Klaus.
Vivi años con un odio dentro de mí que podría haberme destruido por completo si le hubiera dado ese poder. Yo era una máquina de matar, lo sabía, había guardado mis emociones bajo llave y nunca nadie podría verlas realmente.
Excepto ella, con...
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No habían muchos hombres a los que matar cuando llegamos a la casa en que estaba, supuestamente, el Pakhan de la Bratva. Esta casa se me hacía un poco conocida, pero realmente no podría decir si estuve aquí o no. Quizás de más joven. Sabía que la Bratva tenía muchas casas en Rusia para distraer al enemigo. No podían atacar todas, ¿cierto?
Pero la sorpresa con la que nos encontramos, nunca la esperé. Estaba aquí, en el suelo, muerto, el Pakhan de la Bratva. A su lado, su hijo diciendo que él a pesar de todo era un buen hombre. Que a manos de la Yakuza, había muerto el amor de su vida y se había transformado en un villano. Su hijo era el hombre que había ayudado a Blair, y el nuevo Pakhan.
Cuando él dijo que la Yakuza había matado a su madre, pensé que la única mafia que no había hecho daño a mujeres, eran los Cox. Que en el fondo, todas las demás estaban podridas. Sabía que Allana eliminaría esa práctica, pero también sabía que ella no siempre sería la líder y, que los demás, podían no respetarlo. Pertenecer a la mafia, era perder tu alma.
Allana da un paso para quedar al lado de Mason. Su porte es de autoridad, Roman la mira. Me pongo en guardia en caso de que él quiera hacer algo contra ella. Es decir, seguramente ve a Allana como parte culpable por lo que le hicieron a su madre, pero no hace nada.
—La nueva líder de la Yakuza —dice en reconocimiento.
—Escuché lo que le hicieron a tu madre. No puedo hacer nada para cambiarlo, solo quiero que sepas que es algo que aborrezco —dice ella.
—Debiese ser tiempo de que dejen de usarnos a nosotras para que paguemos por los pecados de otros —dice Venus molesta—. Empezar guerras estúpidas por poder. Matamos a Petrov por lo que me hizo, pero él me llevó sin ninguna causa más que por su ambición al poder.
Mason da un paso atrás, creo que para darle espacio a que ella exprese sus ideas. Roman las mira a ambas, sin ningún tipo de odio o enojo. Simplemente las escucha. No conocí a su padre, así que no puedo hablar mucho de él, más que el hecho de que estuvo dispuesto a comenzar esta guerra y se llevó a Blair. Pero él, parece mucho más dado a la conversación.
—Estoy de acuerdo. Es la razón por la que nunca estuve de acuerdo con lo que le estaban haciendo a Blair —suspira y se pasa la mano por el pelo—. Hice lo que pude para ayudarle, arriesgándome a que me ejecutaran como traidor. Como último de sus momentos, hice ver a mi padre el error que cometimos, y fue quien me ayudó con Blair.
—Tú eres el Pakhan ahora —dice Mason, cruzándome de brazos.
—¿Y tienes algo que liderar? —pregunta Allana con malicia.
Roman sonríe moviendo la cabeza.
—Fue muy buena la táctica que usaron —confiesa—. Pero la Bratva no son solo los soldados que mataron. La Bratva es una familia que está en todos los países. Aquí es un honor para alguien pertenecer a ella. Mi trabajo es gobernar por sobre todas las otras Bratvas.