La boquilla de la botella de vino, hace contacto con los labios y no dudo en beber todo el contenido de sopetón. Sintiendo un ardor insoportable en mi garganta.
Sacudo levemente la cabeza tratando de quitar la sensación, pero lo único que consigo es que todo me de vueltas a causa de todo el alcohol que había consumido día tras día sin parar desde que Cora que había ido.
Recordarlo, estrujaba mi corazón de mil maneras. Se sentía como no poder respirar, ella era mi oxígeno y desde que ya no estaba a mi lado, yo no era más que un muerto viviente que no paraba de lamentarse por su ausencia.
Día con día me preguntaba porque tuve que ser tan estúpido como para cometer todos y cada uno de los errores que orillaron a Cora, a no quererme más en su vida.
Una risa amarga se escapa de mis labios y me es imposible no negar con la cabeza mientras observo lo patético que me veo en este momento.
Estoy por abrir una nueva botella de vino, pero el timbre me detiene.
Con la vista borrosa y los sentidos adormecidos, frunzo el ceño sabiendo que no espero a nadie. Por lo que decido ignorar el llamado con toda la intención de que la persona al otro lado de la puerta se marche. No obstante, un segundo toque se hace presente, seguido de un tercero. Avisándome que al parecer la persona del otro lado no tiene ni la más mínima intención de marcharse.
Como puedo, me reincorporó tambaleando me un poco. Y con la visión borrosa me dirijo hasta la puerta, abriéndola torpemente a causa de mi estado.
Cuando logro desbloquearla y la abro sin mucho cuidado, me encuentro con una expresión endurecida y unos ojos que me juzgan mirándome de arriba abajo.
— ¿Qué... estás haciendo aquí? — arrastró las palabras. Evidenciando no solamente mi asqueroso aspecto físico, si no mi patético estado de ebriedad.
SeokJin me hace a un lado sin mucho esfuerzo, entrando a mi departamento mientras observa el desastre que es.
Ropa tirada por todos lados, botellas de todo tipo de vino en el piso, y ni una sola pizca de iluminación o ventilación que pueda disimular el olor del alcohol.
— ¿Esto es lo que has estado haciendo desdé que ella se fue? — pregunta con evidente molestia.
Río.
— ¿Y tú? ¿Te has seguido follando a la mejor amiga de Cora? — suelto sin pensar.
SeokJin me mira con seriedad. Pero no dice nada, lo que me hace darme cuenta de que he dicho algo que no debí.
— Lo lamento — me disculpo de inmediato.
Mi ex suegro suelta un profundo suspiro y niega con la cabeza restándole importancia a mis palabras.
— Han pasado tres semanas — musita con dolor.
— Lo sé... — paso saliva con dificultad al darme cuenta de que durante todo esté tiempo no he hecho más que beber sin parar en mi departamento.
— Tienes que traerla de vuelta — a pesar de estar sumergido en mis pensamientos. Escucho a la perfección las palabras de SeokJin.
Lo miro con incredulidad.
— ¿Acaso olvidaste lo que ella dijo? — le recuerdo.
— Por supuesto que no — asegura. — Pero es mi hija.
Su hija...
Y la mujer de mi vida
— Ella nos odia, SeokJin — paso saliva con dificultad. Recordando las palabras de Cora, a través de la llamada que Jackson tuvo con SeokJin hace dos semanas. — Dijo que no nos quiere volver a ser en su vida y que si nos atreviamos a intentar algo para hacerla volver, nunca nos perdonaría.
— ¡Ya lo sé! — grita con frustración. — Pero, es mi única hija y yo... — niega, mostrándose débil ante mí. — ¿Acaso tú no la amas? — pregunta con desesperación.
Paso saliva con dificultad.
¿Qué si no la amo? Joder, más que a mí propia vida.
Los minutos pasan, lentamente. Mientras SeokJin y yo nos miramos atentamente sin decir nada.
Ambos sabemos que no podemos vivir sin Cora. Y si, los dos cometimos errores que lastimaron a Cora, pero a diferencia de mí, SeokJin no se había refugiado en el alcohol como un cobarde.
Y aunque fuera absurdo, entendía el porque había venido hasta aquí para pedirme que tratará de recuperar a Cora.
Yo tenia mayor posibilidad de ser perdonado por ella. Aunque para ser sincero tenía mis dudas respecto a eso. Sin embargo, no podía continuar refugiandome en el alcohol.
No quería perder para siempre a Cora, y no podía permitir que SeokJin sufriera lo mismo.
Él necesitaba de su hija tanto como yo.
Llenando de aire mis pulmones, y dejando salir un profundo suspiro. Acepto con la cabeza, sabiendo que es lo que tengo que hacer.
SeokJin me mira con agradecimiento en los ojos y no es necesario decir algo más, para confirmar que haré lo que tenga que hacer con tal de recuperar a nuestra chica.
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Capítulo cortito pero algo es algo 😅
Lamento la tardanza, mis ocupaciones andan en otras cositas :(
¿Les gustó el capítulo?
Nuestro Taehyung depre, necesitaba un pequeño empujoncito para reaccionar 👀
¿Será que logrará hacer que Cora los perdone a todos?