzaron a serlo cuando el recuerdo de que el pueblo donde sus padres nacieron estaba siendo atacado lo hacia pensar sobre el bienestar de sus progenitores; y si bien el quería irse a pesar de abandonar al equipo, sabía que las consecuencias podrían ser muy grave si cometía ese acto, por lo que optó mejor concentrarse en otra cosa que no fuera sobre la situación de sus padres, pues llorar no era algo que estuviera dispuesto a permitir en momentos tan importantes, como lo era el estar al pendiente sobre lo que sucedía en aquel sitio.
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MÁS QUE AMIGOS (NIVANFIELD)
FanfictionLa amistad a prevalecido desde hace mucho tiempo, incluido en situaciones de alto riesgo como lo han sido las guerras, desde hace mucho tiempo. Pero incluso cuando la amistad prevalece, es inevitable que otros sentimientos nazcan, como lo es el amor...
