PRESENTE
-¿Por qué deja de comer siempre que le pasa algo, señora? No le hará bien al bebé...
-Dile a Dorian en cuanto venga que suba, por favor.
-¿Pero no piensa co...
-No insistas, Grettel. Y déjame sola de una vez. -La chica asintió sin añadir nada más para salir de la habitación acatando mis órdenes.
Lo que me había dicho Samantha no me había gustado ni un pelo.
¿Dorian había sido el prometido de ella en un principio? ¿Por qué? Y lo que era peor, ¿por qué no la había ayudado si sabía lo que le había pasado?
Tenía muchas preguntas sin respuestas en la cabeza que estaban consiguiendo que me volviese loca.
¿Por qué acabar conmigo si quería a mi hermana? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
-¿Leanne? ¿Qué es eso que no quieres probar ni un bocado?
-¿Tenías que casarte con mi hermana?
-¿Qué? -Me crucé de brazos mirándolo con la ceja alzada.
-Me escuchaste perfectamente, Dorian. ¿Tenías que casarte con mi hermana?
-¿De donde sacas esa absurdes?
-Fue ella misma quien me lo dijo. - Sus ojos se abrieron sorprendidos.
-¿Apareció? ¿Dónde está?
-¿Estabas en casa o no estabas el día que mis padres la echaron?
-Sí, pero las cosas no son así...
-¿Ah, no? ¡Podías haber hecho algo por ayudarla y no lo hiciste!
-Claro que lo hice, Leanne. Hice todo lo que podía por ella y su hijo aunque no me correspondiera. ¿Y sabes por qué? Porque era tu hermana, no porque iba a convertirse en mi prometida.
-¿L-la ayudaste?
-Por supuesto. Al menos los dos primeros años. Luego me enteré que su novio era quién se estaba gastando el sustento que le daba para cuidar de su hijo y dejé de ayudarla.
-¿Por qué estabas en casa de mis padres ese día?
A mí nunca se me olvidaría aquel devastador día. Yo ni siquiera estaba en casa, me había quedado con la abuela Eloise para pasar una tarde de chicas.
-Negocios. Siempre se trata de negocios.
-¿Negocios con qué? -Lo escruté con la mirada esperando a que continuara. - ¿Negocios de qué?
-Sobre el compromiso... Pero no con tu hermana.
-Entonces con quién, ¿eh? Ella era la mayor.
-Tu padre ya había elegido a un candidato apto para que se casara con tu hermana, ¿sabes? Fue él mismo quien me lo dijo ese día. Es más, pretendía convencerme para que cambiara de idea y me casara con ella.
-Eso no responde a mi pregunta... - Murmuré un tanto contrariada.
¿Estaba empezando a hacer calor en esta habitación o eran cosas mías?
-Joder, Leanne. No puedo creer que me estés echando en cara que no haya elegido a tu hermana.
-¡Podías haberla ayudado casándote con ella!
ESTÁS LEYENDO
Moneda De Cambio
Romance-Tus padres me habían dicho que eras muy reservada, pero nunca imaginé que tanto... -¿Y qué más te contaron? -¿Qué? -Eso no se lo esperaba. -Qué que más te contaron. Porque conociéndolos, se habrán inventado unas cuantas más cosas lejos de la rea...
