Capítulo 11: Klaus.

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¿Follar con ella?

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¿Follar con ella?

Podía ser muy bonita y todo, pero estaba loca si creía que me la follaría. Seguramente ni siquiera aguantaría unas nalgadas y yo no iba a ser dulce con ella ni con nadie. No era así cómo me gustaba.

Además, facilmente podría ser una trampa, intentando que yo me interesara en ella para luego traicionarnos. No soy esa clase de estúpido, así que no, no me la iba a coger por ningún motivo.

Pero me divirtió la forma en que me miró, como si no estuviera acostumbrada a que la rechazaran. Probablemente no. Mi celular vibró con una llamada de Mason.

—Dime.

—¿La dejaste? —pregunta.

—Sí.

—No la quiero cerca, pero Venus no cede.

—Lo sé.

—Quiero que la vigiles.

Me quedo parado justo afuera del edificio.

—¿Yo?

—¿No es eso lo que acabo de decir?

Suspiro y sigo caminando hacia la camioneta.

—¿Empezaron sin mí?

—Sí, te demoraste mucho —dijo con una risa—. Cuando llegues lo tendrás para ti solo.

Corto la llamada. Y me subo a la camioneta. No saco nada con decir que no, si al final va a terminar convenciéndome igual. Sé que me eligió por lo que le dije hace meses, sobre dar mi vida por Venus y sé que él sabe que ella estará cerca de Allana.

Literalmente me está haciendo cumplir mis palabras, aunque no es como si no lo hiciera. No quiero estar cerca de ella, la verdad es que tiene una pinta de niñita rica que me saca de mis casillas. Acostumbrada a tener todo lo que quiere, incluido los hombres.

Sobre todo por el descaro que tuvo de invitarme a follar cuando apenas me conoce, y dios, no soy el tipo de hombre que mujeres como ella, invitan a coger. Así qué, sí, permítanme dudar de sus verdaderas intenciones.

Cuando llego a la fortaleza, Adren y Todd están afuera. Ambos se acercan con sonrisa maliciosas, por lo que sé que van a molestarme. Aunque no me puedo quejar, nunca había tenido este tipo de camaradería antes. Los hombres de Petrov me tenían miedo y estaba bien con eso.

No los quería cerca de mí.

Pero estos idiotas, podía llamarlos amigos.

—¿Te la cogiste? —me preguntó Adren apenas salí de la camioneta.

Entorno los ojos porque para el todo es coger.

—Mira su cara, si se la hubiera tirado estaría sonriendo —dice Todd.

Adren se cruza de brazos como si estuviera pensando.

—Pero, cuando se folla a Carol tampoco sale sonriendo.

Perversas Obsesiones.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora