Estoy seguro de que lo que menos le paso por la mente a Cora, antes de venir aquí. Sería que terminaría con las muñecas amarradas a la cabecera de mi cama, y con la vagina completamente expuesta ante mí.
De cierta manera, me llenaba de regocijo el haber logrado doblegarla hasta el punto de hacerla obedecer mis órdenes sin chistar. Ya qué, Cora no era una mujer sumisa que simplemente le gustará obedecer y ya. A ella le gustaba mandar, tener el control. Pero, en esta ocasión yo tenia todo el poder en mis manos y le haría ver que ignorar a Kim Taehyung durante días, tenía consecuencias.
Sin mirarla, podía sentir lo frustrada que se sentía al estar en desventaja. Aún así, no me importaba en lo absoluto. Lo único que quería era hacerla rogar por mi atención.
Me retiro la bata de baño del cuerpo, dejándola caer al suelo. Y me acercó hasta el cajón de la mesita de noche junto a la cama, en donde guardo ciertos utensilios de placer sexual.
La pelinegra me mira con atención desde su posición, hasta que me ve extraer un bote de lubricante con sabor a uva.
Rodeó la cama quedando detrás de ella y con ayuda de mis rodillas llego hasta al centro. En donde la maravillosa vista del culo de Cora, despierta mi pene de inmediato.
— ¿No te parece que debería estar desnuda? — sugiere, con esa altanería que tanto la caracteriza.
Sonrió ampliamente aunque se que no puede verme. Sabiendo sus intenciones sin tener que esforzarme demasiado.
— Lo estarías si mi objetivo fuera que lo disfrutarás tanto como yo. Pero te recuerdo que esto será una lección de la que vas a acordarte por el resto de tus días — comentó, sabiendo que la gran mayoría de mis palabras no son mentira.
Por supuesto que haré que ella lo disfrute, pero antes de eso, la haré rogar por ello.
Sin darle oportunidad de reclamar, levantó su mini falda a la altura de su cintura. Para después tomar el bote de lubricante entre mis manos y tomar un poco con mi dedo pulgar.
Me acerco a sus pliegues, escuchándola chillar por lo bajo al sentir la frialdad del lubricante. Y haciendo uso del ancho de mi dedo exploró su interior con lentitud.
La humedad se hace presente en cuestión de segundos y es cuando decido extraer mi dígito para intercambiarlo por el dedo corazón.
— Por... Dios... — musita levemente al sentir el bombeo y la nueva capa de lubricante caer sobre su vagina.
— Sí quieres que ingrese otro, tendrás que pedirlo — digo con malicia.
Cora parece resistirse lo más que puede, pero conozco a la perfección cada punto sensible y lo aprovecho al máximo para obligarla a rogarme.
— Por favor...
No es necesario hacerla repetirlo. Mi dedo índice se une a la fiesta y en conjunto con el corazón, comienzo a bombear constantemente. Enterrandolos hasta lo más profundo de su calido interior.
Me sujetó de su cintura para tener un mejor soporte, arrugando la tela de su falda, mientras disfrutó la manera en la que su cuerpo se retuerce.
— ¿Qué te parece si añadimos uno extra? — no me detengo a esperar su respuesta cuando mi dedo anular ya esta dentro.
— M-mierda... — maldice por lo bajó. Sintiendo mis tres dedos enterrarse sin mucho cuidado.
Mi miembro palpita con ganas, deseoso de ser el que ocupe el espacio en su vagina. Pero me obligó a resistir un poco más.
— Taehyung...
— ¿Sí? — preguntó sin tenerme. Mientras que, Cora da una fuerte bocada antes de continuar:
— Te necesito... dentro — musita débilmente.
Mentiría si dijera que su petición no me hizo querer alejar mi mano y enterrarle mi pene hasta el fondo. Pero, necesitaba escucharla suplicar por más.
— ¿Qué fue lo que dijiste? No te escuché bien, nena — dije, extrayendo mis dígitos para comenzar a frotar en círculos su clítoris.
La femenina lucho incontables veces por repetir sus palabras. Pero sus gemidos fueron mucho más fuertes y evidentes.
La tensión de sus muñecas era tan evidente, que desde mi posición podía sentir su ardor en la zona. Lo que me llevó a casi estar apunto de liberarla. Sin embargo, la tensión en sus piernas me detuvo de hacerlo, avisandome la proximidad de su orgasmo.
Cora estaba tan sumergida en su burbuja de placer y tan confiada en que la dejaría correrse, que tardó un par de segundos en ser consciente de la falta de mi toque.
— ¿Por qué te de tuviste? — gruño con molestia, girando el rostro para mirarme con desagrado.
Le sonreí con malicia, llevándome mis dígitos a la boca para chupar la combinación de su excitación y el lubricante sin ningún tipo de pudor.
— Maldito hijo de puta... — soltó, saliveando por mi acción.
— Parece que voy a tener que enseñarte a respetar a tus mayores — amenace, dejando a un lado lo que estaba haciendo.
— Te aprovechas de que estoy amarrada, pero te juró que... ¡agh! — su propio gritó superó a sus quejas. — ¿Acabas de nalguearme? — pregunta lo evidente.
Me aguanto las ganas de soltarme a reír y en lugar de eso me pego lo suficiente a ella como para dejarla sentir mi dura erección.
— Mientras más te quejes, más voy a azotar ese bonito culo que tienes — amenazó.
— Déjate de juegos y follame de una buena vez o voy a hacer que te arre... ¡Ah! — vuelvo a callar sus palabras, al propinarle otro fuerte impacto.
— Cora... Cora... Cora — pronunció su nombre con burla. — Parece que aún no terminas de entender quién tiene el control en este momento — digo lentamente, sobando la rojez de su piel.
— Espero que lo disfrutes lo suficiente porque no volverá a suceder — sonrió al escucharla.
— Ya veremos si sigues pensando lo mismo después de qué te de, tu merecido — es lo único que le respondo, tomando mi pene con firmeza para acercarlo a su intimidad.
Pobre e insolente Cora, en verdad no tenia ni la más mínima idea de lo que le esperaba.
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Ando hot, primer aviso 😳
¿Qué tal les pareció el capítulo?
Denle su bendición a Cora, que la van a destrozar 😂