— Señor Kim, puede ingresar — asiento a la indicación de la secretaria. Me levanto con elegancia del sillón de espera y agradeciéndole con amabilidad, me adentro al interior de la oficina.
— Pero miren nada más a quien tenemos aquí — la voz del señor Wang me recibe con gusto, levantándose de su silla para acercarse a mí. — Me da gusto verte de nuevo, Taehyung — dice, al estrechar mi mano.
— El honor es mío — respondo, al aceptar su invitación para tomar asiento frente a su escritorio. — Este lugar, en verdad es impresionante — confieso.
Una sonrisa satisfactoria se forma en su rostro. Dándome una gran ventaja en el mundo de los negocios con uno de los empresarios más exitosos del mundo.
— Solo unos pocos tienen la capacidad de comenzar sin nada y terminar creando un verdadero imperio — dice, manteniendo la humildad en sus palabras. — Y tú eres uno de ellos, Kim.
Sonrío.
— Me halaga el que pienses eso de mí — digo, continuando con el juego de palabras.
— Tus logros hablan por si sólos — menciona, tomando una posición más relajada sobre su silla de cuero negro. — Pero, basta de cumplidos. Se que no viniste hasta aquí solo para saludar, así que dime, qué es lo que necesitas de mí — pregunta, dando justo en el clavo.
Por supuesto que Wang tenía razón, no había venido al extranjero por nada. Mi visita tenía un motivo.
— Estoy aquí por negocios — suelto, sacando una sonrisa en el rostro del hombre frente a mí.
Era evidente que no me iba a presentar frente al señor Wang con las manos vacías. Necesitaba un pretexto para acercarme a él, tanto como para lograr llegar a mi verdadero objetivo.
Cora...
Le había prometido a SeokJin que la llevaría de vuelta a casa, y eso es lo que haría. Porque no pensaba irme de aquí sin ella.
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— Kim Taehyung — le digo a uno de los hombres que escoltan la entrada del lugar.
El susodicho busca mi nombre en la lista de invitados, tardando un par de minutos.
— Adelante, Señor Kim.
Accedo al interior del salón de eventos, observando a detalle cada rincón. Wang, en verdad se había esmerado en hacer de este lugar uno de los eventos más lujosos a los que había asistido.
Pasando mis ojos por todos los presentes en busca en mi objetivo, reparó en el organizador de todo esto. Acompañado de su esposa, en donde ambos intercambian palabras con empresarios y sus esposas, en un acto de cordialidad.
Permanezco un par de minutos más en mi sitio, hasta que mis ojos dan con el par de personas que ingresan al salón principal.
Mi corazón se detiene al reparar en Cora, portando un vestido plateado que moldea cada una de sus curvas. Sus largas piernas sin duda son las protagonistas, luciendo bastante estilizadas por los tacones.
Estoy mudo, ella... luce tan espectacular como siempre, sus ojos brillaban y no había ninguna muestra de desagrado en su rostro.
Lo que me hace considerar el motivo de mi presencia en este lugar. Es cierto, que ya habían pasado casi 3 meses desde que ella se había ido de casa. Pero, no esperaba verla tan radiante en tan poco tiempo.
Por supuesto, que me hubiera gustado venir mucho antes para cumplir la promesa que le hice a SeokJin. Sin embargo, tuve que ocuparme de un par de asuntos primero.
Una pequeña incomodidad se forma en lo más profundo de mí al presenciar la manera en la que Jackson la sujeta por la cintura. Provocándome unas enormes ganas de golpearlo hasta borrarle su estúpida expresión de felicidad.
No me consideraba un hombre celoso, hasta que había conocido a Cora. Ella poseía ese algo que me hacía querer ponerla en una caja cristal para que solo yo, pudiera disfrutar de su belleza.
La amaba y la deseaba a cada segundo...
Pero, las cosas eran muy complicadas en este momento.
— Taehyung — una voz conocida para mí, me saca de mis más profundos y sinceros pensamientos.
A una corta distancia, visualizo a Wang, el cual se acerca a mi con una sonrisa en el rostro para extenderme la mano justo al colocarse frente a mí.
— Me alegra que hayas aceptado mi invitación — dice.
— Jamás podría faltar a un evento organizado por los Wang — respondo, metiendo me en mi papel de halagos.
Lo cual resulta funcionar.
— Bueno, no siempre mi primogénito y único hijo cumple 25 años — dice con orgullo. — Es cuestión de tiempo para que él se haga cargo de Empresas Wang.
— Por supuesto... tienes toda la razón — digo, fingiendo cordialidad. Cuando en realidad no podría importarme menos con todo lo que esté relacionado con ese tipo.
— Además... tengo el presentimiento de que muy pronto podría casarse — suelta como si se tratará de un secreto.
— No estarás hablando de... — no soy capaz de terminar, tratando de controlar la rabia que me provoca su insulsa especulación.
— Así es, Kim Cora — asegura, con una sonrisa en el rostro. — Ellos dos se han querido desde que son unos niños y eso no es secreto para SeokJin o yo — confiesa, dejándome anonadado.
Es cierto, que yo era consciente de que Cora y Jackson eran buenos amigos, tal vez más de lo que deberían. Pero... lo que estaba insinuando Wang era algo ilógico.
Cora, no podía sentir algo por Jackson. Porque, ella me amaba a mí, ¿No es así?
Dirijo mi mirada a los protagonistas de nuestra conversación. Y nuevamente siento la sangre hervir al verlos actuar como si fueran una pareja.
Ambos eran jóvenes, se conocían de toda la vida y parecían llevarse más que bien. Pero, Cora no sería capaz de hacerme algo como eso.
Nos amabamos, y lo que había pasado tenía una explicación.
Esto tan solo había sido un mal entendido a causa de la falta de comunicación por mi parte.
Y como lo había dicho desde que vine a este lugar. No me iría sin hablar con ella y llevarla conmigo de vuelta a casa. Al lugar donde verdaderamente pertenecía.
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