— ¿Qué tal va la luna de miel? — le pregunté a mí padre, a través del otro lado de la pantalla.
Mi progenitor sonrió enormemente, se veía feliz, muy feliz.
— Nika esta enamorada de Mallorca — dijo, dejando en evidencia lo bien que se la estaban pasando.
Era increíble como el tiempo pasaba tan rápido. Mi padre se había casado hace una semana y ahora llevaba más de un mes viajando por diferentes países junto a su nueva esposa.
No iba a mentir, aún seguía siendo un poco extraño tratar a Nika, y verla con mi padre. Pero, durante estos 3 años habíamos aprendido a sobrellevar nuestro trato cada vez que nos veíamos en alguna reunión.
Ella hacía feliz a mí padre, y eso era lo único que necesitaba para estar contenta por ambos.
— Mándale saludos de mi parte — le hice saber, a lo que mi padre asintió.
— ¿Y Taehyung? — pregunto con curiosidad.
— Esta terminando de arreglarse, iremos a cenar esta noche — respondí con normalidad. Recordando las palabras de mi novio.
Ponte bonita esta noche, tengo una sorpresa para ti.
— Pasenla bien — dijo mi padre. — Ya debo irme, te hablaré cuando vuelva a tener tiempo libre.
Reí para mí misma, entendiendo a la perfección el porque no tenía casi tiempo de hablar conmigo. Aunque, claro que pensar en mi padre en esa situación, era un tanto extraño.
Cuando colgué la llamada, me aseguré de terminar los últimos detalles de mi maquillaje.
Cinco minutos después, visualice la figura de Taehyung a través del espejo.
Se veía jodidamente guapo con su traje negro y corbata vino, con sus zapatos brillantes y su cabello oscuro bien peinado.
— ¿Estás lista? — me pregunto al llegar hasta mí. Sujetando mi cintura antes de darme un pequeño beso en el cachete.
— Lo estoy — le aseguré.
Dicho eso, agarré mi bolso y tomada de la mano del hombre que amaba, nos dirigimos directo a su automóvil para emprender camino a nuestro destino.
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Después de una deliciosa cena, Taehyung me llevo a un jardín que había reservado solo para nosotros dos.
El lugar era precioso, con arreglos florales por doquier, y pequeñas luces tenues que le brindaban la iluminación perfecta al lugar.
Por supuesto que Taehyung no desaprovechó la oportunidad para fotografiarme. Acción que se había vuelto algo muy común en él, con el único pretexto que capturar los mejores momentos de su musa.
Mientras caminábamos agarrados de la mano, me fue imposible no sentirme la mujer más afortunada del mundo.
Tenía a mi lado, un hombre que me amaba con intensidad. Y que durante estos 3 años me había hecho sentir la mujer más afortunada del mundo.