Capítulo 7: Klaus.

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Cuando salimos del club un pequeño cuerpo choca contra mí y pierde el equilibrio

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Cuando salimos del club un pequeño cuerpo choca contra mí y pierde el equilibrio. La agarro de la cintura evitando que se caiga, alcanzo a tocar un poco de piel y siento electricidad recorriendo mi brazo, pero una vez que la estabilizo la suelto de inmediato para que no me mire.

No quiero un escándalo de una chica que sale corriendo horrorizada de mí por mis cicatrices y porque además, soy un tipo intimidante con mi porte y mis músculos. Aunque de ellos estoy orgulloso, me esfuerzo ejercitándome.

—Disculpa, no te vi —se disculpa ella.

Tiene una voz suave y sensual.

—¿En serio? —se ríe Adren.

Ella lo mira y enarca una ceja claramente no divertida de sus palabras. Finalmente sube su mirada lentamente por mi pecho hasta mi rostro. Sus ojos se fijan en la cicatriz y tenso la mandíbula. Es hermosa, sus ojos rasgados por los genes asiáticos la hacen ver letal y provocadora.

Tiene una boca rellena que llena de imágenes sucias mi mente, pero las aparto rápidamente. No voy a calentarme con una jodida desconocida con la que nunca pasaría nada.

Ella no deja de mirarme, incluso me mantiene la mirada.

Odio que me miren de esa forma tan detenida.

—Esta bien —digo más rudo de lo que quería.

Intento seguir caminando, pero su mano en mi brazo me detiene. La miro y ella no se ve asustada ni me mira con repulsión.

Interesante.

—En serio, lo siento.

—Ya dije que estaba bien —digo y me suelto de ella para seguir caminando. Los chicos sueltan risas y silban.

—Klaus está arrasando —se ríe Todd.

—Sí, amigo, esa chica te miró como si quisiera follarte —concuerda Adren.

Los miro como si fueran idiotas. Es imposible que alguien como ella se fije en alguien como yo. De seguro debe tener miles de hombres esperando por una oportunidad.

No me importa, de todos modos nunca más la voy a volver a ver.

—No lo creo.

—Sé cómo mira una mujer cuando quiere follarte, suelen mirarme mucho así —dice Adren con vanidad.

Entorno los ojos, pero no dejo de caminar y no digo nada.

—Es verdad, además era muy bonita.

—¿Dónde dijo Kyle que estaba el tipo? —pregunto queriendo obviamente cambiar el tema.

No tiene sentido hablar de eso.

—A tres calles, pero lo voy a llamar para saber su ubicación exacta.

Todd llama a Kyle y él le indica que entró a un bar cerca de ahí y que no ha salido. Así que, nos encaminamos hacia ese bar, que es básicamente una pocilga y no creo que esté bebiendo por gusto en ese lugar.

Perversas Obsesiones.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora