Klaus.
Vivi años con un odio dentro de mí que podría haberme destruido por completo si le hubiera dado ese poder. Yo era una máquina de matar, lo sabía, había guardado mis emociones bajo llave y nunca nadie podría verlas realmente.
Excepto ella, con...
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Bajamos de la habitación justo cuando llegó Aaron Miller. Lo he visto muy pocas veces, y la mayoría han sido desde el computador de Mason. Él se ve destruido. Me da un asentimiento de cabeza y sube la escalera a alguna de las habitaciones que supongo que Mason le asignó.
Él ayudó a encontrar a Venus.
—¿Quién es? —pregunta en un susurro Allana.
Miro hacia abajo y ella me mira con sus ojos negros con gran curiosidad.
—Aaron Miller. Controla la ciudad vecina —respondo. Ella asiente y luego mira hacia afuera.
Venus y Alexa se sonríen emocionadas mientras Craig habla con Mason. Seguramente molestándolo porque es lo que hace cada vez que han tenido una videollamada. Por alguna razón están en más confianza. Venus mira hacia acá y nos señala con la cabeza. Ambas caminan hacia nosotros con sus hijos en brazos. Tienen casi la misma edad.
—¡Allana! —dice Venus—. Allana, te presento a Alexa, hermana de Aaron, pareja de Craig y mi amiga. Alexa, te presento a Allana, es nueva aquí y creo que la chica de Klaus.
Me dan ganas de levantar mi pecho con orgullo porque es primera vez que puedo decir que alguien es mi chica. Y me fascina que sea Allana. Miro hacia abajo y ella asiente sonriendo, como si la idea también le encantara.
—Un gusto conocerte —le dice Alexa y luego me mira—. Klaus.
Asiento con la cabeza y miro al niño en sus brazos. Tiene casi la misma edad que la pequeña bestia y ambos se miran con curiosidad. Creo que esta es la primera vez que se ven. El hijo de Alexa tiene el cabello negro y los mismos ojos grises de su madre.
—Vamos a estar en la piscina esperando a Venecia, ¿quieres venir? —le pregunta Venus a Allana.
Mi chica.
Joder, qué bien suena esa mierda.
Entonces, mi chica asiente con la cabeza y estira su mano para agarrar mi cabeza hacia abajo y besarme en la boca. Cuando nos separamos, Venus sonríe de forma maliciosa. Quiere decir algo, pero no va a decir nada. Allana se va con las chicas y yo me acerco a Mason, que se acerca hacia mí.
—Aaron está mal —señala y yo asiento—. Iré a hablar con él, porque mierda, estuvo ahí cuando se llevaron a Venus. Sé por lo que está pasando.
Le doy otro asentimiento de cabeza.
—Quiero que arreglen todo: armas, trajes, hagan un inventario de lo que falta para encargar más —ordena—. Esta guerra ya empezó, y no seremos los perdedores.
Las comisuras de mis labios se levantan. Lo que más quiero es que Mason termine con toda la puta Bratva. Nunca podré perdonarlos por todo lo que me hicieron y cada persona que pertenece a ella me parece despreciable. Y voy a ayudarlo con todos mis conocimientos. En el fondo, necesito este subidón de adrenalina, aunque temo por todos e incluso por Allana.