PRESENTE
Me estiré en la cama con un dolor de espalda horrible.
Anoche no había dormido nada bien, y no solamente por haberme acostado medio enfadada con Dorian.
No sabía si el bebé también sentía mi mal humor o como iba esto de la conexión entre ambos, pero sin lugar a dudas, no me había dejado descansar para nada.
En muchas ocaciones quise darme la vuelta y abrazar a Dorian queriendo aliviar el malestar, pero no lo hice. Estaba segura de que me rechazaría al primer contacto con su piel.
Y hablando del rey de Roma...
-¿Dorian? –Lo busqué por la habitación sin dar resultado.
¿Dónde estaba? Los domingos siempre despertábamos juntos. Era el único día que se permitía quedarse más tiempo en la cama conmigo.
Sintiendo el corazón en un puño, me dispuse a bajar las escaleras después de haber pasado por el baño.
-Buenos días, señora Leanne.
-¿Habéis visto a Dorian? –Pregunté tanto a Grettel como a Finn en cuanto entré en la cocina.
-El señor salió temprano esta mañana.
-¿A dónde? –La chica se encogió de hombros sin saber la respuesta.
-¿Quiere que le sirva el desayuno, señora?
-No, gracias.
-Pero debe... –La ignoré saliendo de la cocina para regresar a mi habitación.
¿A dónde había ido sin decirme nada? ¡Al menos podía haberme dejado una nota o un mensaje! Ya sabía que estábamos enfadados, pero una cosa no quitaba la otra.
Marqué su número varias veces esperando a que al menos se dignara a cogerme la llamada, pero eso nunca sucedió.
¿A dónde fuiste, Dorian?
§§§
La tarde llegó más lenta de lo que me hubiese gustado.
Me había pasado el día llamando a cada persona cercana a Dorian para saber sobre su paradero, pero ni Joselyn ni Mason sabían nada.
-Debe comer algo, señora... –Suspiré fuertemente para que notase que seguía estando malhumorada. –Hágalo aunque sea por el bebé...
Fui a abrir la boca para responderle, pero el sonido de mi teléfono sonando me hizo salir de mis pensamientos.
-¡Dorian! –Grité descolgando de inmediato. –¿Dónde estás? ¡No puedes desaparecer así! Llevo todo el día llamándote. Lo de anoche fue una tontería comparado con otras cosas, Dorian. ¿Por qué te lo tomas tan mal?
-Quizas ese es el problema. –Habló por primera vez con voz cansada. –Que mi empresa ni mi trabajo son una bobería, Leanne. –Se me encogió el corazón mientras que él suspiraba. – Tuve que viajar de urgencia. Volveré en unos días...
-¿Qué? –Tenía que haber escuchado mal. –¿Qué estás diciendo?
-Creí que regresaría esta misma noche, pero me será imposible.
-¡No puedes hacer eso, Dorian! Mañana tenemos la cita con la ginecóloga... ¿Vas a dejarme sola?
-Joselyn estará más que encantada de acompañarte. –Esas palabras me dolieron aún más que alguien me golpeara.
¿Cómo podía tener la sangre tan fría de dejarme votada en algo tan importante como lo era esta cita médica?
-Y-yo no me casé con Joselyn... –Colgué apagando el teléfono en cuánto este volvió a sonar apareciendo su nombre en la pantalla.
Me hice una bolita en la cama dejando que todas las lágrimas que había sido capaz de aguantar hasta el momento salieran por completo.
Sentí mi frágil corazón quebrarse cada vez más. Estaba lleno de tiritas por todas partes, y temía el día que se destruyera en pedazos sin arreglo alguno.
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Moneda De Cambio
Romance-Tus padres me habían dicho que eras muy reservada, pero nunca imaginé que tanto... -¿Y qué más te contaron? -¿Qué? -Eso no se lo esperaba. -Qué que más te contaron. Porque conociéndolos, se habrán inventado unas cuantas más cosas lejos de la rea...
