PASADO
-¿Qué te pareció la comida?
-Muy bien. –Respondí limpiándome la boca con la servilleta blanca de tela. – Este restaurante es espectacular.
Dorian sonrió orgulloso de su elección antes de ponerse de pie.
-¿Y si vamos a tomarnos algo fuera? – Asentí de acuerdo con él para seguirlo hasta la terraza con vistas a la ciudad.
Nunca había pisado un restaurante tan elegante ni caro como lo era en el que estábamos.
Mis padres no solían salir mucho conmigo ni llevarme a sitios tan extravagantes como lo era aquel.
-Vaya... –Dije alucinada al llegar hasta la barandilla.
Le petit hochet estaba situado en lo alto de un gran hotel, por lo que las vistas a parte de ser alucinantes, también podían provocarte perfectamente vértigo.
-¿No crees que deberíamos ir buscando fecha para la boda? –Lo oí decir a mi espalda.
Por mi parte, quedé en silencio pensando automáticamente en la conversación que había tenido con mi madre.
“Vas a casarte con el señor Beaumont y punto. Vas a vivir aquí y vas a darle muchos herederos. ”
“Deja de montarte películas, hija. Los sentimientos vendrán con el tiempo.”
Sus brazos me rodearon la cintura antes de sentir un beso en mi hombro.
-Oye... ¿Qué pasa? ¿Tienes frío? –Me encogí de hombros sin despegar la vista de las luces de la ciudad.
El frío era lo de menos en aquellos momentos. Lo que me tenía así era la mención de la dichosa boda.
-Sé que estamos en nuestra primera cita y que por tu educación sea aún temprano. –Sentí la tela de su chaqueta posarse sobre mis hombros mientras lo seguía escuchando. –Pero creo que es algo a lo que tienes que enfrentarte en algún momento, Leanne.
-S-solo quería... –Murmuré casi avergonzada. –Solo quería imaginar que tenía una relación normal.
-Nuestra relación es normal. Será normal en cuanto empieces a verla con otros ojos.
-Hmm...
Puede que tuviese razón. Puede que nuestra relación solamente sea normal cuando la vea con otros ojos.
Sus manos se metieron bajo la tela del abrigo para rodearme de nuevo con ellos.
Desde aquel beso en la cocina nuestra relación había cambiado. No me malinterpreteis, solo habíamos vuelto a besarnos una o dos veces más, pero ya no sentía pavor o pudor a la hora de hacerlo.
-D-Dorian...
-¿Sí? –Susurró cerca de mi oreja mientras que sus manos seguían un camino peligroso por mi vientre.
-S-sabes que yo... N-nunca he estado con un chico antes...
-Lo sé. –Sus labios tocaron mi mejilla cariñosamente. –Podía llegar a imaginarmelo si nunca antes habías besado a un chico tampoco.
-Me gustaría esperar... –Volví a decir avergonzada.
-¿Esperar a qué?
-A la boda. –Detuve sus manos dándome la vuelta para poder mirarlo a los ojos. –Quiero que eso pase una vez que estemos casados.
-¿Quieres dejarme sin sexo hasta la noche de bodas? –Dicho de esa manera...
Mis mejillas se sonrojaron aún más mientras que él sonreía divertido.
-Solo con una condición. –Volví a mirarlo atentamente. –Respetaré tu decisión, pero me gustaría enseñarte unas cuantas cosas antes.
-¿Qué?
-Al menos los preliminares. No vamos a llegar al acto en sí. ¿Qué te parece?
-¿Puedo pensarlo? –Alzó las cejas incrédulo antes de volver a sonreír divertido.
-Puedes pensartelo, Leanne. Pero no demasiado. –Tragué saliva.
Madre mía. ¿Dónde me había metido?
ESTÁS LEYENDO
Moneda De Cambio
Romance-Tus padres me habían dicho que eras muy reservada, pero nunca imaginé que tanto... -¿Y qué más te contaron? -¿Qué? -Eso no se lo esperaba. -Qué que más te contaron. Porque conociéndolos, se habrán inventado unas cuantas más cosas lejos de la rea...
