55. CORA

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Estar rodeada de tanta gente mientras mantenía una sonrisa en mi rostro me hacía sentir abrumada. Sin embargo, era el cumpleaños de Jackson y no podía hacer más que permanecer a su lado durante toda la noche.

Desde que lo había besado aquella noche, nada más paso. Él se había encargado de otorgarme todo el tiempo necesario para que yo pudiera aclarar mi mente y decidir que  era lo que quería. Pero, sobre todo, darme cuenta de si estaba tomando las decisiones correctas.

Dejando salir un disimulado suspiro, observé a las personas con las que Jackson mantenía una conversación. Dándome cuenta de que por muy hosco que sonará, no me encontraba en lo más mínimo interesada del tema que estaban tratando.

Así qué, no dude en alejarme del círculo de personas, disculpándome de todos los presentes. Incluido Jackson.

Necesitaba un poco de aire fresco, o al menos estar un par de minutos a solas. No era sencillo tener tantas cosas en la cabeza mientras fingias una sonrisa en el rostro.

Los Wang habían sido más que amables conmigo al darme todo lo que necesitará sin pedirme nada a cambio. Les estaba muy agradecida, sobretodo con Jackson. Porque a pesar de ya tener conocimiento de todo. No me había juzgado en lo absoluto.

Cerrando la puerta detras de mi, tome una bocanada de aire al sentirme segura dentro del cuarto asignado para guardar las pertenencias de los anfitriones, es decir, los Wang.

Camine un poco dentro de la pequeña habitación, deteniendome frente al ventanal que daba visión al inmenso jardín del salón de eventos.

Por alguna extraña razón, me sentía melancólica.

Siento una pequeña lágrima escapar de mi ojo derecho, la cual limpió de inmediato al escuchar la puerta abrirse tras mis espaldas.

— Estaba apunto de volver... — dije, dando media vuelta esperando encontrarme con Jackson. Él cual seguramente se había preocupado por mí. No obstante, mis ojos se abrieron con impresión al darme cuenta de la persona que verdaderamente había ingresado. — Tú... — musite más para mí misma. Observando a Taehyung.

— Cora... — pronunció mi nombre con la intención de acercarse a mí.

— No te atrevas — lo detuve, deteniendo su caminar.

— Necesitamos hablar — aseguro.

— No me interesa nada de lo que tengas que decir — musite entre dientes. Sintiendo los fuertes latidos de mi corazón.

La respiración comenzó a faltarme. Dejándome incapaz de volver a detenerlo cuando se acercó lo suficiente a mí como para tomarme del rostro.

— Mereces una explicación — me miró a los ojos con detenimiento. Haciéndome dudar de continuar con mi actitud defensiva.

Cerré los ojos por algunos segundos, llenando mis pulmones de aire antes de atreverme a mirarlo de nuevo.

Con el corazón en la mano y las pulsaciones al tope. Asentí lentamente, dándole luz verde para que hablará.

— Fui un completo idiota — comenzó. Bajando sus manos a mis brazos para sujetarme con delicadeza. — Se que tienes muchas preguntas, pero por favor créeme cuando te digo que yo te amo y jamás haría algo con la intención de lastimarte.

Su confesión me hizo pasar saliva. Porque, era doloroso escucharlo decir que me amaba cuando ni siquiera parecía conocerlo en lo absoluto.

Y por más que resistí, no fui capaz de detener las lágrimas que comenzaron a brotar de mis ojos.

— Solo... dime una cosa, Taehyung — dije como pude. Mirándolo con la visión borrosa. — ¿Atentaste contra la vida de esa mujer sabiendo que ella estaba esperando un hijo tuyo?

Observé el terror en sus ojos.

— ¿Qué? — la incredulidad en su voz fue evidente.

— Quiero la verdad... — murmuré.

Sus labios se volvieron una línea recta. Y por primera vez, temí que lo que me había dicho esa mujer resultará ser cierto.

Un pequeño silencio se formo entre nosotros, pero no me atreví a decir más. Lo único que necesitaba era una respuesta.

— Cuando conocí a Hanna, yo era muy ingenuo. Mi relación con ella no era la mejor, siempre habían peleas y disgustos de su parte porque ella siempre quería mucho más de lo que yo le podía ofrecer en ese entonces — comenzó. — Tú me conoces mejor que a nadie. Y sabes que jamás me atrevería a ponerle una mano encima a alguien que quise en su momento.

Procese sus palabras en silencio. Había dicho que lo escucharía pero no podía estar segura de que tan ciertas eran sus palabras.

— Yo... — balbucee, sin saber que decir. Apartando la mirada de él.

Su agarre se torno más firme, obligándome a volver a mirarlo directamente a los ojos.

— Nunca te haría daño — dijo.

Le creía. Muy en el fondo sabía que le creía porque durante todo nuestro tiempo juntos jamás me había mostrado ser un hombre violento.

Pero...

— No respondiste mi pregunta — le hice saber, mostrándome firmé.

Taehyung me miró con seriedad y entendiendo a lo que me refería, respondió:

— No, no lo hice — aseguró. — Y estoy completamente seguro de eso porque Hanna no puede tener hijos. Así que es ilógico que haya estado embarazada y peor aún, que yo, atentará contra ella.

Escucharlo me causo un gran alivio.

Es cierto, que aquella mujer bien pudo dar su versión de los hechos. Pero, eso no quitaba el hecho de que todo fuera un vil mentira con tal de lograr su objetivo.

Sin embargo, no podía dudar del todo de sus palabras porque esa mujer me había dicho algo que era cierto. Y de lo cual también necesitaba una explicación.

— ¿Y qué me dices de la carpeta de investigación? — pregunté.

— Nunca debí hacerlo — reconoció. — Y créeme que siempre me voy a arrepentir de haber sido tan idiota como para investigarte, antes de acercarme a ti por miedo a volver a salir herido — confesó.

— ¿Qué? — cuestione sin entender el verdadero significado de sus palabras.

Sus manos volvieron a mis mejillas y limpiando los restos de lágrimas en mis ojos, sonrío.

— Lo que trato de decir, es que jamás debí dudar de mi instinto. Ese qué me dijo que eras la mujer de mi vida desde el primer momento en que te vi — menciono, acariciando mis labios con su dedo pulgar.

Mis ojos quedaron atrapados en los suyos. Llevándose toda mi fuerza de voluntad para evitar que lo que sentía por él, no volviera a flote.

Sus labios hicieron contacto con los míos en cuestión de segundos y fue ahí, cuando entendí que por mucho que quisiera ser fuerte, siempre tendría una debilidad. Y esa era Kim Taehyung, él hombre al cual yo amaba con todo mi ser.

Uy, ¿será que nuestros papis se reconcilian como les gusta? 🤭

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Uy, ¿será que nuestros papis se reconcilian como les gusta? 🤭

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Acerca de Hanna, no queda mucho que decir. Sabemos que clase de personaje es 🙃

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