42. TAEHYUNG

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El llamado en el teléfono fijo sobre mi escritorio, me interrumpió a la mitad de la firma del último contrato con una empresa extranjera.

Rodé los ojos molesto y disculpandome con él empresario frente a mí, respondí:

— Te ordené que no quería ningún tipo de interrupciones — solté sin ningún tipo de tacto a mi secretaria.

— Lo siento Señor Kim, pero es que la señorita Hanna no ha dejado de insistir en verlo — escuchar ese nombre me causo nauseas y aumentó mis niveles de estrés a escalas inimaginables.

— Llama a seguridad entonces — fue lo único que dije antes de terminar la llamada. Solté un disimulado suspiró y me concentré en él hombre frente a mí. — Lamentó la interrupción — agregué de inmediato, disculpandome.

— No sé preocupe Señor Kim, tener una gran empresa bajó nuestro cuidado puede resultar muy agotador la mayoría del tiempo — asentí y agradecí su manera de reaccionar. Ya qué, cualquier otro empresario hubiera tomado la interrupción de mi secretaria como una falta de respeto.

Sin querer perder más el tiempo, decidí continuar con la firma del contrato para agilizar las cosas y poder continuar con la organización de mi agenda el día de hoy.

Tomé el bolígrafo de nueva cuenta, dispuesto a plasmar mi firma. Pero el bullicio de voces al otro lado de mi oficina, me interrumpieron.

— ¡Señorita no puede entrar! — escuché la voz alterada de mi secretaria seguido de presenciar el momento en el que la puerta de mi oficina se abría de sopetón mostrando la representación del diablo mismo reencarnado en mi ex prometida.

— Necesitamos hablar — exigió la rubia, atravesandome con las dagas filosas en sus ojos.

— Lo siento señor... intenté que se marchará — se disculpo mi secretaria con evidente vergüenza.

Para este punto, ya me sentía a nada de perder los estribos. Era increíble como la mujer que en su momento llegué a amar con todo mi ser y con la cual estuve apunto de compartir el resto de mi vida. Ahora se había convertido más que un simple recuerdo doloroso. En este momento parecía no haberse conformado con herirme en el pasado, sino que se mostraba muy empeñada en ser una piedra en mis zapatos.

Molesto por la vergonzosa situación frente a mi socio. Estiré la mano hasta el teléfono fijo para llamar a seguridad antes de ser interrumpido por tercera vez consecutiva.

— Podemos reagendar otro día, Señor Kim — propuso.

— No es necesario, ella ya se va — respondí esto último con advertencia, mirando directamente a Hanna.

— Descuida, sigo muy interesado en nuestra negociación y no tengo ningún problema en vernos otro día — comentó, mostrándose igual de comprensivo que al principio.

Asentí muy a la fuerza.

— Gracias y lo lamento — dije, estrechando mi mano con la suya. Rápidamente hizo un gesto con la mano para restarle importancia. — Acompañalo a la salida — le ordené a mi secretaria. La cual asintió antes de guiar a mi socio fuera de la oficina para desaparecer junto con él.

Una vez que estuve completamente solo con la rubia. Tomé asiento sobre mi silla.

— Creí haber sido lo suficientemente claro el otro día que te presentaste en mi departamento — inicie la conversación con la única intención de terminar con esto lo más rápido posible.

La susodicha sonrió en un gesto a medias.

— Y yo recuerdo haberte dicho que no te desharías de mí tan fácil.

Ahora el que río, fui yo.

— ¿De verdad me he convertido en tú única opción para sacar dinero? — pregunté con tono burlón.

Hanna me miró por largos minutos para después escogerse de hombros y acercarse un par de pasos.

— Te sorprendería lo mucho que una mujer puede gastar, así que dime una cosa... ¿qué tan importante es para ti, mantener bajo llave tu sucio secreto con la hija de Kim SeokJin?

Mentiría, si dijera que una gran rabia no me paso por las venas. Hanna estaba jugando en ligas mayores y para su mala suerte no sabía con quien se estaba metiendo.

Tal vez ella creía que yo seguía siendo él mismo de antes, pero estaba muy equivocada.

En la actualidad, yo podía ser él hombre más amigable y leal que pudiera existir, pero también podría convertirme en tu peor pesadilla cuando te metías conmigo o con las cosas que me importaban.

Y por supuesto que Cora me importaba. Tal vez más de lo que debía, pero este no era momento para entrar en detalles.

Kim Cora no era mi sucio secreto de la manera en la que mi ex se había referido.

Es cierto que la mayoría si no es que todos los momentos de nuestra convivencia se trataban de momentos sucios, deliciosos momentos sucios. Y puede que también nuestra relación sin etiqueta era un secreto, pero el trasfondo de eso era algo que solo nos incumbía a nosotros dos y nada más. Y si la odiosa de mi ex prometida se creía con el derecho de meterse en eso, tendría que ponerla en su lugar.

Levantándome de mi lugar, me dirigí hasta quedar frente a frente con Hanna. Y sin despegar mis ojos de los suyos, hice algo que estaba en contra a mis principios, pero que lamentablemente era necesario para la situación.

Una pizca de miedo se mostró en los ojos claros de la rubia, en el momento que la tomé con brusquedad del cuello.

— Estúpida e ingenua, Hanna ¿es que acaso no te has dado cuenta de que estoy a un nivel superior a ti?

— S-sueltame...

— No eres más que una idiota que se cree con el poder de venir a amenazarme para intentar extorsionarme cuando nunca tuviste oportunidad alguna — aseguré. — ¿Por qué no mejor aceptas que estas haciendo todo esto por lo mucho que te jode, que yo te haya superado? Y que lo haya hecho con una mujer joven que posee todos los atributos mentales de los que tú careces.

No necesitaba que me respondiera, con solo mirarla bastaba para darme cuenta de que Hanna había perdido en esta ocasión.

Asqueado por estar tan cerca de ella y tocarla, me separé, dándole un pequeño empujón que la desestabilizo un par de pasos.

De inmediato se llevó las manos al cuello en un intento de aliviar el ardor de la presión. Y mirándome con evidente odió atraves de sus ojos llorosos, soltó:

— Juro que vas a arrepentirte por esto — su amenaza no me causo ningún tipo de preocupación.

Quién mucho hablaba, poco hacía y Hanna era una de esas personas.

Lo siguiente que sucedió, fue verla huir como una rata de mi oficina. Dejándome con todo el estrés acumulado y con la gran necesidad de aliviarlo con la única persona que era capaz de hacerme sentir mejor.

 Dejándome con todo el estrés acumulado y con la gran necesidad de aliviarlo con la única persona que era capaz de hacerme sentir mejor

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Santa Madre ¿pero qué está pasando aquí?

¿Qué opinan de la manera en la que Taehyung puso en su lugar a Hanna?

La verdad el capítulo se alargo mucho más de lo que pensé, se supone que este tema era una de las 3 partes que se tocarían pero bueno solo se pudo uno 🤡

¿Creen que él Señor Kim logré liberar el estrés con su persona favorita? 🔥

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