Observaba todo en silencio, mientras Jina dialogaba con la decoradora. La fiesta de compromiso estaba muy cerca, a un par de meses para ser exactos.
Y aunque se trataba de mi boda, lo cierto era, que mi futura suegra estaba más metida en el papel que yo.
Y es que, por mucho que me esforzará en tratar de involucrarme. Yo no tenía cabeza para nada de esto. No después de lo que había sucedido en el evento de las galerías de arte Park.
Ya habían pasado más de dos semanas desde lo ocurrido con Taehyung. Y desde entonces la culpa no paraba de consumirme cada que veía a Jackson.
Él no se merecía mi traición, porque lo único que había tratado de hacer, era que yo fuera feliz. Me procuraba y me ponía como su prioridad sobre los demás.
Jackson era el hombre perfecto, el futuro esposo que cualquier mujer desearía tener.
— ¿Qué opinas, Cora? — la pregunta de Jina, me saco de mis pensamientos. Mire a ambas mujeres sin saber que responder, porque ni siquiera estaba prestando atención a nada de lo que decían. Lo único que había hecho desde que llegamos a este lugar, fue caminar en silencio mientras fingía estar de acuerdo con todo lo que decían.
Abrí los labios para decir lo que fuera, pero entonces la salvación llegó cuando mi móvil comenzó a sonar dentro de mí bolso.
Me disculpé de ambas mujeres alejándome un poco, al ver que se trataba de mi padre.
— Hola, papá — musite en voz baja para que solo él pudiera escucharme.
— ¿Todo bien? — pregunto al otro lado de la línea.
— Sí, no te preocupes ¿ocupas algo? — lo cuestione alejándome cada vez más de mi suegra.
— ¿Tienes tiempo libre? Me gustaría que me ayudarás a comprar unas cosas y de paso te invito a comer.
No dude ni dos segundos en responder.
— Claro que sí, te mando mi ubicación para que pases por mí — necesitaba salir con urgencia de este lugar. Y en definitiva, mi padre había aparecido en el mejor momento.
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Al bajar del auto, mire a nuestro alrededor extrañada al darme cuenta de que nos encontrábamos en una privada de departamentos nuevos y bastante lujosos.
— Señor Kim, lo estábamos esperando — dijo la mujer al recibirnos. Mi padre asintió mientras que yo lo seguí en silencio sin entender nada.
Perdí la cuenta de cuántos departamentos nos enseñaron en una hora. Todos eran muy bonitos, pero seguía sin entender porque mi padre estaba interesado en uno.
— ¿Y bien? ¿Alguno ha sido de su total agrado, señor Kim? — pregunto la mujer que se había encargado de darnos todo el recorrido.
— Deme un momento para consultarlo con mi hija — la femenina asintió, dejándolos solos dentro del último departamento que nos había sido mostrado.