02. TAEHYUNG

3.2K 292 107
                                        

— Señor. Kim Cora, está aquí — tiré de mis labios en una pequeña sonrisa disimulada.

Cuando mi secretaria me había informado por la mañana, que la hija de SeokJin había solicitado una reunión conmigo, me sorprendí un poco. Sobretodo porque creía que no tendría cara después de su gracioso y tierno espectáculo de ayer por la noche.

Además... ¿Para que quería verme? No tenía ni la menor idea. Era por eso que le había hecho espacio en mi apretada agenda, para así descubrir cuales eran las intenciones de esa jovencita.

— Hazla pasar — ordené, a lo que mi secretaria asintió saliendo de mi oficina.

Me incorporé de la silla, para dirigirme frente al inmenso ventanal que me mostraba toda la ciudad.

La puerta se abrió a los pocos segundos, con la presencia de ambas mujeres.

— La señorita Kim — anunció mi secretaria.

— Gracias — mi secretaria asintió y se marchó, dejándome a solas con la hija de SeokJin.

Di medía vuelta encontrándome con la pequeña mujer fundida en un vestido blanco sutil.

— Por favor, toma asiento — ofrecí señalando una de las dos sillas acolchonadas que habían frente a mí escritorio.

De inmediato asintió y agradeció, sentándose con porté al cruzar sus piernas con una sensualidad disimulada que llamo bastante mi atención.

Hizo a un lado su largó y brillante cabello negro, mostrándome su bonito cuello expuesto.

— ¿En qué puedo ayudarle, jovencita? — hablé, cortando la pequeña tensión que se formó entre nosotros para sentarme frente a ella.

Sus ojos se pegaron a los míos, moviendo sus espesas pestañas con una inocencia fingida.

Sonreí.

Con ver su actitud la noche anterior, no me quedo duda de la caja de sorpresas que era.

— Lamento molestarlo... — comenzó a hablar con su suave tono de voz. — Se que es un hombre muy ocupado, así que no le quitaré mucho tiempo.

— No es molestia alguna — respondí.

Por unos instantes apartó la mirada de mi, tratando de refugiarse en algún otro punto fijo de mi oficina.

Eso me divirtió mucho. ¿Ya no era tan valiente como anoche?

— Bueno... en realidad vine a disculparme con usted por mi actitud de anoche — elevé una de mis cejas al escucharla. — Usted es un posible inversionista muy importante para mí padre y no soportaría que el ridículo que hice anoche lo haga querer cambiar de opinión sobré trabajar con él. De verdad discúlpeme y le pido que le brinde una segunda oportunidad.

Vaya, vaya, ésto si era algo que no me esperaba.

— Dígame una cosa. ¿Su padre la mando a disculparse conmigo? — pregunté con curiosidad.

— ¡Por supuesto que no! — respondió casi al segundo. — Si mi padre llega a enterarse que vine hasta aquí a disculparme con usted se enojaría bastante conmigo.

No dije nada, tan solo me dediqué a mirarla.

¿Cuánto quería esta niña a su padre? Que había venido hasta aquí con la vergüenza de anoche, para disculparse conmigo.

— Seré muy sincero con usted jovencita — dije trás meditar mucho en sus palabras. — Mi intención jamás fue abandonar el proyecto de su padre, pero agradezco que haya venido hasta aquí para abogar por él.

La expresión en el rostro de la pelinegra fue todo un poema, a pesar de no saber lo que estaba pensando, podía imaginarme la serie de pensamientos que estaban pasando por su mente.

— Yo... — intento decir algo más pero claramente no pudo.

— Tranquila. No le diré a SeokJin que estuvo aquí, así que puede estar tranquila — una sonrisa se formó en sus labios.

— Se lo agradezco mucho — contestó. — Bueno no le quitó más su tiempo, y en verdad muchas gracias — siguió diciendo mientras se levantaba de la silla para tomar su bolso.

Me reincorpore de igual manera, rodeando el escritorio para llegar hasta ella.

— Déjeme acompañarla a la salida — ofrecí.

Ella asintió y caminando a mi lado, llegamos hasta la puerta que daba salida a mi oficina.

— Cualquier otra cosa que necesite, no dude en decírmelo — sugerí, extendiendo mi mano para despedirnos de manera cordial.

Por su parte, me miró con intensidad desdé su baja altura.

— Se lo agradezco... — musitó al tomar mi mano con la tuya.

El calor de su diminuta mano contra la mía, llamó bastante mi atención y por algunos segundos me sentí muy imponente ante ella. Cosa que me agradó, pero también me había divertido mucho la forma en la que anoche se había expresado conmigo.

Sus ojos me miraban con sumisión pero en el fondo había un pequeño destello de reto hacía mí.

Kim Cora era una jovencita bastante llamativa.

Solté su mano después de que ella prácticamente se aferró a la mía por largos minutos.

— Hasta pronto, jovencita.

— Adiós, Señor Kim.

Después de verla salir de mi oficina, miré mi mano, recordando la sensación de su pequeña mano contra la mía.

Volví a mi escritorio con una gran sonrisa, tomando el teléfono que estaba conectado con el de mi secretaria en la zona de recepción.

— Dígame, señor — sonó la voz de mi secretaria.

— Haz una reservación en el mejor restaurant de la cuidad — ordené.

— Por supuesto ¿para usted solamente? — inquirio para cumplir eficientemente con su trabajo.

— No, quiero una mesa para tres — continué dándole instrucciones.

En cuanto me dijo que tenía todo listo, me aseguré de decirle el objetivo principal.

— Llama a Kim SeokJin y dile que él y su hija tienen una invitación de mi parte para ir a cenar — mi secretaria me dió una respuesta afirmativa y yo colgué el teléfono.

Mordí mis labios divertido, ya que todas mis acciones siempre tenían un propósito, y está ocasión no sería la excepción.

Mordí mis labios divertido, ya que todas mis acciones siempre tenían un propósito, y está ocasión no sería la excepción

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

¿Pero que tenemos aquí?

Taehyung no actúes así que me provocas.

Estoy muy entusiasmada con esta versión de Taehyung.

¿Qué opinan del encuentro de nuestros protagonistas? Todo muy de usted pero después ñam ñam.

¿Pasará algo importante en la cena?

¿A Taehyung le gusta Cora? ¿Él público que dice? Ya sabemos la respuesta pero quiero leer el porque ustedes creen que la nenita llamó su atención.

INDECENT © KTHHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora