57. CORA

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Observo el sin fin de personas que transitan por la avenida principal. Volver a este lugar después de tanto tiempo, se siente extraño.

Aprieto la mano que sujeta la mía, encontrándome con la mirada de Jackson. Él sonríe, y yo me esfuerzo por hacerlo también aunque me encuentro completamente aterrada de estar aquí.

Dejo escapar una bocanada de aire, con los intensos latidos de mi corazón a tope.

No había regresado al lugar en donde había crecido por gusto. Pero tampoco podía negarme cuando los papás de Jackson habían insistido en hacer las cosas bien.

Sacudo la cabeza, dispersando todos los pensamientos negativos que fluyen por mi mente, obligándome a mantenerme firme. Sabiendo lo que soy o mejor dicho, quién soy.

Una vez que llegamos al departamento de Jackson, sentí una presión en el pecho inundarme por completo

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Una vez que llegamos al departamento de Jackson, sentí una presión en el pecho inundarme por completo.

Estar aquí, me hacía recordar aquella vez en la que llegue llorando, con el corazón roto y sin rehusarme a creer lo que había visto con mis propios ojos.

— ¿Estás bien? — me pregunta Jackson, posando su mano sobre mi hombro.

Lo observo atentamente por largos segundos, tratando de fingir una sonrisa cuando ni siquiera soy capaz de hacerlo.

Estábamos en mi cuidad natal por algo que era importante para ambos. Pero, eso no quitaba el hecho de que me sentía incómoda.

— Lo estoy — mentí. Levantando las comisuras de mis labios con dificultad.

Jackson asintió no muy convencido de mis palabras. Pero, aún así, no insisto. Él mejor que nadie sabía lo abrumada que me encontraba en este momento, y le agradecía que me diera el espacio que yo requería.

 Él mejor que nadie sabía lo abrumada que me encontraba en este momento, y le agradecía que me diera el espacio que yo requería

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Una semana.

Es el tiempo que llevábamos en Seúl. Parecía muy poco tiempo, pero para mí, se había sentido como una eternidad.

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