Sofía:
No entendía a que venía las palabras de Álex. Tampoco es que me iba a casar con Julio mañana. Simplemente ha reconocido su error y está dispuesto a cambiar. Ha buscado ayuda y necesita una amiga a su lado para el proceso. Solo se trataba de darle una oportunidad.
Estaba celoso y aquella idea me provocó una pequeña carcajada.
Los días pasaban y el humor de Álex no mejoraba. Que pasara por delante de mí ignorándome no me gustaba. Lo único que me gustaba era que todavía no había pasado por aquí Rachel. Me había imaginado que para fastidiarme le diría que viniera a casa.
El sonido de mi móvil indicándome que tenía un mensaje me sacó de mis pensamientos. Otra vez era Amanda. Había estado llamándome todos los días para preguntarme cosas del velatorio.
Me estaba empezando a agobiar un poco todo ese tema. Los preparativos podía elegirlos ella.
Terminé de elegir entre las dos fotos que me había enviado y cerré el móvil. Pensar en mi madre hizo que me preguntara por qué no me habían llamado del hospital para hacer un seguimiento. Si tuvo cáncer yo tenía un porcentaje, ¿no?
Me metí en internet, pero fue lo peor que pude hacer. No entendía por qué mi padre no había insistido en algo así. Cogí el móvil y llamé a Gideon. Era el médico que se encargaba de mi familia. Lo había hecho desde que yo era pequeña, creo incluso que antes de que naciera. Llevaba ya muchos años en su profesión y nunca se equivocaba con nosotros, por eso no me cuadraba que no me hubiera hecho una llamada.
-Hola, quería pedir cita con el doctor Gideon -mencioné cuando una voz femenina respondió por la otra línea.
-Claro, ¿Cuándo le gustaría venir? -preguntó con amabilidad.
-Pues si tuviera un hueco podría ir hoy -solté con la esperanza de que tuviera unos minutos para hablar.
-Pues has tenido suerte, en una hora tiene un hueco, si quieres te anoto.
-Si por favor.
-Muy bien ¿Cuál es su nombre? -preguntó.
-Sofía Williams -respondí mientras cogía el bolso.
-Perfecto señorita Williams en una hora más o menos le atenderá -se despidió con un tono muy cercano.
-Muchas gracias -colgué el móvil y llamé a taxi. A estas horas las calles estaban un poco llenas y era mejor salir con tiempo, además que no podía estar encerrada en casa comiéndome la cabeza ni un minuto más.
Al abrir la puerta de casa me sorprendí al ver el rostro de Mackenzie. Tenía la mano levantada cosa que me hizo entender que era porque iba a llamar. Su expresión la noté bastante decaída.
-Si vienes a ver a Álex...
-No. Quería pedirte perdón, una vez más -esto último lo pronunció con una sonrisa que carecía totalmente de buen humor.
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Mi pecado I
RomanceSofía procede de una familia muy adinerada, llena de apariencias y poder, pero recibe una llamada que intensifica sus peores pesadillas. No solo tenía que digerir la noticia de que su madre había muerto hace tiempo sino que su padre ahora iba a casa...
