Capítulo 18

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PASADO

No sé en qué momento dejé que sus dedos exploraran dicha zona de mi cuerpo jamás descubierta por nadie.

No sé en qué momento me dejé llevar sobre el colchón de aquella habitación que solamente había sido mía desde hacía un mes y medio.

No sé en qué momento dejé de pensar y me concentré en agarrar con fuerza las sábanas bajo mi cuerpo no queriendo gritar de placer.

Pero sí sabía que lo que estaba experimentando solamente era el principio de lo que se me venía encima.

-¡Dorian! -Ví su sonrisa crecer de satisfacción cuando nuestros ojos conectaron.

-¿Qué? Prometí que te haría sentir mejor. -Se tumbó a mi lado después de haberse llevado los dedos a la boca. - ¿Cómo te encuentras?

-M-mejor que nunca... -Murmuré avergonzada por su repentina acción.

¿Cómo no estarlo? Si había experimentado algo que jamás había hecho con nadie.

-Me alegra escuchar eso. -Besó mi frente.

-¿Y tú?

-¿Yo qué?

-¿N-necesitas... -Su sonrisa volvió a estirarse antes de negar con la cabeza.

-Puedo manejar una erección sin hacer nada. -Mis ojos bajaron hacia esa parte de su cuerpo abultada bajo los pantalones.

Saber y ver qué eso lo había provocado yo me hacía sentir empoderada. ¿Tenía derecho a sentirme así?

-Estoy bien, de verdad. Esta noche solamente se trataba de ti y de que vieras que no te engañaba. ¿A qué te encuentras mucho más relajada?

-Hmm... Creo que sí...

La tensión y el estrés que la visita de mi madre había creado se había esfumado de un plumazo. Al igual que la conversación que mantuvimos después de su marcha.

-Por cierto, tengo algo que darte. -Se giró hacia la mesilla de noche que había a su derecha para abrir el cajón que había en ésta. -Toma, para ti.

-¿Qué e... -Me llevé las manos a la boca más que sorprendida ante la joya que tenía entre sus manos.

Un anillo abierto en forma de enredadera blanca con hojas verdes adornaban el conjunto.

-Son diamantes blancos y esmeraldas. Me parecieron los más ideales para que adornaran tus preciosas manos.

-E-esto es demasiado... ¿Por qué?

-¿Y por qué no? Para qué nuestra relación sea normal tenemos que hacer cosas normales. ¿Cómo íbamos a casarnos sin entregarte antes un anillo de compromiso? -Lo sacó de la caja para ponérmelo en el dedo. -¿Ves? Te queda fenomenal y muy elegante.

Lo abracé con fuerzas sintiendo mis ojos cristalizarse.

Tal vez no había sido la mejor propuesta de matrimonio del año ni la mejor forma de preguntarlo, pero sí que lo había sido para mí por su acción.

Había llegado a asimilar que ésta sería mi vida a partir de ahora. Qué tendría que convivir con este hombre porque así lo habían decidido mis padres en un principio, pero si me preguntabais ahora, la decisión la había tomado yo.

Yo era la que quería vivir aquí. Yo era la que quería estar con Dorian por dedición propia. Yo era la que quería casarse y ser feliz.

-¿Puedo dormir tranquilo entonces? No me preguntes porqué, pero temía que no te gustara el anillo.

-¿Bromeas? ¡Es hermoso! Y... Diferente.

-Como tú. Me recordó muy mucho a ti. A tus ojos, para ser más exactos. - Sonreí volviendo a observar el anillo desde mi mano.

¿Quién iba a decirme que la vida me cambiaría tanto en prácticamente mes y medio?

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