Dando un rápido vistazo a mi alrededor. Me percaté del cúmulo de empresarios, en compañía de sus familias en asistencia del evento benéfico organizado por Cora.
Mentiría si dijera que la organización de todo, no había superado mis expectativas.
Definitivamente Cora, tenía un talento nato para este tipo de eventos y se podía ver reflejado en la sonrisa orgullosa de SeokJin.
Las familias más ricas y prestigiosas de la zona, no tardaron en acercarse a ambos. Felicitando a SeokJin por la gran obra de su preciosa hija.
Era interesante ver la manera en la que Cora fingía interés a todos los halagos que recibía de parte del cúmulo de empresarios rabo verdes y sus esposas cizañosas.
La mirada de desprecio de parte de las mujeres, era algo que cualquier persona podía notar. Pero, no las culpaba. Cora, era simplemente preciosa de pies a cabeza y lo que tenía de bonita, lo tenía de inteligente.
A su corta edad, podía transmitirle a cualquiera esa seguridad y satisfacción de saber que ella manejaba los temas que se abordaban. Dirigiéndose a todos con una seriedad y amabilidad que te hacia dudar hasta de ti mismo.
Ese era el efecto que solía tener en todos con solo cruzar unas cuantas palabras con ella. Mientras que para mí, era mucho más que eso.
Yo podía tener el privilegio y si recalco privilegio, de poder hacer más que solo hablar con ella.
Podía besarla hasta el cansancio, tocar cada centímetro de su piel y enterrarme en ella hasta saciarme. Hasta que sus gemidos acaparaban todo nuestro alrededor, haciéndome enloquecer.
Yo era muy afortunado, joder claro que lo era.
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Después de un par de horas entre la variedad de cócteles y aperitivos.
SeokJin y Cora, fueron directo al escenario del salón. Listos para dar su discurso como muestra de respeto al cúmulo de donaciones que se habían hecho a su causa.
De inmediato, todos los presentes posaron su atenta atención al par. Observando con curiosidad a Cora, a sabiendas de que ella sería la encargada de dar el discurso.
Mientras el bullicio comenzó a disiparse. Los ojos de la pelinegra recorrieron todo el lugar, hasta situarlos en mí, dándome una extraña mirada que no entendí. Pero que tampoco duró por mucho cuando los desvío hasta el heredero de los Wang.
Desde mi posición, observé como todas las duras facciones en el rostro de Cora, desaparecieron casi como si el simple hecho de compartir miradas con ese idiota, fuera lo único que ella necesitará para poder tener el valor de lo que representaba dar un discurso frente a un montón de personas oportunistas.
Presenciar eso, situó un sabor amargó en mi boca, uno que tuve que eliminar llevándome todo el contenido de mi copa de vino.
Pase saliva pesadamente, sintiendo una presión en mi pecho. Esforzándome por no mostrar mi cara de disgusto cuando el discurso estaba por comenzar.