El estómago de Aliah acababa de rugir cuando la puerta se abrió y entraron los dos mismos hadas que los habían guiado hasta el Refugio y después traído el almuerzo. Ambos dejaron la comida y los utensilios en la mesa sin hacer ni un solo ruido, como en ambas ocasiones habían hecho. Axtah empezó a preguntarse si sería porque eran mudos y por eso su rey les había confiado esa tarea. Se levantó del sofá con un gruñido de extenuación y se dejó caer en el banco de piedra delante de uno de los platos. Fue entonces cuando vio que habían puesto uno más de los que eran. No tuvo tiempo de preguntar antes de que un hada muy alto con un largo cabello negro azulado que le rozaba su cintura desnuda obscenamente entrara. Subió los ojos rápidamente de su pecho desnudo solo cubierto por una bandolera de cuero de la que colgaban al menos una decena de cuchillos de distintos tamaños y formas hasta sus ojos de un extraño color púrpura grisáceo. El hada esbozó una media sonrisa sensual mientras se acercaba a la mesa con andares refinados que, aún así, exudaban la fuerza y el poder de un depredador.
- Buenas noches, Tynan – la arcángel levantó la vista de uno de los libros que se había traído y esbozó una sonrisa a la par con la del hada – ¿a qué debemos tan inesperada visita?
- Me quedaré a cenar –, dijo tomando asiento en el banco a su lado –, tengo curiosidad acerca de tus acompañantes.
- Gab dijo que ibas a traer más vino, ¿dónde está?
El Rey de las Sombras solo se rio ante la falta de respeto de Asteria, que acababa de salir de su habitación. La vibración de tal sonido llegó hasta Axtah a través de la piedra.
- Está en ese mueble de allí – señaló la estantería cerrada a cal y canto situada al lado de la puerta – me he contentado con traer la llave para abrírosla. Espero que eso sea suficiente para usted, milady.
- Vuelve a llamarme así y te corto la polla, asqueroso pervertido.
- Asteria, creo que no hace falta que lo insultes solo por eso – Aliah en seguida había llegado hasta donde estaba ella y casi la tapaba por completo ante Tynan, probablemente para asegurarse de que no le hiciera daño a la humana por tal ofensa.
- Por supuesto que no hace falta insultarlo y amenazarlo por que me llame milady. Pero te aseguro que se lo merece por más de una razón.
- ¿Y podría saber cuáles son las razones de tu odio? – Axtah casi estuvo por decirle al hada que si seguía hablando como si estuvieran todos en una corte Asteria no iba a ser la única que iba a amenazarle.
- Tienes un negocio en la ciudad, ¿no es así?
- Tengo más de uno, pero he de suponer que eres la humana que se escapó de mi burdel más famoso – aquella media sonrisa que antes le había parecido sensual se volvió definitivamente cruel.
- Espero que no te quedes a dormir aquí, porque si no te juro que vas a despertar sin huevos – ella apartó a Aliah de en medio y se encaró a Tynan desde el otro lado de la mesa, sus ojos a la misma altura.
- Me encargaré de que no se quede aquí a dormir, tranquila – Gab interrumpió el desafía de miradas y se sentó en el cabezal de la mesa – ahora, por favor, me gustaría tener una cena pacífica así que dejad vuestros problemas para cuando terminemos.
Solo cuando Aliah se sentó y le indicó a la humana que también lo hiciera con preocupación brillando en sus ojos marrones, Asteria dejó de fulminar a ambos, casi deseando que sus ojos fueran dos armas. Axtah suspiró con alivio y empezó a servirse del plato de carne central, intentando centrarse en otra cosa que no fuera la evidente tensión que se respiraba en el ambiente.
- ¿Y bien? ¿Por qué estáis aquí?
- Porque todos tenemos doce días de vacaciones y hemos decidido utilizarlos de esta manera, ¿no crees que ha sido una genial idea? – Asteria parpadeó con un coqueteo fingido mientras esbozaba una sonrisa sensual.
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Ciudad de Sangre
Fantasy"Él no es tu enemigo. Tú lo eres." Asteria es una humana, vendida por su familia a un burdel de niña, que intenta encontrar un camino hacia su libertad en un mundo lleno de criaturas infinitamente más poderosas que ella. Lo que empieza como una odi...
