Observe con detenimiento el plato que mi padre colocó frente a mí. Mi corazón se estrujó al darme cuenta de que había preparado panqueques especialmente para mí.
La casa en la que había crecido seguía tal y como la recordaba. Era como si en estos dos años que estuve lejos. Mi padre se hubiera propuesto no modificar absolutamente nada.
— ¿Cómo van los preparativos de la boda? — su pregunta, me saco de mis pensamientos.
Pase saliva.
— La madre de Jackson se está haciendo cargo de la mayoría — por no decir todo.
Mi padre me miró con seriedad pero no dijo nada al respecto.
Por mi parte, corte un pequeño trozo del panqueque para llevarmelo a la boca.
En el momento en que hizo contacto con mi paladar, me vino de inmediato a la mente todas aquellas ocasiones en las que mi padre los preparaba para mí.
El hecho de que se tomará el tiempo de hacer eso, a pesar de tener quien nos cocinará y ser un hombre sumamente ocupado al dirigir una de las empresas más importantes del país. Solo demostraba lo mucho que me quería.
Durante estos dos años lejos, había podido reflexionar acerca de lo ocurrido en el pasado. Me costó varias sesiones de terapia entender que la traición de mi padre no se trataba de herirme. Sino, todo lo contrario. Él tenía todo el derecho de volver a enamorarse y querer construir algo con la persona que quisiera. Así fuera, una empleada doméstica, una profesora, una celebridad o incluso... mi propia ex mejor amiga.
Lo que ellos habían hecho no era diferente a lo que yo había sentido en el pasado. Todos nos llegábamos a enamorar en el momento que menos esperamos y de la persona que jamás nos hubiera pasado por nuestra mente. Pero, eso era parte de vivir, no dejar ni reprimir lo que sentíamos por miedo.
Aunque no lo aplicará del todo conmigo misma.
Durante la hora restante nos pusimos en actualización de muchas cosas, mientras compartíamos un momento ameno entre padre e hija. Hablando desde cosas absurdas hasta lo más importante en este momento de nuestras vidas.
Yo iba a casarme con mi mejor amigo de toda la vida. Y él seguía siendo el gran hombre que había visto como mi ejemplo de vida.
Cuando era hora de marcharme, mi padre me acompaño hasta mi auto. Para poder despedirse de mí. Nos dimos un cálido abrazo y con la promesa de vernos pronto, estuve por entrar al interior de mi vehículo. Sin embargo, la espinita en mi pecho me detuvo.
Me devolví hacía mi padre y con el corazón en la mano, solté aquello a lo que verdaderamente había venido el día de hoy.
— Deberías buscarla — le dije. Provocando que mí padre frunciera el ceño. — Sí en verdad la amas, ve tras ella sin dudarlo.
— Cora... — en su voz se podía escuchar la incredulidad.
— Solo quiero que seas feliz papá — confesé con la verdad.
Mi progenitor tardo varios segundos en asimilar mis palabras. Hasta que una pequeña sonrisa se dibujo en su rostro mientras que sus ojos reflejan felicidad pura.
Nos dimos un último abrazo antes de irme. Pero justo cuando estuve por acelerar, me detuvo tal cual como yo a él, hace unos minutos.
Lo miré extrañada, ya qué, su expresión sería me ponía un tanto nerviosa.
Suspiró lentamente y haciendo contacto visual conmigo dijo lo que tenía que decir:
— Él ya lo sabe.
No tuve que esforzarme por saber a quien se refería. Pero, eso no significaba que una opresión en mi pecho no se formará tras haber escuchado aquello.
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Suspiré con pesadez al mirar mi reflejo en el espejo de cuerpo completo frente a mí.
Me había puesto un vestido rojo de satín a la altura de los tobillos con una abertura en la pierna izquierda. Mis tacones negros y elegantes hacían complemento a la perfección junto con mi pequeño bolso del mismo color.
Mi cabello negro ahora más corto, se veía lindo y brillante. Pero, por alguna extraña razón, a pesar de verme bien. Había algo en mi interior que me hacía sentir rara.
— Te ves hermosa — dijo Jackson detrás de mí. Pasando sus manos por mi cintura y plantando un beso en mi cabeza.
— ¿Necesariamente tenemos que ir? — le pregunté. Siendo fiel a mi sentir.
— Por supuesto que sí — se apresuró a decir. — Mi padre ama las galerías de arte y nos invitó con mucha ilusión.
Esa información no era nueva para mí. Ya qué, durante mis dos años viviendo con los Wang. Me habían llevado a cientos de galerías. Eran hermosas, por supuesto. Pero, en esta ocasión me sentía muy dudosa de asistir.
Sin embargo, no podía rechazar la invitación de mi futuro suegro.
— De acuerdo — mi respuesta hizo sonreír a Jackson una vez más.
Se posicionó frente a mí y tomando mi mano izquierda, planto un beso delicado.
Paso su pulgar sobre el diamante de mi anillo de compromiso mirándome a los ojos.
— Además, asistirán muchos socios de mi parte y alguna que otra campaña de prensa.
— ¿De verdad? — pregunté con curiosidad.
— Así es — acarició mi mejilla derecha con cariño. — Mi padre dará un importante discurso.
A los Wang les encantaba financiar la mayoría de los proyectos que estuvieran en crecimiento o reconocimiento. Por lo que, no me sorprendería si el discurso se tratará sobre eso.
Sin más que decir, sonreí para mí prometido. Permitiendo que me besará por un par de minutos antes de tener que irnos al dichoso evento.
Lo único que en verdad me importaba, era dejar de lado este sentimiento que yacía invadiendo mi cuerpo entero.
Tenía que disfrutar de la galería de arte, y de mi convivencia con los Wang. Porque al final de cuenta, muy pronto iba a formar parte de su familia legalmente.
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Yo lo sé, ustedes lo saben 👀
Quedamos con lo de Nika
Corita ha madurado mucho, ahora solo falta ver si SeokJin le hace caso o no.
Mientras que continuamos con el dramón de Indecent :')