PRESENTE
-¡Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento! –Rodé los ojos mientras que su delgado cuerpo no dejaba de abrazarme y de repetir las veces que lo sentía. –No tenía que haberlo llevado a casa. ¡Lo siento!
-Deja de disculparte ya, Joss. Nadie sabía lo que iba a pasar.
-¡Pero fue culpa mía! Espero que Dorian no se haya enfadado mucho.
-Descuida. –Le resté importancia con la mano. –Ya sabes cómo es tu hermano...
-¡Por eso mismo! –Gritó antes de que Belial ladrara en posición de defensa. –¡Oye!
-Tranquilo, chico... –Le acaricié la cabeza delicadamente mientras que Joselyn miraba al perro asombrada. –No te asustes. Últimamente está muy susceptible...
-¿Él? Ni que fuera él el embarazado... –Me encogí de hombros sin dejar de acariciarlo. –¿Sabes? Nunca me ha caído bien. Siempre ha sido como el perro del diablo.
-¿Qué dices?
-Sí, es algo extraño... Pero creo que el sentimiento es mutuo, oye. Boston es el único que siempre ha venido a saludarme, y él... –Miró al perro que estaba a mi lado casi con desprecio. –Si no estaba al lado de mi hermano, estaba andando de un lado para el otro entre los árboles.
-Pero es así siempre. Conmigo también lo era hasta que quedé embarazada.
-¿Crees que quiera ser tu ángel guardián?
-Quien sabe, pero me gusta su compañía. –Sonreí sin dejar de mirarlo mientras que él volvía a tumbarse a mi lado. –Pero volvamos a lo tuyo. ¿Vas en serio con ese chico?
-¿Yo? ¡Qué va! Es decir... ¿No lo sé? No lo sé. –Afirmó suspirando. –Creo que a Dorian y a mamá no les haría gracia que empiece una relación con él.
-¿Y a ti? –Me miró alzando las cejas.
-¿Yo qué?
-¿A ti te gustaría empezar una relación con él?
-Hmm... No estoy del todo segura... – Sonreí sin dejar de observarla.
Joselyn debía de buscar y buscar hasta dar con la persona indicada, que a la vista estaba, no era el tipo del otro día.
-¿Por qué no vamos de compras?
-¿Ahora?
-¡Sí, ahora! ¡Y después podríamos pasar a visitar a mi hermano! ¿Qué te parece?
§§§
-¡Señorita Beaumont!
-¡Hola, Aisha! –Joselyn se acercó al mostrador saludando a la recepcionista alegremente. –¿Mi hermano está ocupado?
-En estos momentos no. ¿Gusta que anuncie su llegada?
-¡Como quieras! –Gritó ella antes de hacerme señas para que la siguiera hacia el despacho de Dorian.
¿Por qué me había dado la sensación de que la mujer de fuera me había ignorado deliberadamente?
Cierto era que rara vez venía a visitarlo a la empresa o lo acompañaba en alguna comida o viaje de negocios, ¿pero tanto como para ni siquiera saludarme?
-¡Hermanito! –Joselyn entró dando saltos siendo, como siempre, la alegría de la huerta.
-Hola. ¿Qué estáis haciendo aquí?
ESTÁS LEYENDO
Moneda De Cambio
Lãng mạn-Tus padres me habían dicho que eras muy reservada, pero nunca imaginé que tanto... -¿Y qué más te contaron? -¿Qué? -Eso no se lo esperaba. -Qué que más te contaron. Porque conociéndolos, se habrán inventado unas cuantas más cosas lejos de la rea...
