— Entiendo su preocupación pero le puedo asegurar que... — observé en silencio a Jackson mientras lo veía tratar de convencer a uno de sus socios de no romper contrato. — ¿Señor? ¡Puta madre! — grito, haciéndome brincar por el susto.
— ¿Colgó? — me atreví a preguntar.
La expresión de mi prometido fue lo único que necesite para conocer la respuesta a mi pregunta.
— Vamos a perderlo todo si las cosas continúan así... — musito más para si mismo, pero fuí capaz de escucharlo.
Habían sido semanas complicadas para los Wang. Toda su reputación y fortuna se estaba yendo por el caño debido a una mala inversión que habían hecho. Lo que había causado que la gran mayoría de sus socios decidieran no continuar colaborando con ellos con el miedo a perder su dinero.
— Encontrarás la manera de resolverlo — dije, tratando de animarlo cuando la situación era mucho peor de lo que se veía.
Jackson me miró directo a los ojos, convenciendose a si mismo de que eso sería posible. Pero, ¿A quien quería engañar? Era cuestión de tiempo para que todo se fuera a la mierda.
Era increíble la manera en la que una sola equivocación te podía arruinar de tal manera.
Ver a Jackson de esta manera me rompía el corazón, le tenía un gran cariño y aunque no quería continuar mis planes de matrimonio con él. Sabía que no podía abandonarlo en este momento.
Me necesitaba...
Se aferro a mi cuerpo como un niño pequeño, cosa que me hizo sentir terrible.
Me sentía en medio de la nada, segura de mis sentimientos por Taehyung, pero atada a Jackson por el agradecimiento y la culpabilidad.
Acaricié los mechones de su cabello en un intento por calmarlo. Y tal parecía que estaba funcionando hasta que mi móvil comenzó a sonar.
Me separé de Jackson y tomando mi celular que se encontraba sobre la cama, respondí:
— ¿Papá?
— Lamento la hora hija, pero necesito que vengas a mi casa ahorita mismo si es posible — fruncí el ceño sin entender la urgencia de mi padre, llamando la atención de Jackson.
— ¿Estás todo bien? — pregunté con temor, por la seriedad de mi padre.
— Sí, no te preocupes — suspiro. — No tardes y ven sola.
Mi corazón latió con fuerza.
— Estaré ahí en veinte minutos — dije, antes de colgar la llamada.
— ¿Ocurre algo con SeokJin? — inquirió Jackson con curiosidad.
— No lo sé, pero quiere que vaya a su casa en este momento — respondí, buscando mi bolso.
— ¿A esta hora? — me encongi de hombros, mientras revisaba que no se me fuera a olvidar nada. — Te acompaño — se ofreció apunto de alistarse también pero lo detuve recordando las palabras de mi padre.
— No es necesario — pose mis manos sobre su pecho en una especie de barrera para que no pudiera seguir avanzando. — Quédate a descansar, necesitas dormir aunque sea un poco.
— Pero si SeokJin tiene algún problema...
— Yo me haré cargo ¿De acuerdo? — asintió no muy convencido.
Le di una media sonrisa, antes de marcharme. Con el corazón latiendome con fuerza y con un mal presentimiento.
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