Durante el transcurso de la cena, observé cada uno de los movimientos de Cora. Detallando la elegancia con la que se comportaba al ingerir sus alimentos.
Sin duda, era una chica muy educada.
A pesar de conocernos poco, tuvimos una conversación muy agradable sobre asuntos triviales y un poco sobré mis planes empresariales con su padre, para el futuro.
Verla comportarse tan natural, pero sin perder su porte era algo que me tenía totalmente fascinado.
Jamás había conocido a alguien como ella, normalmente las personas querían aparentar algo que no eran para impresionarme, pero Cora ni siquiera tenía que esforzarse para lograrlo.
Mientras me encargué de recojer los platos, negándome rotundamente a que ella me ayudara a pesar de insistir tanto. Decidió darse un tour por mi departamento, todo bajó mi atenta mirada.
— Nunca imaginé que supieras cocinar — confesó aún dándome la espalda.
Sonreí.
— Se hacer muchas cosas — respondí con doble sentido.
Cora pareció entenderlo, y por inercia volteo a verme justo en el momento que relamí mis labios. Note como sus mejillas se tiñeron de rojo.
Permanecimos mirándonos un par de segundos hasta que decidió cortar nuestra conexión visual, y volver a inspeccionar mi departamento.
— ¡Dios mío! ¿Esto es lo que creo que es? — preguntó con cierto entusiasmo girando su rostro para mirarme.
Una sonrisa tiró de mis labios.
— Lo es — mi respuesta fue suficiente para volver a poner su atención en el lujoso bar que había mandado a hacer específicamente para mis vinos.
Dejé a un lado lo que estaba haciendo, para poder admirar las curvas de su cuerpo. Cora poseía de una hermosa anatomía que le provocaba mucho deseó a cualquier hombre con solo mirarla y por supuesto que yo me incluía ahí. Además de que el piercing que adornaba su ombligo, la hacia lucir mucho más sexy y atractiva.
Lavé mis manos y las sequé para tomar dos copas de cristal e ir hasta ella.
Al llegar junto a ella y al darse cuenta de mis intenciones me miró muy asombrada.
— ¿Estás seguro de que vas a compartir esto conmigo? — cuestióno.
— ¿Por qué no? — me encogí de hombros.
— Estos vinos están cotizados en más de medió millón de dólares — soltó.
— ¿Y eso qué? — no entendía porque le sorprendía tanto el hecho de que yo quisiera invitarle una copa. — Lo que hayan costado me importa muy poco en realidad, lo único que me interesa en este momento es que pruebes los veinte vinos más caros del mundo ¿vas a rechazarme? — eleve una ceja sin apartar mis ojos de los suyos.
Cora sonrió aceptando mi pequeño e inofensivo acto de manipulación.
Satisfecho de haber logrado mi objetivo, abrí la botella de Romanée Conti 1945 valorada en 588.000 dólares, era la más costosa de todas y por supuesto que sería la primera que le haría probar.
Servi lo suficiente en ambas copas, ofreciéndole una. En cuanto su sutil mano hizo contacto con la mía, sentí una ráfaga de electricidad, provocada por el deseó.
Me agradeció con una sonrisa antes de llevarse la copa a sus labios apetecibles y rosados. Cerró sus ojos al sentir el sabor en su paladar, soltando un pequeño jadeó lleno de satisfacción.
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INDECENT © KTH
Fiksyen PeminatKim Cora, era considerada una obra de arte para Taehyung, una, que él deseaba poseer. » Heterosexual » Contenido Explícito » Lenguaje Vulgar » Narrada en primera persona por ambos protagonistas © Portada realizada por @loveewinsall1 Historia de mi...
