PASADO
-Es absurdo...
-¿Por qué?
-Porque no quiero tener que llamar a mi bebé y pensar en tu madre. – Aclaré frunciendo el ceño.
-¿Te cae mal mi madre?
-No, pero tampoco somos mejores amigas... –Confesé encogiéndome de hombros bajo su mirada divertida.
-Ella tampoco ayuda a hacerse mejor amiga de nadie, créeme. –Rió. –¿Pero te parece bien que si es niño se llame Diego?
-Como tu papá... –Asintió con la cabeza a pesar de que no lo había preguntado. –De acuerdo, pero sabes que a mí me gustaría que se llamara Eloise si es niña.
-Hecho. –Me tendió su mano para que la estrechara sellando el pacto. –Un placer hacer negocios con usted, señora Beaumont.
-Tonto... –Reí rodeándole el cuello con los brazos en cuanto tiró de mi mano hacia él.
-Por cierto, ¿ya terminaste ese trabajo maestro que tan entretenida te tenía?
-No es un trabajo maestro, pero no, aún no he acabado...
-¿Y a qué esperas entonces? –Rodé los ojos. –A mí no me ruedes los ojos, jovencita.
-No digas eso. Acabas de parecerte a mi padre...
-Por favor, tu padre y yo no nos parecemos ni en el blanco de los ojos. –Presumió deslizando sus manos por mi espalda.
-En eso te doy la razón, pero que no se te suba a la cabeza... –Sonrió de lado mientras que mis manos se entretenían con el corto pelo que le caía en la nuca.
De repente, un miedo insistente se me posó en el pecho.
¿Y sí este bebé era como el anterior y tampoco sobrevivía?
¿Y si estábamos aquí haciéndonos ilusiones con algo que nunca podríamos tener?
-Eh... ¿Qué pasa?
-N-nada...
-Habla conmigo, Leanne.
-¿Y si... ¿Y si vuelve a pasar? ¿Y si nunca podremos tener hijos?
-Hay muchas soluciones para eso, amor. ¿Sabes cuántos niños están esperando ser adoptados?
-Sí, pero no sería mi bebé...
-Claro que sí. No lo darías a luz, que es la única diferencia, pero será un niño querido igual. –Lo abracé por la cintura apoyando la cabeza en su pecho queriendo relajarme con los latidos de su corazón.
-¿Lo prometes?
-¿El qué?
-Que vamos a intentarlo hasta agotar todas las posibilidades de poder concebirlo.
-Claro que lo prometo, cariño. Ya verás, tendremos a un pequeño Beaumont correteando por aquí en cualquier momento.
Pero ojalá sus palabras hubiesen sido ciertas, y no hubiésemos tenido que enfrentarnos a todo lo que se nos venía después.
ESTÁS LEYENDO
Moneda De Cambio
Romance-Tus padres me habían dicho que eras muy reservada, pero nunca imaginé que tanto... -¿Y qué más te contaron? -¿Qué? -Eso no se lo esperaba. -Qué que más te contaron. Porque conociéndolos, se habrán inventado unas cuantas más cosas lejos de la rea...
