38. TAEHYUNG

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Visualizando las luces de la cuidad, con las estrellas brillantes de fondo en conjunto con la luna. Sonreí para mis adentros, sintiendo la suave brisa chocar contra mi cuerpo.

Poder disfrutar de algo tan sencillo como la tranquilidad de mi departamento. Era algo simple, pero agradable después de largas semanas llenas de trabajo y acontecimientos indeseables.

Sobre todo si podía estar en compañía de cierta mujer pelinegra con cuerpo de ensueño, que me tenía vuelto loco.

Y hablando de...

Escuchando sus pasos acercándose, me permití de admirar su belleza, mientras me entregaba mi copa de vino. Tras haberse ofrecido a servir la segunda ronda.

Con la malicia que la caracterizaba. Me sonrió con picardía, en el momento exacto en el que paso su pierna derecha por uno de los extremos de las mías, para hacer lo mismo con la restante al colocarse sobre mí, sin ningún tipo de vergüenza.

Me mordí los labios con fuerza al sentir el contacto de su intimidad contra mí erección provocada por sus perversas acciones. Teniendo el privilegio de mirar de cerca lo apretadas que se veían sus senos cubiertos por el ajustado corset de encaje blanco.

Continuando con su ritual de seducción, se acomodo su largo cabello hacia atrás. Dejándolo caer por todo el largo de su espalda, para darle un profundo trago a su copa sin dejar de mirarme con deseo.

Imitando su acción de inmediato, bebí hasta la última gota de vino y coloqué la copa en el suelo como pude. Mientras controlaba las intensas ganas que tenía por cargarla hasta mí habitación y follarmela hasta el cansancio.

Aún torturandome con la pasividad de sus movimientos. Aprovecho para dejar la copa de cristal sobre la pequeña mesa junto a nosotros. Pasando sus delicadas manos sobre mis hombros, manteniéndo todavía el regocijo del efecto que causaba en mí.

— Me he enterado por tu padre, que serás la anfitriona del próximo evento de caridad — solté, iniciando la conversación.

Cora me miró a través de sus espesas pestañas y formando un diminuto puchero en sus labios rojizos, asintió.

— Él de la idea fue mi padre, yo simplemente quería hacer donaciones a diferentes institutos contra el cáncer, por el aniversario de mi madre — respondió, dejando salir un suspiro al terminar de hablar.

Examiné su actitud con atención, sintiendo el pesar de sus palabras.

Aunque era más que evidente que la confianza entre nosotros había aumentado considerablemente a tal grado de sincerarse con temas que nos dolían. Aún no, me era fácil verla afectada cuando ella siempre se mostraba fuerte y decidida ante todos.

Posando mis manos sobre sus piernas, usando mis dedos como modo de herramienta para acariciarla, agregué:

— Me sumare a tu causa — dije, logrando que me mirará con sorpresa.

— No tienes que hacerlo.

— Lo sé, pero quiero hacerlo — no mentía.

En verdad me nacía ayudar a Cora con un tema tan sensible, como lo era la causa de muerte de su mamá.

Y aunque, no fue capaz de responder a mí ofrecimiento. Pude notar lo conmovida que se sintió con mis palabras. Con el reflejo de las lágrimas que arduamente se resistió a no dejar salir para no mostrarse más débil de lo que ya lo estaba haciendo.

Con la única intención, de cambiarle el chip. Despegue mis manos del elástico de su tanga, escondida bajó su diminuta falda negra. Para tomar con mis dedos, cada uno de los extremos del listón que formaban un moño en el centro de sus senos.

Prestando atención a mis acciones, Cora me permitió aflojar lo suficiente la presión que hacía el corset, para poder dejar en libertad las dos grandes razones que me hacían querer estar pegado a ellas.

Y sin perder un solo segundo, acerqué mi boca a una para darle la atención que se merecía con la succión de mis labios y el alivio de mi lengua.

Sus gemidos no tardaron en hacerse presentes y mientras intercambiaba los suaves pellizcos con mis dedos y la habilidad de mi boca, de uno de sus senos al otro. Cora aprovecho para restregarse contra la tela de mis pantalones con desesperación.

Permanecimos en nuestra labor durante largos minutos. Hasta que la excitación fue demasiada.

Lo que dio como resultado, que mi pene fuera liberado por ella. Seguido de la manera en la que elevó lo suficiente la pelvis para hacer a un lado su tanga y alinear mi miembro contra su entrada.

Alcé el rostro lo suficiente para mirar la expresión de placer en el suyo. En el momento exacto en el que se dejó caer sobre toda mi longitud, albergando mi trozo de carne en la calidez de su vagina.

Sus labios rosaron los míos y se unieron con desesperación, añadiendo nuestras lenguas al juego mientras sujetaba su trasero para hacerla rebotar sobre mí, con mucha más fuerza.

La manera tan salvaje en la que nuestros cuerpos se unían, me hacía dudar del soporte del camastro. Pero, eso paso a segundo plano, cuando todos mis pensamientos desaparecieron debido a la habilidad de sus movimientos.

Era increíble, la manera en que que Cora lograba moverse sobre mí. Alternando círculos, cabalgadas arriba abajo y la grandiosa presión que hacía su intimidad sobre mi falo.

Su cuello fue víctima de la falta de lucidez en mí, pero eso no pareció importarle en lo absoluto.

Ella, tan solo quería demostrarme que pasará el tiempo que fuera, yo jamas podría saciarme de su cuerpo y de la estrechez de su coño.

Ese es el efecto que ella tenía en mi.

Me tenía en su poder, lo disfrutaba y yo junto con ella.

No importaba las veces que lo hicieramos, porqué yo, siempre querría más.

Deseaba poder sentir el ardor de sus uñas sobre mi piel, así como ser testigo de la rudeza de mi agarré sobre su cuerpo.

Quería marcarla como mía, demostrarle que así como yo no podía estar sin pensar en nosotros. Ella tambien era víctima de lo mismo.

Lo había entendido algo tarde, pero ahora que lo sabía. Y no pensaba dar un paso atrás.

Cuando mi pene no resistió más y explote liberando mi semen caliente dentro de su vagina, mientras ella gemia con la misma intensidad que yo. Supe que mis palabras eran ciertas. Y qué me encargaría de hacerle ver que la única manera de sentirnos satisfechos, era estando así, unidos en todas las maneras posibles.

Por lo qué, no dude en levantarme con ella en brazos para llevarla hasta mí habitación y así, enseñarle que nos perteneciamos el uno al otro. Y que no existía nada, que logrará cambiar eso.

Ya volvió la historia por la que lloraban 🤭

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Ya volvió la historia por la que lloraban 🤭

¿Alguien me puede decir dónde encuentro un Taehyung como él de esta historia?

Cora arrasando como siempre 😈

¿Les ha gustado el cap? Hubo un poquito de limonada como compensación por todo el tiempo sin actualizar 😇


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